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Bolivia

Aciertos y desvaríos

Evo Morales celebra su primer aniversario al frente del gobierno con no pocos frentes abiertos.

Poco hizo el discurso ante el Congreso del presidente boliviano Evo Morales por unificar opiniones en torno a su primer año de gestión. Y poco podía hacer, porque esos doce meses —alumbrados por un grupo de aciertos— están fundamentalmente velados de sombras y equivocaciones.

Para tentar una guía entre las brumas, podríamos tomar las declaraciones del ministro de la Presidencia, el ratificado Juan Ramón Quintana, quien le endosó recientemente varios errores al equipo de trabajo al que pertenece.

Anotados a vuela pluma, estos serían: insuficiente coordinación entre los 16 ministerios y no calibrar el nacimiento de lo que se ha dado en llamar "nueva oposición", surgida del propio proceso de cambio.

El resto se espiga entre no haber articulado puentes entre gobierno y prefecturas contrarias al ejecutivo, pero electas por voto popular, además de la emisión de mensajes políticos que llegaron como provocación a la opinión pública.

¿Inexperiencia en la compleja trama de gobernar? Sin duda, pero también visión descaminada y, sobre todo, parcialidad y menoscabo de varios temas por parte de Quintana.

Amenazas y muertos

La vocería única es figura obligada en muchísimos países, pero para evitar que los mensajes lleguen como provocación, hay que alertar, en primer lugar, al propio Morales.

En un discurso reciente éste señaló que "dependerá de los movimientos sociales garantizar la Asamblea Constituyente", la cual, según el mandatario, resolverá los problemas del país. El presidente soslaya aquí el poder del voto y apunta directamente a la movilización que, a veces, se le ha convertido en un boomerang.

Este tipo de amenazas las ha reiterado constantemente Morales, y buena parte de la ciudadanía la recibe como lo que son. Y no se marchitan —valga aclarar— como meras palabras.

Sobre este tenor, el jefe del Partido Unidad Nacional, Samuel Doria, subrayó que Morales olvidó, en su discurso de más de cuatro horas ante el Congreso, que "Bolivia enterró a 24 muertos producto del enfrentamiento provocado desde el oficialismo, y curó a 200 heridos" en lo que va de mandato.

En la batalla que se desplegó en la mina de estaño más grande de Bolivia, la del cerro Posokoni, murieron 16 personas a principios de diciembre de 2006. Los índices acusan al gobierno, por no haber evitado la pugna entre sindicalistas y otros asalariados.

Ajeno al equilibrio

Diputado por Unidad Nacional, Arturo Murillo consignó que "todo el año ha sido de confrontación", "y se ha ido abusando cada día más del poder que se tiene en el ejecutivo y el legislativo". Murillo abogó por "buscar el equilibrio". La gestión de Morales falla precisamente en no luchar su triunfo entre el equilibrio y la tolerancia.

Nada desdeñable resultó la violencia contra las prefecturas que desean autonomía o no comulgan con los inquilinos del Palacio Quemado. Desde hace unos días, la autoridad habla de negociar, pero lo que se hizo antes del 11 de enero pasado en Cochabamba fue azuzar a cocaleros y sus aliados para que exigieran de forma virulenta la renuncia del prefecto Manfred Reyes Villa.

Las consecuencias de la pendencia que allí tuvo lugar —dos muertos y decenas de heridos— estremeció a la sociedad boliviana. Reyes Villa, que había propuesto otro referendo autonómico, renunciaría a este objetivo, pero no dimitió.

Las declaraciones al respecto de Gerardo García, vicepresidente del partido Movimiento al Socialismo (MAS), no dejan mentir sobre la postura siempre en disposición o en ataque —y cuando menos ambivalente— de quienes detentan el poder. Según sus palabras, "es un conflicto ocasionado por el prefecto de Cochabamba, que ha producido esos enfrentamientos".

Y luego de encajar que el MAS se desliga del tema, aduce: "la población se ha molestado con las declaraciones de Manfred Reyes y ha tenido que, incluso, pedir la salida de esa autoridad. Nosotros, como MAS, hemos visto y dicho que no era conveniente la salida del prefecto por la fuerza". Y seguidamente recordaba la instauración del referendo revocatorio de las autoridades electas, otra plaza de pelea.

No alude el jerarca del MAS a la ilegalidad en el accionar del séquito popular de Morales, ni a la violación del derecho de los cerca de 400.000 votos que logró Reyes Villa, ni se sitúa la agresión como quebrantamiento de la unidad nacional, por cierto uno de los peligros latentes.

Sopesando el mismo dilema, el arquitecto y defensor del pueblo, Augusto Siles, especificó que la petición de renuncia no tiene justificación ni respaldo legal.

Etnicidad y división

Para no entrar en la contradicción que se descubre entre Morales y el académico y vicepresidente Álvaro García Linera, en cuanto a la autonomía departamental (para el primero significa un nivel autonómico y para el segundo es división), hay que recordar un tema trascendente en lo que se ha denominado refundación de Bolivia.

Muy cierto es que los indígenas han sufrido siglos de preterición económica, social y cultural. Pero de un asunto que no puede más que concitar solidaridad entre las personas decentes, La Paz fabrica un adefesio.

Nada menos que el canciller, David Choquehuanca, aseguró a Radio Centro, en Cochabamba, "la reedición del poder aymara sobre el país", a través de Evo Morales, con el fin de recuperar los recursos naturales y garantizar las formas de organización indígena.

Luego de poner sus palabras bajo la advocación de Túpac Amaru y Túpac Katari, afirmó que se está "constituyendo el cerco aymara" que ya obligó al ex presidente Gonzalo Sánchez de Losada a abandonar el poder.

A partir de salidas como la anterior, el constituyente por Podemos, Gamal Serjan, dijo recientemente que el gobierno busca utilizar el componente étnico para dividir. Probablemente no sea exacto, pero eso es lo que trasluce y lo que labra, al final, el Palacio Quemado.

El propio vicepresidente García Linera asintió que se ha "generado un miedo de que se quiere 'aymarizar' el país". Es el mismo que sienten muchos en Santa Cruz, pero esta vez desde el punto de vista territorial. Es la amenaza del poder contra un departamento rico en gas y petróleo.

Clases preteridas

Por su énfasis campesino, por la voluntad no bien enarbolada de alzar al indígena, por no meter entre sus prioridades a la clase media y atacar constantemente a la que tacha de oligarquía (insoslayable en el ámbito económico y en la gobernabilidad del país), así como por la belicosidad frente a la oposición, pareciera que el ejecutivo no brega por adelantar a la nación como un todo, sino a retazos.

Si García Linera dijo hace pocos días querer un "capitalismo productivo y no especulador", las intervenciones de Morales, la estrategia del MAS y de sectores sociales que los respaldan, desestabilizan la propuesta.

De ahí que analistas como Fernando Mayorga se refieran a relaciones conflictivas, a dos escenarios, a una estrategia discursiva doble. Mientras, el abogado Reymi Fereira, vicerrector de la Universidad Estatal de Santa Cruz, recuerda que la democracia no "busca copar el poder" ni rendir culto a la personalidad, algo que ya empieza a observarse respecto a Morales.

Mientras en el terreno político se enumeran más fracasos que éxitos, en el económico y social las cosas marchan de distinta manera, a pesar de que una cifra de datos y acciones exijan apostillas.

Las negociaciones de precios del gas con Argentina y la nacionalización del sector energético, marcaron diferencias con la historia previa del país, lo cual influyó positivamente en el PIB de 2006. La moneda se fortaleció a pesar de que la inflación rozó el 5%, nada alarmante para el caso boliviano. Claro que la economía en general recibió el impulso de favorables condiciones internacionales.

De un lado y otro suelen concordar en que se ha realizado un esfuerzo en pro de mejorar los servicios de salud, y mucha gente aprecia la ayuda cubana en lo que tiene que ver con las cirugías oftalmológicas. El bono Juancito Pinto, dirigido a la educación, es visto por el oficialismo como un apoyo a esta rama, y por sus contrarios, como una jugada de corte propagandístico.

En opinión del experto Godofredo Reinicke, lo hecho hasta ahora es bueno pero no suficiente, y como fenómeno a tener en cuenta capta un alza de la autoestima en el campesinado y una profundización del patriotismo entre la clase media y alta.

Los empresarios, uno de los sectores más críticos del Palacio Quemado, consideran que en su primer año Morales debió poner énfasis en la microeconomía, eliminar el contrabando y atacar la corrupción, además de reducir la burocracia estatal.

El anuncio de nuevas nacionalizaciones introdujo, a propósito, otra veta en las desconfianzas múltiples.

La Constituyente —mediante la cual Evo Morales aspira a legalizar la reelección— incidirá por varios derroteros en el futuro mediato del país. Pero aún sus horizontes no están claros, ni sus vericuetos, y adelantar criterio sobre tema tan en litigio llenaría unas cuantas cuartillas.

© cubaencuentro

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