Polonia
Vuelco político
Los polacos castigan a los Kaczynski, rechazan la teoría de la conspiración y apuestan por Europa y la modernidad.
Polonia ha dado el mayor vuelco político de su etapa postcomunista, al eliminar en las recientes elecciones parlamentarias al gobierno ultraconservador y tradicionalista de los hermanos Kaczynski y colocar en su lugar al liberal Donald Tusk, campeón de la economía de mercado, favorable a Bruselas y dispuesto a hacer de este país uno de los más prósperos de Europa.
Las urnas demostraron el pasado 21 de octubre que muchos polacos no aguantaban más que Jaroslaw Kaczynski y su hermano gemelo, Lech (quien seguirá como presidente hasta las elecciones de 2010), siguieran utilizando la perniciosa influencia del fantasma comunista y los argumentos de la II Guerra Mundial para administrar la política interna y externa del país.
Por tanto, el partido conservador de Jaroslaw Kaczynski sufrió una total derrota a manos de la oposición de centroderecha, de corte liberal, afirman los analistas. El futuro premier Donald Tusk se propone restaurar las buenas relaciones con la mayor parte de los países de la Unión Europea y mejorar la economía para hacer regresar al millón de polacos que han emigrado a Gran Bretaña e Irlanda por falta de empleo en el país.
"Soy el hombre más feliz de la tierra, no sólo porque gané las elecciones, sino porque los polacos decidieron un cambio para un mañana mejor", dijo Tusk cuando supo que había ganado el 42% de los votos, derrotando a su competidor Ley y Justicia, que sólo llegó al 32%. Los otros dos partidos que quedaron dentro del Parlamento son Izquierda Democrática, en tercer lugar, con el 13%, y el Partido de los Campesinos, con el 9%. Este último formará parte de la nueva coalición de gobierno.
Éxito arrollador
Como habían señalado las encuestas, los partidos ultranacionalistas Auto Defensa y Liga de las Familias Polacas —que formaban coalición con los gemelos Kaczynski—, quedaron fuera del Parlamento y de toda posibilidad de gobernar, al no alcanzar el 5% de votos requerido por la Constitución para sentarse en el Sejm.
Esta fue una de las maneras que tuvieron los polacos de castigar a los gemelos, así como con la alta participación en las urnas —53,2%—, que rompió con la apatía del electorado, en una jornada que tuvo que ser prorrogada por tres horas para que todos los que acudieron a los colegios pudieran ejercer su derecho al voto. Según la prensa, fue la más alta participación electoral en Polonia desde la caída del comunismo en 1989.
El éxito logrado por Donald Tusk en las elecciones sorprendió a muchos analistas, quienes esperaban una resistencia mayor del ahora saliente Jaroslaw Kaczynski, quien convocó las elecciones anticipadas subestimando el hecho de cuánto su gobierno había dividido y lastimado la sociedad polaca en los últimos dos años.
El prestigioso diario polaco Gazeta Wyborcza afirmó en un editorial: "los polacos rechazaron el populismo de Ley y Justicia, sus insinuaciones, los miedos y suspicacias de un grupo social contra otro. Rechazaron la política de la teoría de la conspiración, el falso orgullo, el nacionalismo megalómano y la arrogancia antigermánica".
Voto por la modernidad
Otros analistas, como Elzbieta Janowska, del Centro de Estudios Políticos de Varsovia, estiman que la nueva generación de polacos ansiosos de modernizar el país optaron por una política pro europea, más abierta, más optimista, y no por la vieja Polonia de rencillas y resentimientos. "Está claro que la Plataforma Cívica prometió un país tranquilo, donde los polacos puedan prosperar y dejar de ser los parientes pobres de Europa".
El nuevo premier elegido, Donald Tusk, repitió hasta el cansancio durante la campaña electoral que si Polonia hacía uso de su fuerza de trabajo especializada y de los fondos de la Unión Europea podría esperar "un milagro económico", como sucedió en países como Irlanda, después que entraron en la Unión Europea.
El experto Pawel Swieboda, del grupo DemosEuropa, considera que la política de Tusk es acertada "en el camino de Polonia hacia la modernización, la cicatrización de las heridas del pasado y la unidad de su dividida sociedad". Tusk ha prometido acelerar la privatización estatal, reducir las tasas impositivas y recortar la estructura burocrática a fin de alentar a la inversión extranjera.
Con Bruselas, con Washington
En cuanto a la política exterior, los observadores también esperan cambios en Polonia. Lo más probable es que haya una posición de mayor cooperación con Europa, sin que por ello se lastimen las relaciones con Estados Unidos.
"Washington encontrará a un socio más exigente, eso es todo", dijo a ENCUENTRO EN LA RED el politólogo checo Horejs Prun, quien precisa que esta intención de Tusk quedó clara cuando habló, durante la campaña electoral, de retirar a los 900 soldados polacos de Irak el año que viene y endurecer los términos de la negociación sobre la base militar de cohetes defensivos de Estados Unidos en suelo polaco.
"Plataforma Cívica negociará de una manera más dura con Estados Unidos, como corresponde entre países democráticos", coincide Swieboda, y recuerda el único mérito que le reconoce al gobierno de los Kaczynski: su gestión eliminó de la escena política polaca a sus dos socios de gobierno ultranacionalistas, Auto Defensa y Liga de las Familias Polacas.
Después de conocerse los resultados de las elecciones polacas, las reacciones en Europa no se hicieron esperar. El presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Poettering, declaró: "es muy bueno para Europa que un líder comprometido con el continente sea elegido al frente de un nuevo gobierno".
Durante sus dos años de mandato, los hermanos Kaczynski iniciaron una permanente trifulca con sus socios europeos que incluyó discusiones sobre el nuevo Tratado de la Unión, las relaciones con Rusia por las cuotas de pesca, la legislación contra el aborto y su deseo de reinstaurar la pena de muerte, entre otras.
"Estoy seguro que la cooperación con el nuevo gobierno será muy fructífera", declaró José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea.
Perfil de Donald Tusk
Donald Tusk, de 50 años, admirador de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, acaba de ganar una confortable mayoría en el Parlamento polaco sobre los hermanos Kaczynski, logrando una posición inusual en la Polonia postcomunista. Plataforma Cívica consiguió 205 de los 460 del Sejm (parlamento) y el Partido Campesino ganó 36 asientos, por lo que la coalición tendrá una mayoría de 241 diputados.
Durante una campaña electoral donde Tusk tuvo una actuación estelar, atacó cara a cara a su oponente Jaroslaw Kaczynski por "incompetente" en política exterior, y le acusó de haber dañado la imagen de Polonia en el mundo y en especial sus relaciones con la vecina Alemania.
Propietario de un pequeño negocio de pinturas en su natal Gdansk, fue en su juventud miembro del sindicato Solidaridad y sus amigos dicen que todavía hoy suele trabajar 16 horas al día. Cuando Solidaridad se desmembró, Tusk fundó el partido Congreso Democrático Liberal y en 2001 la Plataforma Cívica, con el que acaba de ganar las elecciones. Está casado con Malgorzata y tiene dos hijos ya mayores, Michel y Katarzyna.
© cubaencuentro
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2 Comentarios
2 by Mario Faz (Usuario no autenticado) 30/10/2007 18:30
Mi eterna pregunta a los politologos que quieren comparar el futuro de Cuba con el presente de China y Viet Nam son estupidas. Porque carajos no han fijado la vista en Polonia y las Republicas Checa y Eslovaca?! Solo una razon aduzco, los idiomas. Porque aparte de haber sido estos los dos unicos paises que verdaderamente han tenido una solidaridad personal con los cubanos me hace respetarlos e hasta querer imitarlos. Iberolatinoamerica bien gracias pero no gracias!Tan cerca pero sin emargo tan lejos!
1 by Alicia Maravillosa (Usuario no autenticado) 30/10/2007 14:50
Esperado el cambio, muy necesario. La Sra Nilda Navarrete, como siempre, objetiva.