Actualizado: 03/07/2020 15:57
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Cumbre Iberoamericana

Salamanca por dentro

La Habana canta victoria, Iberoamérica evade criticar a Castro y la disidencia interna habla de 'omisión inmoral'.

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De eso no se habla

La ausencia de documentos y resoluciones oficiales que abordaran la complejidad del tema cubano, de manera tan explícita como las declaraciones especiales sobre la extradición y el embargo, no pasó inadvertida para los medios periodísticos acreditados.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, evitó explicar en la rueda de prensa final las razones por las que no ha sido aprobada aún una resolución crítica con la situación de los derechos humanos en Cuba. Tabaré Vázquez, presidente uruguayo y anfitrión de la próxima Cumbre de 2006, tampoco respondió a una pregunta de Encuentro en la Red sobre cómo evitar que declaraciones como la de Viña del Mar, con implicaciones directas para La Habana, se conviertan en letra muerta.

Zapatero expresó que la Declaración de Salamanca, firmada por todos los gobiernos, contenía los tres objetivos considerados por él prioritarios: "paz, democracia y desarrollo con cohesión social". Vázquez, sin mencionar el nombre de Cuba, dijo confiar en el papel de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) para dar seguimiento a los acuerdos.

Interrogado sobre las declaraciones de Felipe Pérez Roque en torno a que "no se liberarían" los presos políticos de la Isla, el jefe del gobierno español ratificó que la posición de España y la Unión Europea es "exigir a Cuba el máximo respeto a los derechos humanos y las libertades individuales". Fuentes gubernamentales apuntaron más tarde que España "luchará" con todos los instrumentos a su alcance para obtener la libertad de los presos.

El encuentro final con la prensa confirmó lo que en tribunas, pasillos y medios de comunicación dominó el debate de la XV Cumbre. Informadores de todo el mundo mantuvieron el tema cubano en los principales titulares, y en la sala de prensa no se habló de otra cosa.

En opinión de expertos, las propuestas oficiales de La Habana se llevaron la mejor tajada "publicitaria", y Castro —aunque ausente— salió vencedor de una pelea donde ni siquiera se le criticó de forma indirecta.

El venezolano José Luis Cordeiro, presidente de The Millennium Project, un programa de The United Nations University, de Tokio, calificó de "tragedia" que los disidentes cubanos "no tengan dolientes".

"La aprobación de dos comunicados especiales favorables a La Habana, y ninguno adverso, ocurre porque el gobierno de Cuba fue el que presentó estas iniciativas, mediante las cuales intenta hacer publicidad a su ideología", señaló Cordeiro.

El experto lamentó que, por otro lado, "los derechos civiles de los cubanos y los presos políticos no tienen santos dolientes; sobre todo no tienen dolientes que sean gobiernos". Dijo que como estas iniciativas son sólo "a nivel de gobierno", "nadie apoya institucionalmente a los cubanos del exilio o a los familiares de la gente que está presa (…) Es realmente trágico y doloroso para los cubanos que sufren".

En cambio, Antonio Jiménez, sociólogo y director de contenidos de Ciberamérica, un proyecto auspiciado por la SEGIB, consideró que "quizás no sea el momento oportuno" para una resolución explícita, enfocada hacia la necesidad de que Cuba emprenda reformas democráticas; aunque señaló que la Isla "tendrá que encontrar su camino hacia el futuro".

"Quizás la eliminación del embargo contribuya en algo a que Cuba se abra a la democracia", apostilló.