México
En medio de una senda precaria
¿Está el PRD dispuesto a desperdiciar la oportunidad de ser el segundo partido político debido a su impugnación de las elecciones?
¿Hubo fraude en las elecciones presidenciales de México el pasado 2 de julio? José Woldenberg, el muy respetado anterior presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) y fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), escribió recientemente:
"Comparar la situación de 1988 con la presente es alienante. En aquel entonces los partidos políticos no tenían la vasta mayoría de las hojas de conteo en su poder, mientras que hoy sí las tienen. En aquel entonces también era imposible reconstruir —de una manera fidedigna— los resultados de las elecciones; hoy sí podemos hacerlo, simplemente yendo de colegio en colegio electoral".
En 1988, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) cometió un burdo fraude para arrebatarle la presidencia al izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas. Pero las protestas, tanto de la oposición como de la ciudadanía, obligaron al PRI a realizar algunas reformas muy críticas. En 1996, al IFE se le concedió completa autonomía en sus gestiones. Desde aquel entonces, la celebración de elecciones justas y libres —basadas en un totalmente nuevo sistema de registro electoral, lo que ha significado un paso crucial para ganar la confianza pública— han constituido la norma en México.
Andrés Manuel López Obrador, candidato por el PRD conocido como AMLO —que sigue muy de cerca a Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), con 243.934 votos—, ha impugnado las elecciones como una "estafa" electoral. Resulta muy curioso el hecho de que los representantes del PRD, quienes estamparon sus firmas en las hojas de escrutinio en la mayoría de los 130.488 colegios electorales a lo largo del país, no certificaran ni una sola reclamación el mismo día de las elecciones.
Cerca de dos millones de ciudadanos —entre concejales electorales locales, representantes de los distintos partidos y observadores neutrales— supervisaron el buen funcionamiento de todo el proceso de las elecciones.
Errores humanos
Desde el pasado 2 de julio, los propios concejales del IFE han demostrado su ineptitud para manejar políticamente una situación de tan extrema sensibilidad. No cabe la menor duda de que sucedieron irregularidades en el proceso, la mayoría atribuibles a errores humanos que el estrecho margen de los resultados no hace más que amplificar.
El hecho de que la ineptitud, las irregularidades mismas del proceso o la entrada de Vicente Fox a las crispadas elecciones para apoyar al PAN —algo que según las leyes mexicanas está prohibido—, hayan empañado el estrecho margen de votos que dieron la victoria a Calderón, es una cuestión que le corresponde dilucidar al Tribunal Federal Electoral (TRIFE).
Un recuento voto a voto —hay que tener en cuenta que un primer cómputo ya se hizo el mismo 2 de julio, y fue vuelto a chequear otra vez el 5 y el 6 frente a las hojas de escrutinio en los 300 distritos electorales— resulta ya muy poco probable que suceda. En aquellas otras dos ocasiones, representantes del pueblo y de los distintos partidos políticos pudieron supervisar todo el proceso.
El pasado 15 de julio, el diario Reforma publicó los resultados de una encuesta acerca de la crisis postelectoral. El sesenta por ciento de los encuestados estimó que un recuento de los votos era innecesario, mientras que el 37 por ciento lo consideró necesario. El 62 por ciento le dio al IFE una evaluación favorable, y tres cuartos del total afirmaron creer firmemente en la imparcialidad del TRIFE.
También se emitió esta pregunta: Si hubiese otra vuelta electoral entre Calderón y AMLO, ¿por cuál de los dos votaría? El 46 por ciento respondió que por Calderón, un 33% por AMLO, un 11% declaró que no sabía, y otro 10% que por ninguno de los dos. Está más que claro que el país necesita una segunda vuelta electoral entre los dos máximos candidatos presidenciales para prevenir que se repita lo mismo que ha pasado este año 2006.
AMLO ya estaba sentenciado a perder las elecciones. Aunque no hay dudas de que al principio el PAN llevaba su campaña de un modo muy negativo, en ese mismo momento —y mientras que Fox se proclamaba a diario implícitamente a favor de Calderón— AMLO gritaba durante sus mítines: "¡Cállese, chachalaca!" (el equivalente de "deje de cacarear"), con una vulgaridad que disgustó profundamente a muchos ciudadanos. Confiado en su victoria, se negó luego a participar en el debate.
Aunque el claro mensaje de AMLO a favor de los pobres cautivó la atención de todos, también la alcanzó con su insistencia en tener un gobierno en México menos comprometido con la economía internacional. De acuerdo con Parametría, una firma mexicana que realiza encuestas, si 600.000 militantes del PRD no se hallaron lo suficientemente convencidos por Calderón como para haberle votado, ¿no es de suponer que AMLO fracasó al final en convencer a la mayoría de sus votantes, aun cuando no haya ganado por apenas un estrecho margen?
Elecciones legítimas
El PRD se encuentra en medio de una precaria senda. Los dos mítines de protestas pacíficas que han llevado a cabo en Ciudad de México han sido impresionantes; un tercero ha sido convocado para el próximo 30 de julio. Aun así las encuestas de Reforma muestran que AMLO obtendrá menos votos que los que obtuvo el pasado día de las elecciones.
Si el TRIFE falla en su contra, ¿el PRD continuará su trayectoria con un movimiento de resistencia duradero? ¿Está el PRD dispuesto a desperdiciar la oportunidad de subir al puesto de segundo partido político de México a causa de esa acusación de fraude que los ciudadanos mexicanos y los observadores internacionales coinciden en considerar espuria?
La gran mayoría de los mexicanos opinan que las elecciones del pasado 2 de julio fueron legítimas. Si Calderón es ratificado, serán muchos más los que estén con el TRIFE. AMLO está en su pleno derecho a impugnar el resultado de las elecciones. Pero no tiene ningún derecho a insinuar que él sólo aceptará lo que falle el TRIFE en dependencia de los resultados que arroje la gestión.
México tendrá su presidente electo a más tardar el próximo 6 de septiembre. Por el bien futuro de la democracia mexicana, esperemos que las mentes razonables prevalezcan por encima de todo lo demás.
© cubaencuentro
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