Actualizado: 23/09/2019 10:00
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Venezuela

Turismo ideológico

La última gira de Hugo Chávez se ha centrado en el terreno de la política simbólica: forjar una nueva alianza antiimperialista.

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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha dado otra gira por medio mundo, visitando por dos semanas países escogidos por afinidades ideológicas, o con el objetivo de la compra de armamentos ante las "amenazas" de una invasión estadounidense, según él mismo ha dicho.

Antes de comenzar su periplo, el mandatario declaró en Caracas, el pasado 15 de julio, que se trataba de una gira internacional en "un esfuerzo por salvar al mundo, ayudar a salvar al mundo de tantas amenazas y guerras, de tanta hambre y miseria".

Algunas fuentes comentaron primero que el viaje incluiría una visita a Corea del Norte y hasta que Kim Yong Il saludaría su estancia lanzando un misil intercontinental. Pero lo cierto fue que, sin ofrecer explicaciones, el jefe de Estado de Venezuela suspendió ese destino.

Después de visitar Argentina, su primera escala fue Lisboa, donde no salió del aeropuerto. El primer ministro luso, José Sócrates, tuvo la gentileza de trasladarse hasta allí para conversar con Chávez. Según un portavoz del Ejecutivo portugués, fue un "encuentro de cortesía" y no hubo tiempo de avisar a la prensa nacional y extranjera.

Ya en Bielorrusia cambió el panorama, porque Chávez tuvo como interlocutor a su homólogo, Alexander Lukashenko, considerado el último dictador de Europa, aunque él cataloga su régimen de "democracia autoritaria".

En Minsk, capital de Bielorrusia, Chávez hizo una declaración que pasó algo inadvertida: "Estoy muy contento de estar acá, porque en esta tierra ya está en marcha el modelo de sociedad que nosotros queremos para Venezuela".

El periodista venezolano Adolfo P. Salgueiro no perdió oportunidad de citarla en su columna de opinión y aprovechó para recordar la doctrina Lukashenko: "Cualquier intento de desestabilización del país será contrarrestado con drásticas acciones; les torceremos el cuello a aquellos que lo hagan y a sus instigadores. Las embajadas deberían estar claras en esto, porque sabemos en qué andan y sus diplomáticos serían expulsados en veinticuatro horas".

Chávez lanzó en Bielorrusia su consigna principal: "la unión" de los países que comparten ideales en la lucha contra "los imperialistas estadounidenses".

En Moscú, tocó el turno de sacar la estilográfica para firmar cheques para la compra de armamentos: 24 cazabombarderos Sukhoi 30, más de 50 helicópteros y una fábrica para producir en Venezuela los fusiles Kalashnikov. Ya Chávez recibió 100.000 del modelo AK-103.

Después de su reunión con el presidente Vladimir Putin, el mandatario venezolano proclamó: "Hemos desmoronado el intento del imperio de los Estados Unidos por desarmar a Venezuela".

En tanto, Putin declaró que Moscú será un "aliado de confianza" y que la cooperación bilateral no "tiene por objeto ponerse en contra de un tercer país", en clara alusión a Estados Unidos.

En una transmisión televisiva desde Qatar, Chávez fue más específico en sus intenciones armamentistas, y dijo que se proponía suministrar armas al presidente boliviano, Evo Morales. "A lo mejor en el futuro Venezuela se convierte en un país exportador de armas", anunció.

El objetivo de la visita a Qatar no estuvo relacionado solamente con la producción petrolífera, porque Chávez también visitó los estudios de la cadena árabe de televisión Al Yazira.

Dos días después de esta visita, se anunció en Sao Paulo una reunión de representantes de Telesur, Cubavisión y Al Yazira para planificar la expansión de la red en Brasil, a través de operadores de la televisión por cable. Para no olvidar el papel que pueden jugar los medios de comunicación en la difusión de la ideología que el mandatario venezolano ha calificado como "el socialismo del siglo XXI".


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