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Bolivia

Triple derrota

Morales pierde tres puntos en la Asamblea Constituyente, a pesar de haber pronosticado una abultada mayoría absoluta.

El presidente boliviano Evo Morales cosechó una amarga derrota en las elecciones para la Asamblea Constituyente del 2 de julio pasado, ya que no logró su objetivo de utilizar este alto foro para "refundar" el país, como eran sus intenciones. De nada le valió el apoyo recibido de los regímenes de La Habana y Caracas, que de una forma u otra se involucraron en el proceso electoral.

Con los estimados después del cierre de las urnas, Morales se apresuró a proclamar una "triple victoria", que por supuesto mereció un titular en el diario oficialista Granma.

En esa ocasión, de forma precipitada, el jefe de Estado boliviano proclamó que su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), había superado el 60 por ciento de los votos, más que el 53,7 obtenido en los comicios presidenciales de diciembre pasado. También dijo que había alcanzado "la mayoría absoluta" en la Asamblea Constituyente, que se instalará el 6 de agosto próximo, según la versión publicada en Cuba.

Aspiraciones truncadas

Durante la campaña, Morales reiteró que aspiraba a tener el 70, e incluso el 80 por ciento de los votos, para contar en la Asamblea con dos tercios de los 255 escaños necesarios para aprobar la nueva constitución.

"Esta vez quisiéramos no sólo ganar con el 50 por ciento más uno, sino con el 70 por ciento por lo menos, para que la Asamblea Constituyente sea el poder del pueblo, dueño absoluto de esta noble tierra", dijo el 20 de junio.

Pero el conteo de los votos fue inexorable en su veredicto. El pasado 8 de julio se informó que el MAS obtuvo el 50,7 por ciento en las elecciones para la Asamblea Constituyente. El partido del mandatario sumó 1.322.263 votos, cuando habían sido escrutados los resultados del 99,96 por ciento de las urnas, precisó la página virtual de la Corte Nacional Electoral (CNE).

La votación en favor del MAS es menor en tres puntos porcentuales a la que alcanzó en diciembre del año pasado (53,7 por ciento), con la que Morales ganó la presidencia de la nación. El presidente obtuvo el domingo 2 de julio unos 222.000 sufragios menos que en diciembre de 2005.

En el segundo lugar de las preferencias políticas se ubicó la alianza conservadora Poder Democrático y Social (Podemos), del ex presidente Jorge Quiroga, que acumuló 399.582 sufragios, equivalente al 15,3 por ciento del total de los votos válidos contabilizados por el organismo electoral. En tercer lugar quedó la centrista Unidad Nacional (UN), del empresario del cemento Samuel Doria Medina, que consiguió un apoyo de 187.669 personas en todo el país, lo que representa el 7,2 por ciento.

Según cálculos extraoficiales, el MAS tiene asegurados 139 puestos en la Asamblea Constituyente, la alianza Podemos, 62, y la centrista Unidad Nacional, siete, de un total de 255. Para su proyecto de "refundar" Bolivia, Morales habría necesitado 170 asientos.

Los restantes 47 puestos en la Constituyente quedaron distribuidos entre una decena de fuerzas políticas, entre ellas varias agrupaciones ciudadanas que presentaron candidaturas en algunas de las 70 circunscripciones electorales del país.

La intervención de La Habana y Caracas

Morales comenzó su campaña electoral en la región cocalera de Chapare, el pasado 26 de mayo. A su lado se encontraban el presidente venezolano Hugo Chávez y el vicepresidente cubano Carlos Lage.

Según la descripción de la prensa boliviana: "En el Chapare, feudo de los cultivadores de coca que catapultaron al gobernante aymará a la Jefatura de Estado, Morales y Chávez fortalecieron su alianza rodeados de banderas de ambos países y de Cuba, que también estuvo presente por mediación de su vicepresidente, Carlos Lage. En un multitudinario acto, el presidente Chávez respaldó el ideario de su colega y amigo boliviano, criticó a los 'oligarcas' que ambos identifican con los partidos políticos tradicionales, e incluso se aventuró a hacer alguna sugerencia sobre el contenido de la futura Constitución".

Ya antes de este acto el mandatario venezolano había estado dos veces en Bolivia y su injerencia sirvió para que la oposición criticase el alineamiento de Morales. "Bolivia o el chavismo", rezaba el titular de la propaganda más contundente de la agrupación Podemos, dirigida por Jorge Quiroga. La información, aparecida en color y a una página completa en los principales diarios bolivianos, aseguraba: "Podemos defiende la Patria. El MAS defiende a Chávez''.

En lo que se refiere a la intervención de La Habana, no se limitó a la presencia simbólica de Lage en el acto de Chapare.

La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE) cuestionó al gobierno de Evo Morales por haber publicitado obras públicas durante la campaña electoral, transgrediendo las disposiciones legales que regulan estos procesos. "Hemos notado un peso particularmente fuerte de lo que se puede definir como campaña institucional, o sea del Gobierno y de las autoridades departamentales, que entraron directamente en la campaña de una manera que nos pareció poco adecuada y, repito, no respetuosa de las mejores prácticas y también de la legislación boliviana", dijo la jefa de la misión, Mónica Frassoni.

En el caso de Cuba, el gobierno de Fidel Castro donó diez hospitales para zonas rurales que, casualmente, fueron inaugurados durante la campaña electoral.

Otro apoyo de Chávez a su amigo Morales fue que a través de Petróleos de Venezuela (PDVSA) los bolivianos pudieron ver de forma gratuita los partidos del reciente Campeonato Mundial de Fútbol, realizado en Alemania.

El caso de las autonomías

Durante la cita electoral también se realizó un referéndum acerca de una mayor autonomía, demanda presentada por varias regiones del país.

La pregunta fue la siguiente: "¿Está usted de acuerdo, en el marco de la unidad nacional, en dar a la Asamblea Constituyente el mandato vinculante para establecer un régimen de autonomía departamental aplicable inmediatamente después de la promulgación de la nueva CPE [Constitución Política del Estado] en los departamentos donde este referéndum tenga mayoría?".

Para una población de tan bajo nivel cultural, como la boliviana, era difícil encontrar una pregunta tan rebuscada. La reacción humana primaria es que cuando no entendemos algo respondemos que 'no'.

El pasado 9 de julio, Raúl Prada, uno de los principales asesores presidenciales, dijo que los resultados del referéndum en cuatro regiones de Bolivia que aprobaron el modelo autonómico deben ser aceptados y la Asamblea Constituyente tendrá que "acordar sus competencias administrativas y políticas".

En declaraciones a Radio Erbol, Prada, elegido miembro de la Asamblea en los comicios del 2 de julio, descartó "que haya una confrontación sobre las autonomías" y resaltó que ahora, además de definir el nuevo sistema, es necesario edificar un nuevo Estado.

Aunque el rechazo al modelo autonomista fue la opción mayoritariamente escogida en todo el país (57,5 por ciento), en cuatro de los nueve departamentos, Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando, ganó el 'sí'. Prada se manifestó a favor de "aceptar los resultados" en esos cuatro departamentos y agregó que en el MAS, el partido en el gobierno, "ya no hay discusión sobre eso".

Si se cumple este postulado en las discusiones de la Asamblea Constituyente, entonces se podría evitar un enfrentamiento entre el poder central de La Paz y las cuatro regiones con mayores riquezas del país.

En un comentario, el diario boliviano La Razón evaluó así los resultados: "El MAS no ha logrado hacerse de dos tercios en la configuración de la Asamblea Constituyente. Por lo tanto, en vez de que los artículos de la nueva magna ley sean dictados, no necesariamente desde Caracas, pero tal vez desde La Paz, tendremos una verdadera Asamblea Constituyente, que, no nos hagamos ilusiones, no será tan buena como la actual, pero tal vez se le acerque".

Lo cierto es que en este proceso electoral boliviano Morales perdió votos, en relación con diciembre pasado, cuando fue elegido presidente. Tampoco consiguió las dos terceras partes de los delegados a la Constituyente, como era su propósito, y la victoria del 'no' a las autonomías fue muy relativa, por lo que es posible que se vea obligado a ceder algunas concesiones a las regiones más ricas y poderosas del país, en caso prime el sentido común.

La campaña electoral fue triple, contando con el apoyo decisivo de La Habana y Caracas; pero el mandatario de La Paz tendrá que habituarse a no cantar victoria antes de que los votos hayan sido contados. Esperemos que haya aprendido esa lección. El temor ahora es que Morales pida a Chávez ayuda para instalar en Bolivia el sistema electoral electrónico que posee Venezuela.

© cubaencuentro

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