Actualizado: 16/08/2019 16:52
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Naciones Unidas

La Habana en su caracola

¿Aceptará el nuevo Consejo de Derechos Humanos a países que no han ratificado las convenciones internacionales en esta materia?

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En estos días, cuando la Asamblea General de la ONU estudia el proyecto de resolución que establece el Consejo de Derechos Humanos —que sustituiría a la actual Comisión de Derechos Humanos (CDH)—, la Cancillería cubana ha emitido un sorprendente comunicado.

En una declaración titulada Nuevo golpe al multilateralismo, difundida el pasado 28 de febrero, el MINREX sostiene que "Cuba ha venido participando activamente en los debates sobre la reforma de la CDH con un espíritu constructivo y total transparencia". El gobierno cubano, autoproclamándose defensor del Tercer Mundo una vez más, denuncia que Estados Unidos pretende imponer un Consejo de Derechos Humanos que tenga amplios poderes punitivos y capacidad sancionadora contra los países del Sur, "en contraposición con la cooperación internacional en materia de derechos humanos, función que la Carta de las Naciones Unidas asigna a las instituciones que se ocupan de esta materia".

Más adelante, la nota del MINREX afirma que La Habana "actuará en la defensa de la justicia, del Derecho Internacional y de la tan necesaria cooperación internacional a favor de la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos los pueblos y todas las personas".

Estas declaraciones son sorprendentes, sobre todo si tomamos en cuenta que La Habana no ha suscrito algunos de los principales instrumentos internacionales en la materia, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptados en 1966. Y que el gobierno cubano se ha negado, reiteradas veces, a cumplir las resoluciones de la CDH y no ha permitido la entrada al país de los relatores y representantes especiales designados por este organismo para constatar en el terreno la situación de los derechos humanos en la Isla.

Pero, además, las declaraciones del MINREX llaman la atención, porque están en franca contradicción con la posición de rechazo al Consejo de Derechos Humanos, adoptada por el gobierno cubano en las negociaciones encaminadas a establecerlo.

Reforzar el mecanismo

Ya el 5 de septiembre de 2005, poco más de una semana antes del comienzo de la Cumbre Mundial 2005, Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional habían dado la voz de alarma en un comunicado conjunto: "Se pretende que la propuesta de crear un nuevo Consejo de Derechos Humanos con mayor autoridad y que pueda reunirse a lo largo del año, examinar los derechos humanos en todos los países y abordar todas las situaciones de derechos humanos, sea un logro clave de la Cumbre Mundial. Ha obtenido el aval de una abrumadora mayoría de Estados de todas las regiones del mundo. Amnistía Internacional y Human Rights Watch manifiestan su grave preocupación, no obstante, por el hecho de que unos 15 países encabezados por Cuba, y entre los que figuran Venezuela, Myanmar, Turkmenistán, Pakistán, Belarús, Vietnam y Siria, estén bloqueando cualquier avance en esta importante reforma".

Conviene aquí hacer un paréntesis y remontarse a los orígenes del Consejo de Derechos Humanos y al debate que antecedió a la Cumbre Mundial 2005, celebrada del 14 al 16 de septiembre pasados, en coincidencia con el aniversario 60 de la fundación de la ONU y la apertura del período de sesiones de la Asamblea General.

En el informe de Kofi Annan a los Estados miembros de la ONU sobre la aplicación de la Declaración del Milenio, titulado "Un concepto más amplio de la libertad: desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos", divulgado en marzo de 2005, Annan incluyó dos propuestas de importancia fundamental para reforzar el mecanismo de derechos humanos de la ONU.


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