Actualizado: 13/07/2020 12:18
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Venezuela-Chile

Entre el conflicto y la conciencia

¿Entregará Michelle Bachelet su voto a Caracas para integrar el Consejo no Permanente de Seguridad de la ONU?

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Relaciones zigzagueantes

Sin esforzar demasiado la memoria, se puede concluir que el amigo de Fidel Castro extravió los cálculos respecto a Chile en momentos en que no avistaba aspirar al Consejo. Todos acá recuerdan su ademán tribunicio al exclamar que soñaba con bañarse en playas bolivianas, que no son otras que las del norte de la patria de O'Higgins.

Después, puso una aspirina en las relaciones y votó por José Miguel Insulza —lo prefirió al candidato azteca, a cuyo presidente, Vicente Fox, llamaría cachorro del imperialismo— como máxima figura en la Organización de Estados Americanos.

Entre lo que un comentarista llama relaciones zigzagueantes entre La Moneda y Miraflores, podría recordarse que la cancillería chilena criticó en 2002 "la conducción del gobierno venezolano", que violentó "la Carta Democrática a través de esta crisis gubernamental" (golpe de Estado).

Pocas horas después, por cierto con la cooperación de Fidel Castro, Chávez retomaba el poder. Días más tarde, en aquella misma primavera, Ricardo Lagos destituía a su embajador en Caracas, a quien Chávez consideró un chivo expiatorio.

En las últimas semanas tanto el ex golpista como su canciller han untado de melaza la figura de Bachelet, sobre la que recaen, exclusivamente, las competencias en política exterior. Hace unos días, quien tachó de ladrón y demagogo a Alan García, a la sazón candidato en Perú, aseguró que siente aprecio por Bachelet, "su digna y valiente amiga", subrayó.

Como no puede ir a la zaga, el canciller Nicolás Maduro recordó el "respeto especial" de Chávez por la presidenta, y apeló al chantaje sentimental cuando dejó caer que miles de chilenos vivieron en Venezuela a causa de la dictadura.

El diputado opositor Andrés Cardemil, en declaraciones a Encuentro en la Red, le reprochó a la mandataria, al igual que muchos en la oposición, su simpatía personal por el venezolano, única justificación —afirmaba— para un voto positivo hacia Caracas. Advertía Cardemil que si Chile vota por Chávez, "aquí va a haber una nueva complicación política interna".

Esta entrevista tenía lugar minutos después de la comparecencia de Chávez ante la más reciente Asamblea General de la ONU, donde reimprimió la imagen de alguien que vulgariza la política, como cuando Castro llamaba HP a sus enemigos o los atacaba con todas las armas del guapetón de barrio malo.

En este punto valdría intercalar que Castro se forjó una leyenda heroica que le falta a su amigo venezolano, que la cultura del isleño rebasa con creces la de su amigo y que no se recibían de igual manera los dichos de Castro en su momento, como se reciben los de Chávez hoy. El isleño usufructuó la simpatía, el asombro de lo inédito. El venezolano debiera tener en cuenta la diferencia de contextos.