Actualizado: 22/05/2019 9:03
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Rusia

Polonio para un espía

La última teoría sobre el asesinato de Alexander Litvinenko apunta que el ruso vendió a una entidad británica información secreta sobre una poderosa figura del Kremlin .

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Trenzar Rabel asegura que, "debido a que fue jefe de una rama que investigaba la corrupción y la coerción, se echó a la espalda muchos enemigos". Esta fuente también señala que Litvinenko, como opositor de Putin, fue un cercano colaborador de Anna Politkovskaya, la periodista rusa que fue asesinada a tiros recientemente en Moscú y cuya muerte Litvinenko estaba investigando.

En 1999 escribió un libro en el que afirma que fue la seguridad rusa la que coordinó la explosión en los edificios de apartamentos de Moscú donde murieron 300 personas y cuya autoría el Kremlin achacó a los separatistas chechenios. Ese mismo año, Litvinenko denunció que agentes del FSB preparaban el asesinato del entonces tycoon Bris Berezovsky, millonario ruso que ahora vive en un autoexilio en Londres. A raíz de esto, fue detenido y enviado a prisión por haber "abusado de su información". Cuando salió de la cárcel en 2000, huyó a Gran Bretaña, donde recibió asilo político.

Ya en Londres, acusó a su ex jefe Vladimir Putin de haber permitido que el número dos de Al-Queda, Ayman al-Zawahiri, fuera entrenado por el FSB en Dagestán, un año antes del ataque terrorista del 11 de septiembre. También denunció los crímenes de la guerra de Chechenia y era gran amigo de Akhmed Zakayev, un ex comandante chechenio que también vive asilado en Londres.

¿Qué es el polonio 210?

Los expertos afirman que cualquiera que haya matado a Litvinenko debe ser una persona que posee un considerable conocimiento científico sobre cómo manejar las sustancias radioactivas y hablan de "un asesinato muy sofisticado".

El polonio es un material radioactivo natural que fue descubierto por primera vez por Marie Curie, a fines del siglo XIX, y fue bautizada con ese nombre en honor a su tierra natal, Polonia. Hay pequeñas cantidades de esta sustancia en la tierra y en la atmósfera, e incluso en el cuerpo humano, pero en grandes dosis hace un daño terrible a los tejidos y los órganos y tiene la característica de que es muy difícil de identificar. De ahí que fuera bien escogido, porque cuando los médicos lo detectan ya el paciente no tiene cura.

Históricamente, el polonio ha sido llamado "radium F" y no atraviesa la piel. Basta con lavarse con agua y jabón para descontaminarse; para que haga daño tiene que ser inhalado o ingerido. Las personas que rodean a quien está contaminado sólo pueden contaminarse si entran en contacto con la orina, las heces o el sudor del paciente.

Las autoridades sanitarias británicas dijeron que las personas que estuvieron en contacto con Litvinenko el día del envenenamiento no tienen riesgos de salud, ya que sólo presentan trazas muy bajas de la sustancia.

Para producir polonio 210 en la cantidad que se utilizó para envenenar a Litvinenko, hacen falta laboratorios muy sofisticados y tener acceso a un reactor nuclear. Incluso, hay científicos que aseguran que se puede identificar el laboratorio donde se produce cada tipo de polonio.

Sin embargo, debido al contrabando de sustancias radioactivas que trafican algunas bandas mafiosas de la antigua URSS, alguien podría haber comprado el polonio y entrenado a un verdugo. Sin embargo, queda la pregunta: si esto pudo pasar en Londres a los ojos de todo el mundo, ¿no podrían hacer lo mismo los terroristas modernos?

Quizás esto sea el peor resultado de todo el caso Litvinenko.


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