Actualizado: 24/06/2019 9:50
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Rusia

Periodismo de luto

El asesinato de Anna Politkóvskaya y la represión oficial contra la prensa rusa.

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Mientras Rusia llora a su periodista más valiente, Anna Politkóvskaya, asesinada en la vía pública por un sicario a sueldo, sus colegas aseguran que su violenta muerte es un intento de sus enemigos para acallar sus demoledoras críticas al Kremlin por las violaciones de los derechos humanos en Chechenia y a la política oficial en general.

En los días que siguieron al crimen perpetrado el pasado 7 de octubre, todos los boletines de noticias de la radio y la televisión rusas señalaron como "el principal motivo de su muerte" los reportajes donde Politkóvskaya denunció una y otra vez la situación en Chechenia y criticaba abiertamente la política del gobierno.

Oleg Panfilov, del Canal Uno de televisión, la describió como "la conciencia del periodismo ruso" y agregó: "fue su nombre el que siempre venía a mi mente cuando me preguntaban si en Rusia existía el periodismo honesto". Por su parte, el secretario general de la Unión de Periodistas Rusos, Igor Yakovenko, describió la muerte de Anna Politkóvskaya como "un duro golpe en el corazón del periodismo ruso".

"Ella no sólo era una periodista justa, sino una activista de los derechos humanos que siempre se puso al lado de los débiles", dijo por su parte Yuliya Latynina, en su programa semanal de Radio Ekho.

Vitaly Yaroshevsky, su jefe en el diario Novaya Gazeta, donde Anna solía publicar sus trabajos, informó: "Politkóvskaya estaba terminando un artículo sobre la tortura en Chechenia que debía haberse publicado el lunes después de su muerte". Y vaticinó: "ellos (el gobierno) no encontrarán a los asesinos".

¿Quién era Anna Politkóvskaya?

Esta periodista rusa obtuvo reconocimiento internacional por sus apasionados reportajes sobre el conflicto de Chechenia, en los que denunciaba los abusos a los derechos humanos, y se hizo famosa por su libro titulado La Guerra Sucia, en el cual recogió sus experiencias como corresponsal durante el conflicto en el Cáucaso, que comenzó en 1999.

En 2004, Politkóvskaya ganó el Premio Olof Palme dedicado a los trabajos a favor de los derechos humanos "y su coraje y valor al trabajar en circunstancias difíciles y peligrosas".

Nacida en 1958 y graduada como periodista en la Universidad de Moscú en 1980, trabajó en el periódico soviético Izvestiya por más de una década. En 1999 se unió a Novaya Gazeta, uno de los pocos periódicos nacionales rusos que tomaron una línea editorial crítica con el Kremlin.

En julio del año 2000 escribió uno de sus más conocidos artículos, titulado "En el Infierno", donde describe la capital chechena, Grozny: "Las ruinas de la ciudad son como una nueva montaña en el Cáucaso, hambre al estilo africano, niños casi en los huesos… las calles vivientes llenas de ojos muertos. Gente loca y medio loca. Calles donde se tropieza con las armas, minas donde quiera, explosiones permanentes, desesperanza".

Fue una de las pocas personas que entraron al teatro en Moscú en octubre de 2002, cuando los rebeldes chechenos tomaron cientos de rehenes para negociar. En 2004 trató de llegar a Beslan cuando los chechenos tomaron la escuela, pero durante el vuelo alguien le dio comida envenenada y cayó gravemente enferma.

Ese mismo año publicó su libro La Rusia de Putin: La vida en una fallida democracia, en el que describe a Rusia como un país donde los derechos humanos son rutinariamente bloqueados. Su último artículo publicado en Novaya Gazeta, el 28 de septiembre, es una condena a las milicias pro-Kremlin que operan en Chechenia, como parte de la política de chechenización de Moscú.


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