Actualizado: 04/10/2022 22:11
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Crónicas

El nuevo Zorro es cubano

Su columna se titula 'La lengua suelta' y aparece en la publicación 'La Habana elegante'.

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En los últimos años apareció en el panorama cubano un enmascarado cuyas salidas son esperadas con ansiedad de muchachas solteras. Las hace en La Habana elegante, donde mantiene una columna titulada "La lengua suelta", en la cual comenta situaciones y personajes del acontecer literario y artístico cubano sin escatimar potasa y limón.

Siempre imaginativo, el lector común ha visto en este enmascarado un nuevo Zorro, lo cual tal vez constituya una equivocación. Aquel, el legendario Zorro, por lo general dejaba vivo al adversario luego de hacerle en la ropa a manera de firma una Z bien grande con la punta de la espada. En cambio, el enmascarado de "La lengua suelta" hunde su espada hasta el fondo y entonces firma: Fermín Gabor.

A pesar de esta ausencia de piedad, no falta por ahí el personaje impaciente que se sienta subestimado por no haber merecido aún el castigo del elegante Gabor, ni tampoco el que cuente como victorias las veces que el temido depredador de "La lengua suelta" le ha atacado. Es comprensible. A diferencia del Zorro, Robin Hood y el bandolero cubano Manuel García, Gabor no ataca al poderoso para proteger al humilde. Él ignora al humilde. Es un aristócrata.

Pero aun sin estas extrañas vanidades de que suele estar hecha la fama, el medio donde opera Gabor le aplaude por existir. Adora su crueldad. No es un vengador, no es un justiciero, pero es la justicia de los que habitan en aquel paraje. Por su condición de enmascarado, Gabor puede decir de éste o aquel creador lo que sus colegas hemos pensado toda la vida y callado. La máscara, además, lo hace en cierto modo sagrado. A menos que se sea la víctima, su palabra es percibida como el juicio de Dios.

De ahí que sus fieles teman terminar sabiendo quién es Fermín Gabor, pero no puedan a la vez sobreponerse a la curiosidad de no saber quién es, cuál el nombre real del fabuloso depredador que tanto temen y necesitan.

En algo parecen estar de acuerdo: es cubano, dicen, aunque también barajan nombres de extranjeros que fueron diplomáticos en Cuba. Los estudios lingüísticos comparados nada agregan, fuera de arrojar nuevos nombres de sospechosos (entre ellos, el de dos funcionarios gubernamentales de la cúpula).

Y en general todo el que escribe bien en Cuba y es brillante, es sospechoso de ser Fermín Gabor.

En el pueblo, hasta quienes no frecuentan la literatura pero gustan de ver un buen bocabajo lo disfrutan en las sucesivas ediciones de la "Lengua suelta" que los saqueadores de internet mantienen en circulación clandestina a precios no siempre accesibles. La última que cayó en mis manos decía en un subtítulo colocado entre paréntesis en el rótulo del disquete: "El Zorro ataca de nuevo".