Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Albita: Una mujer que canta

Este popurrí de éxitos latinoamericanos trae además como bono una descarga en dueto informal con Celia Cruz

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La compositora y vocalista Alba Rodríguez Herrera (La Habana, 1962) —conocida en los espacios musicales como Albita—, estuvo la semana pasada por Mexico. Traía bajo el brazo su fonograma de estudio número doce: Una mujer que canta (Angels’ Dawn Records, 2013), el cual fue presentado en un concierto en El Lunario del Auditorio Nacional de la capital mexicana con la asistencia de un público entusiasta que desafió las inclemencias del tiempo y, bajo torrencial aguacero, hizo patente su admiración por la música popular cubana.

“Mi tercera visita a este país que tanto queremos los cubanos. Desde niña cantaba canciones rancheras. En mi casa se escuchaba a Agustín Lara, José Alfredo Jiménez y Miguel Aceves Mejía. Después Manzanero entró en mi vida y acompañó algunas de mis primeras aventuras amorosas. Juan Gabriel llegó a mi piel para cubrirme de imágenes melódicas inolvidables. Qué decir de Vicente Garrido, Roberto Cantoral, Demetrio Muñiz… Mejor no sigo, sería la de nunca acabar”, puntualizó la interprete del éxito “Dicen que”, en conferencia ante medios de comunicación mexicanos.

Albita: Una Mujer que canta. El álbum

Formato orquestal de piano/bajo (Yorgis Goyricelaya), laúd/tres (Janier López), percusión afrocubana/batería/timbal (Armando Arce), trompeta (Raúl Rodríguez), trombón (Bayron Ramos) y coros. Diez piezas suscritas en variantes rítmicas afrocaribeñas: salsa (“Una mujer que canta”, de Albita Rodríguez; “Canto para una sirena”, de Beatriz Paredes), timba/reggaetón (“Libre”, de Albita. Dueto con el reggaetonero El Mola), vallenato/timba (“El Besito”, de Jorge Luis Piloto), timba/afro (“No provoques, si va a llover que llueva”, de Albita Rodríguez), bolero/salsa (“A quién le importa”, de Jorge Luis Piloto), timba (“Caliente”, de Albita Rodríguez. Dueto con Elaín Morales), bolero/son/salsa (“Si no fuera por ti”, de Albita Rodríguez), conga/timba/punta/electrónico (“I wanna party”, de Albita Rodríguez).

Medley de éxitos latinoamericanos, “América Mía” (“La flor de la canela”, de la peruana Chabuca Granda; “Un mundo raro”, del mexicano José Alfredo Jiménez; “Cachita”, del portorriqueño Rafael Hernández; “La Pollera Colorá”, de los colombianos Juan Bautista Madera Castro y Wilson Choporena; “El día que me quieras”, de los argentinos Carlos Gardel y Alfredo Le Pera; “Gracias a la vida”, de la chilena Violeta Parra; “Tristeza”, del brasileño Sergio Mendez) armonizados por Yorgis Goyricelaya en tiempo de guaguancó, salsa, cumbia, halos de bachata y samba/son.

Bonus track: descarga en dueto informal con Celia Cruz (grabación durante un descanso en la filmación del documental La Cuba mía en 2002) sobre improvisaciones en el montuno del son oriental “La Mora”, de Eliseo Grenet (“Cuando volverá la Noche Buena / Cuándo volverá / el lechoncito / cuándo volverá…”) sabroso coloquio entre Albita y Celia que se convierte en un documento musical de gran valor (guitarrista: Juanito Márquez).

Arreglos de la misma Albita, Bayron Ramos y Yorgis Goyricelaya (uno de los más destacados músicos del exilio cubano). Invitado especial: el ganador del Grammy Amaury Gutiérrez en un bolero-son de compasiva cadencia y huellas trovadoresca: “Si no fuera por ti”.

Acústica de consonancias rítmicas, quizás, un poco predecibles, pero de ineludible invitación bailable.

Pujanzas de una mujer que canta en guiños con el bolero “Freddy” (“Soy una mujer que canta / para mitigar las penas / de las horas vividas y perdidas…”), de Ela O’Farrill: Ella cantaba boleros (ARC Records, 1998). Véase Tres tristes tigres (Seix Barral, 1965), de Guillermo Cabrera Infante (1929 - 2005).

“Yo soy una mujer que canta / a veces tan segura y a veces / con un nudo en la garganta / y es muy difícil entender / cuanta tristeza y soledad / viene detrás de cada maquillaje / una sonrisa agazapada / en el disfraz de una mirada / para el viaje…”: pregona Albita con todo el emboque acompasado de la isla que la vio nacer.

Una mujer que canta: concierto en El Lunario de la Ciudad de México

“México siempre me ha recibido con mucho afecto: vengo a darlo todo en ese espacio tan acogedor. Espero que el publico baile y disfrute la propuesta que traigo”, comentaba Albita minutos antes de iniciar el concierto la noche lluviosa del viernes 6 de septiembre pasado, en unos de los espacios más exclusivos de conciertos de la capital mexicana, El Lunario del Auditorio Nacional.

Albita Rodríguez, quien comenzó su carrera en la adolescencia modulando música tradicional y guajira, lanzó su primer fonograma en 1988 (Habrá música Guajira), pero fue con No se parece a nada (1994) —producido por Emilio Estefan—, que su voz alcanzó proyección internacional imponiendo, en toda Latinoamérica, el tema “Qué manera de quererte” (Luis Ríos/Grupo Raison), el cual alcanzó ventas millonarias y primeros lugares en el Top Ten latino.

“Sigo Manteniendo mis raíces cubanas. Soy guajira de corazón. Vengo con un material de fusiones donde lo mismo recurro al son cubano que al vallenato, cumbia, bolero, reggaetón, hiphop y timba habanera. Me acompaña un piquete de músicos cubanos muy jóvenes que tocan varios instrumentos a la vez, y saben poner a la gente a gozar”, decía sonriente y arrojada, mientras se maquillaba, la intérprete de “Qué culpa tengo yo”.

Con más de 10 discos muy bien posicionados en el mercado de Estados Unidos, Hispanoamérica y España, y dos Premios Grammys en 2004 (mejor productora y vocalista por Albita llegó), la acreedora de un Premio EMMY es un referente obligado de la música cubana del exilio con reconocimientos de especialistas, melómanos y bailadores.

“Soy una modesta representante de la música de mi isla querida. Viajo mucho por el mundo y siempre me presento como habanera y cubana. Estoy orgullosa de mis raíces y de mi gente: no tengo culpa de haber nacido en un lugar donde la música brota como yerba silvestre. Esta noche lo que traigo es mucho con demasiao: serán testigos de los ánimos rítmicos de la tierra donde nací”, concluyó la compositora santiguándose ante el grito: ¡Entramos a escena, Albita!, del jefe de producción escenográfica de El Lunario.

Y entra Albita al proscenio escoltada por su grupo integrado por instrumentistas cubanos radicados en Miami y México (piano, Yorgis Goyricelaya; flauta, María Consuelo; tres, Janier Lopez; percusiones afrocubanas, Yeismel Grandal; timbales, Rainur Olalde; bajo eléctrico, Samuel Forte). “¡Buenas noches! Estoy feliz de estar aquí. Gracias por venir. El torrencial aguacero no lo impidió; está noche calentaremos el cuerpo a base de rumba y tequila”, pronuncia la sonera. Comienza el convite. La síncopa de la clave cubana irrumpe: una muchacha se pone de pie y, desinhibida, bambolea su cuerpo.

Los compases de “Que me quiten lo bailao” inundan los rincones. Un popurrí del folclor cubano, que inicia con “Mamá Inés” y remata con una conga santiaguera de provocativos tabaleos pone la cosa caliente. “Una mujer que canta” se impone: el solo del pianista y el sabroso tumbao del montuno provoca el columpio de todas las mesas. Primer bloque que concluye con el medley “America Mía” (introducción guaguancosera de “La Flor de la canela”, salsa ranchera en “Un mundo raro”; conga de “Cachita”, cumbia timba de “La Pollera Colorá”; bolero salsa en “El día que me quieras”, salsa en “Gracias la vida”; samba timbera en “Tristeza”).

“Yo de niña cantaba frente al espejo vestida como Marlene Dietrich”, confiesa Albita al público. El piano prologa las notas de “La vie en rosa” (Piaf/Gugliemi) en arreglo de conformidades de son aderezado con apuntes jazzísticos de flauta, y solo montunero del tres. Guajeo secundado por tumbao de Goyricelaya que desemboca en un coro de sabrosa conjunciones: “En México se goza / Con la vie rosa / el que no canta no goza / entonces con la vie rosa”.

Prosigue la recholata con “Si no fuera por ti” interpretada a guitarra sola por Albita (“Extraño a mi amigo Amaury Gutiérrez, ustedes lo conocen: vivió unos años en México; esta canción la compuse pensando en él, hacemos un dueto en el disco”, acota la compositora habanera). Capítulo de atmósfera filinesca: “Toda una vida” (Osvaldo Farré), “Son al son” (César Portillo de la Luz) que la flauta colorea con esplendidos solos.

Referencias a Cachao y Pérez Prado: conformes de “Bonito y sabroso” (Benny Moré): “Pero qué bonito y sabroso / bailan el mambo las mexicanas / mueven la cintura y los hombros / igualito que las cubanas…”: las imaginativas improvisaciones de la cantante estimulan la algarabía de los asistentes. “El besito” (Jorge Luis Piloto): la gente no aguanta más y se para a bailar al ritmo de una timba-vallenato de sugerentes acentos. Albita baila, se contonea sensual bajo el estribillo de “Dame un besito aquí / dame un besito allá”. El pianista se aboca en un tumbao peruchinesco que la flauta secunda y el tres colorea.

“El Yerberito moderno” (Néstor Milí): “Se oye el rumor de un pregonar / que dice así / el yerberito llegó, llego…”: tributo a Celia Cruz que se extiende con “La Vida es un carnaval” (Víctor Daniel) y concluye con “La negra tiene tumbao” (Sergio George/Fernando Osorio). “Celia está esta noche con nosotros. ¡Viva Celia Cruz siempre!”, remata Albita.

Los afines de piano, bajo, tres y percusiones presentan la melodía de “Qué manera de quererte” (“Dónde podré evocarte si no en tu risa / tu risa de jardín y primavera / autentica locura que acaricia / mi voluntad / y acaba por tenerla // Qué manera de quererte, qué manera…”). Todo el mundo de pie en palmoteo de la clave cubana: El Lunario se ha convertido en una gran pista de baile. El tres señorea un trino de prosapia guajira y los timbales redoblan en complicidad con las tumbadoras. Momento culminante del convite. Despedida. La gente quiere más: los aplausos se prolongan.

Encore: “Qué culpa tengo yo” (Albita): “Si amas la blanca libertad de las palomas / y la nostálgica alegría de las olas / y en cada parte de tu piel, el sol asoma, / eres de donde soy, ¿de dónde soy? /…/ Qué culpa tengo yo de este tambor /que me golpea la vida sin clemencia /…/ que me fundió al guajiro y la santera /…/ ¿Qué culpa tengo yo de haber nacido en Cuba?”: composición de raíz guajira y tabaleos afros de gran belleza lírica. “Es un tema de un chovinismo tan tierno que se lo perdonamos a los cubanos”, me dice sonriente el periodista mexicano que comparte la mesa conmigo.

Albita se robó la anochecida con el son cubano protagonizando 120 minutos de exaltaciones rítmicas inolvidables. ¿Qué culpa tiene ella de ese sabor tan elocuente y excitante de la música de su Isla? Enhorabuena esta presentación de Albita Rodríguez y su grupo en la capital azteca.


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