Actualizado: 16/10/2019 8:52
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EE UU-Rusia

Putin y Bush acuerdan discrepar

Sin posibilidad de reelegirse en las próximas elecciones, ambos presidentes intentan dejar un legado favorable a sus sustitutos.

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La reciente cumbre Bush-Putin en el rancho de George Bush padre en Maine, Estados Unidos, demostró que a ninguno de los dos presidentes les conviene ser "ni amigos ni enemigos, sino competidores que juegan el mismo juego", dice la mayoría de los analistas.

La cita, convocada entre los dos hombres que pronto dejarán de estar en sus cargos, logró mejorar las relaciones bilaterales, después que en Occidente se había desatado cierta histeria contra Rusia por el endurecimiento de la política exterior del Kremlin ante la decisión de Washington de instalar un radar y un sistema antimisiles en Europa del Este.

Esta situación provocó rumores acerca de "un posible regreso a los tiempos de la Guerra Fría" y hasta el presidente venezolano Hugo Chávez llegó corriendo a Moscú, la semana pasada, para invitar a Rusia a "unirse a la revolución global contra Washington".

Aunque el presidente ruso Vladimir Putin aprovechó la ocasión para hacer fabulosos negocios con el visitante latinoamericano vendiéndole desde aviones MI17 y 35, hasta helicópteros MI-27T, cientos de miles de rifles, cazas Sukhoi Su-30 y otras piezas —en un comercio que supera los 5.000 millones de dólares, según fuentes de la Agencia exportadora de armas rusa Rosoborneksport—, los resultados de su visita a EE UU dejaron claro, afirman las fuentes consultadas por Encuentro en la Red, que ni Rusia es la Unión Soviética ni Putin está interesado en guerrear con Occidente, sino todo lo contrario.

Para demostrarlo, estima Vladimir Votapek, experto checo en temas rusos, no sólo participó del ambiente cordial con que lo recibieron los Bush, sino que "desde el primer día tomó la iniciativa y puso sobre la mesa una concesión y una propuesta irrebatible sobre los dos temas más calientes de la agenda bilateral".

Putin toma la iniciativa

En contra de lo que habían pronosticado los analistas, como el conocido periodista David Setter, del Financial Times, agrega Votapek, el Kremlin se unió a Bush contra un Irán nuclear y coincidió en que es preocupante el desarrollo de tecnologías que sirven para la fabricación de armas nucleares.

"Estamos ante un cambio de situación", afirmó por su parte otro experto, el ex diplomático británico Rodric Braithwaite, quien opina: "Putin puso fin a la era en que un complaciente Boris Yeltsin decía siempre sí a Occidente, y ha decidido controlar los recursos naturales". Por ese camino, según la revista The Economist, el Producto Interno Bruto de Rusia creció tres veces desde 2002 y su economía entre el 6 y el 7% anual desde 2003.

Es cierto que el presidente Vladimir Putin ha criticado a Washington y comparado su política exterior con la de la Alemania nazi, además de rechazar las quejas de Occidente sobre la falta de libertades y derechos civiles en Rusia. Según Votapek, Putin también se ha opuesto a EE UU y la Unión Europea en temas claves como la independencia de Kosovo y, muy especialmente, al propuesto proyecto de instalar radares y misiles en Polonia y República Checa.

También es cierto que durante la cumbre de Maine, Bush y Putin se comprometieron a "trabajar juntos" en el camino de buscar un sistema alternativo al radar y el escudo antimisiles, al tiempo que el ruso tomó la iniciativa al hacer una propuesta que parece interesante a Occidente, según opinan analistas de la talla de Jaime Coomarasamy, de la BBC.

En una movida a la que este último llama "diplomacia del pescado", Putin no fue sólo el único que pescó algo cuando fueron al mar por invitación de Bush padre, sino quien dio un paso estratégico al sugerir que la nueva base de radares podría ubicarse en Rusia, lo cual tendría varias ventajas.

Una, aumentaría la cooperación sobre seguridad entre los dos países al más alto nivel; dos, ampliaría el proyecto americano de escudos contra misiles nucleares y, tres, involucraría en la discusión a otros países de Europa a través del Consejo Rusia-OTAN, lo cual daría pie al inicio de nuevas relaciones bilaterales y multilaterales a un nuevo nivel.


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