Actualizado: 23/09/2019 16:12
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Venezuela-Chile

Entre el conflicto y la conciencia

¿Entregará Michelle Bachelet su voto a Caracas para integrar el Consejo no Permanente de Seguridad de la ONU?

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Para ganarse un puesto en el Consejo no Permanente de Seguridad de la ONU, Hugo Chávez está dispuesto a todo, hasta admitir culpas, implícitamente. No otra cosa hizo hace unos días cuando sustituyó a su embajador en Santiago de Chile, quien había lanzado críticas contra el Partido Demócrata Cristiano —DC—, el cual está resuelto a lograr que la presidenta Michelle Bachelet no entregue su voto a Caracas.

La casta política en pleno —excepto los comunistas— se levantó entonces contra los dichos de Víctor Delgado, el diplomático chavista, quien afirmó que la DC había asumido contra la candidatura de su país la misma actitud que tuvo ese partido con el gobierno del ex presidente Salvador Allende. La cancillería urgió a Caracas a tomar medidas.

¿Por qué Chávez no hizo otra cosa que admitir culpas al remover a Delgado, su entrenador de vuelo y ex coronel de aviación? Porque sencillamente éste hizo una vez lo mismo que el mandatario hace todos los días, desbarrar. El mandatario, como se conoce, le imputa a Estados Unidos todo desaguisado en este mundo, y hasta del otro.

Aunque parte de una movida que intentó vincular la sustitución con algún enroque en el Ministerio de Exteriores venezolano, a nadie confundió que la jugada iba expresamente dirigida hacia la presidenta chilena y a los políticos más afines a ella.

Sobre la nueva embajadora, María Lourdes Urbaneja, se dice que es conocida de Bachelet, pero además de colega (también es médico), estudió en Chile y se desempeñó, al igual que la ahora mandataria, como ministra de Salud. Las tiene todas, como acuña aquí una expresión popular.

Por supuesto que los ánimos se han destensado luego de la jugada conciliatoria desde el Palacio de Miraflores. Ya muchos socialistas, en pro de Chávez antes de las palabras de Delgado, han vuelto a remaquillar su candidatura, y un grupo de congresistas de izquierda decidió irse a Caracas, en un acto que sin duda significa una presión, en particular para un ejecutivo que se debate quizá ante la más relevante decisión de política internacional en su mandato.

Entrevistado recientemente por Encuentro en la Red, el jefe de Relaciones Exteriores de la DC, Exequiel Silva, señaló que el problema de Venezuela tiene que ver con su poco respeto por la democracia y su intromisión en asuntos de otros países. Luego recalcó a la prensa que el problema no es con un embajador en particular, sino con la política exterior que despliega Venezuela.

Otro paraje esboza Lorena Oyarzún, profesora de la Universidad Católica. Para la académica, los vínculos fueron dañados por las declaraciones de Delgado, pero se están restableciendo, dijo a Encuentro en la Red. El impasse diplomático, añadió, hay que contextualizarlo en la tensión por conseguir o no el apoyo chileno. La sustitución es un gesto importante de deferencia, y también por las condiciones de la embajadora, subrayó Oyarzún.

Actores en la oposición suelen ser inhábiles para adornar sus ideas. Más de uno cree que Chávez juega una carta, engancha en el anzuelo una carnada, utiliza un ardid con la nueva embajadora, y convidan a no dejarse engañar. Conocedor de este común pensamiento, funcionarios aseguran que la sustitución del diplomático no influirá sobre el fallo de La Moneda.


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