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Actualizado: 19/09/2019 11:02

Cambios, Raúl, Sucesión

Cuba: Indicios, cambios y ocultismo

El recto sentido de que no hay indicios de algo estriba en que ese algo no se infiere razonablemente de nada relevante que haya sucedido o venga sucediendo en derredor

Ariel Hidalgo acaba de enriquecer la cultura política exiliar con un toque de ciencias ocultas: “Siempre que haya indicios, no habrá cambios (…) Los exitosos hechos trascendentales ocurren sin anunciarse”. Para entender esta regla de oro hay que comprender primero la revolución lingüística con que viene convoyada.

Indicio

Hidalgo revoluciona el sentido del término. En vez de “fenómeno que permite conocer o inferir la existencia de otro no percibido”, indicio sería anuncio anticipado o inminente de que vamos a hacer algo: “¡Oigan, voy a desembarcar!” o “¡Voy en camino para asaltar tal cuartel!”.

Tal como señala Hidalgo, “es tonto pensar (…) que para que ocurra algo de esto con éxito, tenga que haber primero algún indicio”. La tontería radica en interpretar la expresión “no hay indicios” de que tal o cual cosa ocurra como que alguien está anunciándolo o la cosa se columbre. El recto sentido de que no hay indicios de algo estriba en que ese algo no se infiere razonablemente de nada relevante que haya sucedido o venga sucediendo en derredor.

No hay indicios de que alguien vaya a desembarcar, porque el exilio histórico (no hay otro) no tiene medios ni oportunidad para embarcarse en semejante aventura (Medicare no cubre ese riesgo). No hay indicios de que alguien ataque un cuartel, porque el régimen policíaco y militar está montado a lo Castro para impedir que otro repita la acción del Moncada o el Goicuría.

Por el contrario, nadie avisa de que Cuba tendrá otro vicepresidente primero, pero tenemos al menos dos indicios racionales para inferir que así será: Salvador Valdés Mesa va a cumplir 74 años en junio y tiene cáncer.

Cambios

Todos nos guiamos por indicios. Hasta Hidalgo. Para espantarnos que “hechos trascendentales [van a ocurrir] en el corto espacio de un año o dos” enumeró cinco condiciones que indicarían —por eso son indicios— la posibilidad de ocurrencia. Ahora menciona “acontecimientos que reafirman mi opinión”, que también son indicios de que Hidalgo estaría en lo cierto.

El quid de todo el asunto radica en que tal como Hidalgo interpreta ciertos aconteceres como indicativos de posibles cambios a ocurrir en breve, otros aconteceres pueden interpretarse como indicios de que nada trascendental habrá ocurrido en Cuba al vencer el plazo fijado por Hidalgo: 1ro de enero de 2021. Ese día quedará demostrado qué indicios eran más certeros.

Antes hay que definir bien qué entendemos por hechos trascendentales. Podrían ser aquellos que la Ley Helms-Burton (1996) dicta para la existencia de un gobierno de transición (Sección 205). O aquellos que implican eliminar el partido único, la ideología oficial, la represión política y los monopolios sobre los medios fundamentales de producción y de comunicación masiva, esto es: desmontar el Estado totalitario. Si no son algo así, nada trascendental habrá ocurrido.

Adonde más lejos llega la ristra de hechos trascendentales de Hidalgo es a eliminar “algunos artículos de la constitución recién aprobada”. Pues bien, no hay indicios de que algo así vaya a suceder. La dictadura de partido único adoptó su Re-Constitución con el fin de perpetuarse en sus propios términos. Así que no queda otra vía hacia los hechos trascendentales que, como dice Hidalgo, “los cambios desharán la dictadura”.

Desespero y embullo

De este modo Hidalgo sigue la rima de embullos y más embullos en el desespero por décadas y más décadas de castrismo. Sólo que con un toque de conocimiento y práctica misteriosa: algo “está ocurriendo en el subsuelo” y tendrá éxito repentino. Puesto que para embullar no basta con sentar la posibilidad de cosas como “una explosión social de magnitudes impredecibles”, sino declarar la inminencia de lo trascedente, Hidalgo vaticina que en “un año o dos”.

Igual puede vaticinarse nada trascendente ocurrirá y el gobierno seguirá arreglándoselas con los alborotos, ya sean de artistas u otros, sin entrar en conmoción política. Así como indicios vehementes de descontento y de electorado en contra crecientes, hay otros de sobra para sentar la posibilidad de que dictadura mantendrá la apatía y el temor paralizantes:

  • Fidel Castro tuvo tiempo más que suficiente para montar la estructura funcional con que, sin estar él presente, su grupo político mantendría el control absoluto del país a través de la dinámica de pandilla [1].
  • La defraudación con el raulismo sobrevino ya sólo entre la gente fuera del potaje, pues la pandilla castrista tenía previsto qué cambios hacer y qué expectativas conceder para preservar su poder dictatorial.
  • Tras haber fallado miserablemente la predicción del efecto dominó con el derrumbe del campo socialista y la Unión Soviética, repetirla con el colapso de Venezuela es comedia. Rusia y China seguirán energizando la isla que, de portacohetes soviético insumergible, pasó a ser puesto avanzado de inteligencia de señales (SIGINT) y humana (HUMINT).
  • Tras cerrarse la válvula de escape de éxodos masivos, el régimen promueve desde hace rato la inmigración a cuentagotas y, sobre todo, el entra y sale sonando la contadora.
  • El acceso de muchos a las modernas tecnologías de telecomunicación no menguará el poder de represión de los de arriba, que también disponen de ellas, ni pondrá la militancia política de los de abajo por encima del fervor de entretenimiento.

Mucho más cerquita tendremos otro indicio vehemente. Eso que llaman pueblo de Cuba saldrá a desfilar el 1ro de mayo para reiterar por enésima vez que, entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo consiente, hay cierta solidaridad vergonzosa.

Coda

El primero de agosto de 2012, Hidalgo y otros se apearon con un “Llamamiento urgente por una Cuba mejor y posible”, que concluía con que “el país está al borde del abismo”. Entonces afirmé que no había indicios de que semejante llamado sirviera para algo. Así fue. Hidalgo no tuvo más remedio que pasar el embullo al autobombo y escribió que, por haber firmado aquel panfleto, “más de 300 cubanos residentes en Cuba y 27 países” entraron a la categoría “Ser de lo Alto”.

Notas

[1] Un testimonio explícito de la dedicación a este propósito, centrado en el Partido como sucesor tanto de Fidel como de Raúl, se dio ya por Ramiro Valdés a Tad Szulc en fecha tan temprana como el 5 de junio de 1985. Cf.: Tad Szulc: Colección de transcripciones de entrevistas, Universidad de Miami, Biblioteca Richter, Caja 2, Expediente 31, página 33.

© cubaencuentro

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