Actualizado: 24/06/2022 11:47
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Rusia-Ucrania

Guerra energética

La disputa por el suministro del gas natural, atizada desde Moscú, pone en crisis al gobierno de Víctor Yushchenko.

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La llamada "guerra del gas" entre Rusia y Ucrania es una escaramuza más de los juegos de poder que se mueven alrededor de la seguridad energética en el mundo, opinan expertos este-europeos, quienes afirman que, tal y como están las cosas, está claro que si Bruselas quiere garantizarse los fabulosos yacimientos rusos de gas y petróleo, deberá tener en cuenta los intereses del Kremlin en los países de su esfera de influencias.

Esta tesis, avalada por el periodista Ivan Lozowy, del diario Ucraina Insider, y por el especialista checo Vladimir Votapek, mantiene que el gobierno de Vladimir Putin ha aprovechado muy bien el momento de contraatacar la política que propició el desarrollo y triunfo de la llamada revolución naranja en Ucrania, y que llevó a la presidencia del país al candidato de occidente Víctor Yushchenko, contra el favorito de Moscú, y recuerda que este año Rusia se convirtió en presidente del G-8, entidad que precisamente tiene como punto crucial de su agenda la seguridad energética.

Otro analista en energía, Paul Reynolds, coincide en que la disputa por el suministro del gas natural entre Rusia y Ucrania "refleja el legítimo deseo de Moscú de ejercer su influencia en su propio traspatio" y recuerda los argumentos rusos: "si Ucrania elige a occidente, entonces deben regir las leyes del mercado y olvidarse de los precios que hasta ahora mantenía como país favorecido".

Para el británico Reynolds, "no hay nada extraño en que en el mundo de hoy la energía esté en el centro de la diplomacia, e incluso de la guerra" y rememora que "el petróleo jugó un papel importante en el golpe de Estado en Irán de 1953 organizado por Estados Unidos y Gran Bretaña… y occidente se interesó por el mundo árabe porque era la fuente de su seguridad energética".

Sin embargo, para los expertos esos momentos pasados son pálidos ante la situación energética actual, cuando las reservas comienzan a disminuir y al mismo tiempo aparecen nuevos competidores en escena, como China y la India. Y hay que tener presente, agrega Reynolds, que "la Unión Europea es un importador neto de energía". Un informe de la Comisión dice que para 2020 la región deberá importar dos terceras partes del total de sus requerimientos.

Vladimir Votapek, especialista en Rusia del Centro de Investigaciones Económicas de Praga, explicó a Encuentro en la Red que uno de los objetivos del Kremlin es exportar su combustible hacia los mercados de EE UU. Hasta ahora esta posibilidad era casi imposible debido a la carencia de infraestructura para hacer llegar el crudo a las costas norteamericanas, pero en mayo de 2002 se iniciaron estudios para la construcción de un oleoducto Liberia/Murmansk en el Mar de Barent y una terminal en aguas profundas para cargueros que llevarían hacia los mercados estadounidenses entre 1,6 y 2,4 millones de barriles diarios en nueve días.


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