Actualizado: 17/10/2017 10:31
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USAID, ayuda disidencia

Informe critica el manejo de fondos de EE UU destinados a la oposición cubana

Una investigación de una oficina del Congreso encontró 'gastos cuestionables y una importante debilidad de control' en el manejo de la ayuda.

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Los programas que Estados Unidos ha impulsado durante años para promover un cambio democrático pacífico en Cuba se han aplicado de manera deficiente, y parte de la ayuda ha ido a parar a gastos dudosos, según un informe difundido el miércoles por la Oficina General de Contabilidad (GAO) del Congreso.

Entre 1996 y 2005 esa ayuda, que se canaliza a través de grupos de apoyo en Estados Unidos a la disidencia interna cubana, llegó a 74 millones de dólares en donaciones, pero hasta un 95% fue asignado a propuestas no solicitadas, dijo la GAO, una dependencia que realiza investigaciones solamente para los legisladores, informó la AP.

La GAO indicó que el 76% de esa ayuda fue concedida a 10 grupos, cuyas políticas no fueron apropiadamente identificadas por la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y el Departamento de Estado, que administran los programas para la transición en Cuba.

"Esa ayuda ha sido un total desperdicio del dinero de los contribuyentes", dijo el congresista republicano Jeff Flake, quien pidió el estudio el año pasado junto con el demócrata William D. Delahunt, como miembros del subcomité de Supervisión e Investigación de la Cámara de Representantes.

Delahunt declaró que el informe planteaba interrogantes sobre la forma en que Estados Unidos deberá encarar en el futuro la búsqueda de "formas más efectivas" de ayuda a la transición en Cuba y adelantó que la cámara baja, que estará controlada por los demócratas a partir de enero de 2007, realizará audiencias el próximo año para facilitar esa búsqueda.

El informe de la GAO fue emitido cuatro meses después que la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre, creada por el presidente George W. Bush, propusiera un fondo de 80 millones de dólares en dos años para "acelerar" la transición en Cuba.

La oficina dijo que en la elaboración de los programas en un proceso dirigido por la USAID y el Departamento de Estado, "la comunicación entre agencias fue algunas veces ineficiente".

Pero hizo notar que después de 2004, cuando Bush designa la comisión especial, tanto el Departamento de Estado como USAID empezaron a emplear una competencia formal para seleccionar a los destinatarios de la ayuda.

"Los controles internos —tanto sobre la concesión de donaciones y supervisión de los receptores— no contienen seguridades adecuadas de que los fondos serán usados apropiadamente y que los receptores cumplen con las leyes y regulaciones pertinentes", dijo la GAO.

Indicó que realizó "pruebas limitadas" con 10 destinatarios e identificó "gastos cuestionables y una importante debilidad de control interno en 3 beneficiarios que USAID no había detectado".

"Las revisiones hechas antes de concederse las donaciones no siempre fueron completadas antes de la entrega, y USAID no hizo los seguimientos apropiados para corregir las debilidades en las políticas, procedimientos y sistemas de fiscalización identificados por esa revisión", dijo la entidad.

Según la AFP, entre los gastos dudosos a los que se destinó parte de la ayuda están chocolates, videojuegos carne de cangrejo, abrigos de cachemir y sacos de cuero.

También salarios injustificados, reembolsos de viajes y gastos pagados a un familiar de un administrador en uno de los grupos auditados, indica el GAO.

Como el dinero no puede ser enviado en efectivo a la Isla, los grupos que apoyan en Estados Unidos a los miembros de la disidencia interna proveen materiales de trabajo, entrenamiento y ayuda humanitaria a los opositores y prisioneros políticos y sus familiares.

Según USAID, desde 1996 se han distribuido cientos de toneladas de medicamentos, alimentos y ropa a la disidencia, miles de radios de onda corta, millones de libros, panfletos y entrenamiento a periodistas.

Aunque los grupos cuestionados no fueron identificados en el informe, uno de ellos, Acción Democrática Cubana (ADC), con sede en Miami, admitió haber comprado chocolates marca Godiva, la carne de cangrejo, y abrigos de cachemir y de cuero para los disidentes.

"Hay líderes importantes de la oposición que se reúnen con diplomáticos en Cuba, con embajadores o con dignatarios que van de visita a Cuba (…) es lógico que vayan vestidos de una manera decente", dijo a la AFP el tesorero de ADC, Guillermo Castilla.

"Tenemos contactos con muchos proveedores en Estados Unidos que compran esa ropa a descuento y nos la venden a precios muy baratos, y entonces, por ejemplo, si a nosotros nos venden una chaqueta de cuero que vale 300 dólares a 80 dólares, o un suéter de cashemir… ¿Por qué vamos a pagar el mismo precio por algo de menos calidad?", dijo.

Castilla agregó que su grupo ayuda a también disidentes que han sido expulsados de sus trabajos, y que tienen necesidades, y además de los artículos antes mencionados también les envía "ropa, algún tipo de comida, café, cubitos de pollo, jabón, toallas, cepillos de dientes, medicinas".