Actualizado: 23/09/2018 1:39
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Rusia

Polonio para un espía

La última teoría sobre el asesinato de Alexander Litvinenko apunta que el ruso vendió a una entidad británica información secreta sobre una poderosa figura del Kremlin .

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Como si se tratara de una nueva novela de Agatha Christie, el caso del ex espía ruso asesinado recientemente con polonio 210 en un lujoso hotel de Londres, se ha convertido en una de las historias más increíbles del espionaje post-Guerra Fría y hasta la afamada Scotland Yard ya ha declarado que se trata de "una muerte inexplicable".

En las capitales esteuropeas, más familiarizadas con las técnicas postcomunistas de arreglo de cuentas entre las mafias que nacieron al calor de la desintegración de los antiguos servicios secretos, los expertos especulan sobre el asunto. El checo Vladimir Votapek advierte: "lo importante no es encontrar al culpable, sino conocer al monstruo", y agrega que "desenmarañar la madeja quizás no le convenga a nadie".

El caso Litvinenko

Alexander Litvinenko, ex espía ruso, murió en un hospital de Londres el pasado 23 de noviembre, envenenado con una sustancia radioactiva conocida como polonio 210. Los hechos comenzaron el día primero de ese mes, cuando Litvinenko se reunió en el Hotel Milenium Myfair de Londres con otros dos ex espías rusos y con el académico italiano Mario Scaramella, quien trabajó después de la II Guerra Mundial para la KGB en Italia.

Varias horas después de este encuentro, el ex espía Litvinenko se sintió enfermo, con dolor de estómago y vómitos. A los tres días fue ingresado en el Hospital General de Londres y ahí comenzó su agonía. Ya el día 11 se sabía que había sido envenenado ¿pero con qué? Una semana más tarde era transferido a otro hospital por la gravedad de su estado. No fue hasta el día 19 que se supo que había en su cuerpo una sustancia radioactiva. Al día siguiente lo trasladaron a cuidados intensivos y el día 23 murió.

Inmediatamente, una unidad contra el terrorismo de Scotland Yard abrió una investigación, al comprobarse que el ex espía ruso había sido envenenado. Acto seguido, el Kremlin negó cualquier responsabilidad en los hechos, al saberse que Litvinenko dejó una carta donde acusaba directamente de su muerte al presidente ruso Vladimir Putin.

La autopsia reveló que Litvinenko murió a causa del polonio 210 y la policía británica encontró trazas de ese material radioactivo en varios lugares de Londres, Hamburgo (Alemania) y Moscú. A partir de ahí los tres países implicados comienzaron a "cooperar" y aparecieron las historias "increíbles".

Reunión de espías

Por una extraña casualidad, el primero de noviembre, día en que Litvinenko fue envenenado, varios ex espías soviéticos coincidieron en el Hotel Milennium Mayfair de Londres. ¿Por qué estuvieron allí? Es una pregunta que todavía nadie puede contestar con certeza.

Andrei Lugovoi, ex oficial de la KGB que ahora regenta una empresa privada de seguridad, fue uno de ellos y en su cuerpo se han encontrado trazas de polonio 210. "Yo no hice nada malo, alguien ha tratado de enredarme en esto", declaró a la agencia Itar-Tass, después de haber sido interrogado por los detectives rusos y británicos. "No hay cargos en mi contra", dijo y agregó que conocía de vista a Litvinenko, pero nunca fueron amigos ni socios.

Otro ex oficial de la KGB, ahora convertido en hombre de negocios, es Dmitry Kovtun, que también estuvo allí y sí se entrevistó con Litvinenko, pero jura y perjura que no tuvo que ver nada con la muerte de su ex colega. Kovtun está ahora ingresado en un hospital de Moscú contaminado con polonio 210, y su auto, así como su ex esposa y dos hijos que viven en Alemania, también están contaminados. La policía alemana no sabe si este hombre es víctima o sospechoso en el caso de Litvinenko.


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