Actualizado: 23/09/2019 16:12
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Polonia

Homofobia institucional

Los gemelos Kaczynski desatan la alarma europea por la violación de los derechos humanos de las minorías sexuales.

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Importantes sectores del ultranacionalismo católico representados en los partidos que integran el actual gobierno polaco están pasando de la retórica a la práctica en temas tan controvertidos como la homosexualidad y el aborto, para no hablar del antieuropeísmo y las consignas populistas, afirman expertos en política centroeuropea.

Este debate, que divide abiertamente a la opinión pública polaca, alcanzó hace pocos días el Parlamento (Sejm), cuando el ultraconservador y euroescéptico vicepremier y ministro de Educación, Roman Giertych, admitió que prepara una ley "para castigar las conductas homosexuales de los profesores que promuevan el homosexualismo".

Su subalterno, el viceministro de Educación, Marek Orzechowski, amplió la idea a la prensa: "Quienes reconozcan su homosexualidad no podrán ejercer de maestros", y precisó a la radio privada TOK-FM que "las personas gay y lesbianas no podrán trabajar con los niños en las escuelas polacas". Orzechowski exhortó a los gobiernos europeos a prohibir totalmente "el aborto y la propaganda homosexual".

La ola de protestas no se hizo esperar, no sólo en Polonia sino desde Bruselas y organizaciones defensoras de los derechos humanos. El vicepresidente del Sejm, el parlamentario liberal Bronislaw Komorowski, declaró: "Estas medidas son inaceptables: ¿Cómo pueden perder los maestros el derecho a trabajar en las escuelas por ser homosexuales?".

Alarma en Los Veintisiete

La alarma llegó hasta el cuartel general de la UE en Bruselas, donde el Parlamento Europeo ordenó al Comité para las Libertades Civiles abrir una investigación sobre dos principios: si una ley escrita en Polonia en esos términos sería compatible con las normas europeas contra la discriminación, y si viola las normas de libertad de expresión en Europa.

La diputada europea Kathalijne Buitenweb calificó la posible ley como "preocupante".

"Esta discusión sobre conductas homosexuales nos causa dudas acerca del respeto a los derechos fundamentales en Polonia", dijo.

Otras críticas llegaron desde la organización Human Rights Watch (HRW), que emitió un comunicado en el que precisa: "Una tal ley violaría la libertad de expresión e impediría el libre acceso a la información de los niños polacos", arriesgándolos, a través de la ignorancia, a enfermedades como el sida. Y agrega: "Las escuelas deben educar con tolerancia y no ser bastiones de represión y discriminación".

HRW acusó al partido Liga de la Familia Polaca, al que pertenece el ministro de Educación y vicepremier Giertych, de practicar además "tendencias antisemitas", y recordó que el padre del ministro publicó hace poco un libro donde trata de demostrar que los judíos son biológicamente diferentes y por eso han creado sus propios guetos.

El debate se caldeó más cuando, unos días después, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo condenó al gobierno polaco a pagar 14.000 euros de costas legales y 25.000 euros de compensación a Alicia Tísyac, quien perdió la visión después que un médico le negara el derecho a abortar.

Tísyac, madre de tres niños, quedó embarazada y tres oftalmólogos certificaron que si llevaba el embarazo a término quedaría ciega, pero los ginecólogos polacos le negaron el aborto. Cuando presentó su demanda en las cortes polacas perdió el juicio, "porque los jueces no encontraron vínculo entre la decisión del ginecólogo y su ceguera".

La sexóloga polaca Wanda Ponikowska comentó a Encuentro en la Red que "la ley polaca sólo permite interrumpir el embarazo en casos de violación, incesto o cuando peligra la vida de la madre. Y aún así, muchas veces no se atreven. La ley castiga al galeno que incumpla estas directivas con dos años de cárcel". Ponikowska comentó que también está prohibido el uso de algunos anticonceptivos y la esterilización.

Por su parte, la Liga de la Familia Polaca, que integra la actual coalición conservadora en Varsovia, exigió que se agregue a la Constitución del país una cláusula que proteja "el derecho a la vida desde el momento de la concepción". Actualmente, la Carta Magna polaca es la más estricta de Europa en temas relacionados con el aborto.


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