Actualizado: 20/01/2022 14:54
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Chile

Más de una incoherencia

¿Qué pasaría a un juez en la Isla si plantea sobre los fusilamientos y farsas judiciales, lo mismo que el chileno Juan Guzmán de los cinco espías presos en EE UU?

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La izquierda chilena enseña más de una incoherencia. Muchos, que se definen demócratas, defienden a capa y espada lo que en Cuba sucede, callan sobre la opresión que desde hace casi 50 años sufren los isleños y se desplayan contra un 'bloqueo' que tiene su raíz tanto en haber convertido la Isla en plaza militar soviética, como en la confiscación de miles de millones de dólares que llevó a cabo el régimen de Fidel Castro mediante sus retrasantes nacionalizaciones.

Sin que siquiera se le sonrojen las mejillas, en Chile cierta izquierda es, a la vez, antipinochetista y procastrista. Una de las incoherencias más notables de los últimos días la protagonizó una persona que por su biografía infunde respeto: el juez Juan Guzmán. El hoy jubilado pero prestigioso hombre de leyes fue quien abrió por primera vez un proceso contra Pinochet.

En una reciente entrevista al periodismo oficialista Granma, Guzmán opinó sobre los coletazos del proceso de los cinco espías (confesos) que la inteligencia norteamericana apresó en septiembre de 1998, condenados tres a cadena perpetua, uno a 19 años y otro 15.

Luego de presenciar como veedor la última apelación en una corte de Atlanta, Guzmán abogó abiertamente por su liberación, porque el juicio en Miami —dijo— no fue imparcial ni objetivo. Más allá de los enredos o imposturas del proceso, el actual decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Central sobrepasó incluso la petición de la defensa. Mientras ésta planteó la solicitud de libertad o la disminución de las penas, Guzmán, más radical, no tentó esta última opción.

A pesar de que las propias autoridades cubanas reconocieron que los cinco fueron a Estados Unidos a hacer labores de inteligencia, el magistrado chileno propuso que "estos jóvenes salgan inmediatamente de la cárcel, y subrayó que si los jueces quieren dormir con la conciencia tranquila deben exculparlos".

Para un ciudadano común, o sea, no experto en leyes, la situación aparece como sigue: fueron a espiar pero no tanto. Más bien llegaron a Estados Unidos para informar al Estado cubano sobre determinados sectores de Miami, que Fidel Castro llama terroristas. Hay que entender, pues, que en esto último no hay delito y confiar en lo que dice La Habana. Deben ser entonces liberados. Claro que el escenario es rocambolesco.

Habría que preguntarse sin embargo si los espías, en lugar de Estados Unidos, hubieran sido atrapados en Chile, y si aquí se le creería, por ejemplo, a Evo Morales o a Néstor Kichner, la explicación que éstos ofrecieran, admitido el espionaje. ¿Pensaría igual el juez Guzmán?

Ética y alineación política

Pero más allá de los laberintos judiciales, prestarse junto a otros para ser veedor del proceso implicaba una postura política, que al cabo descubre determinado sesgo ético. Bien dijo Guzmán a la prensa que el juicio es político. Para esta afirmación no hacía falta ir a Atlanta, y Guzmán lo sabía.

Y el juicio es político, entre otros muchos meandros de las relaciones entre La Habana y Washington, porque espionaje como el involucrado, cualquiera que sea su área de labor, siempre pretende favorecer políticamente a determinado régimen.

Con sus declaraciones, el hombre de leyes está muy consciente de que apoya a la dictadura. Desde luego que ésta colocó sus palabras en la sección dedicada a la solidaridad en el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista. Entiéndase solidaridad con la actuación del poder.

Guzmán ha demostrado durante su carrera que la inocencia o la candidez no son sus atributos. Él estaba enterado de que asistiría a un escenario político, que tendría que opinar y de antemano conocía a quien servirían sus criterios. Al menos en una de sus entrevistas a la prensa, admitió Guzmán de forma diáfana su propia politización cuando atacó el mandato de George W. Bush.

¿Sabrá el antiimperialista Guzmán, el tan celoso hombre de leyes, de la sumisión total ante el poder del sistema judicial de la Isla?


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