Actualizado: 16/09/2019 12:05
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Benny, Música, Música cubana

Cien años del sonero mayor

El Benny, dueño y señor de la noche habanera

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Bartolomé Maximiliano Moré (Santa Isabel de las Lajas, Cuba, 24 de agosto de 1919-La Habana, Cuba, 19 de febrero de 1963): el gran Benny Moré, la figura más trascendente de la música popular cubana de todos los tiempos. Nadie como él: no ha nacido otro que se le iguale. “Ese es el Caballo de Atila de nuestra música popular bailable. Todo lo que hacemos hoy, él ya lo hizo”, ha dicho José Luis Cortés, director y fundador de N.G La Banda.

“¡Oh vida, si pudieras / vivir la feliz noche / en que los dos supimos nuestro amor, / mi bien!”, cantaba y el silencio reinaba en los bares desolados y nostálgicos de La Habana de los años 50/60. Supo desentrañar los secretos del son montuno, bolero, guajira, guaracha-son, guaguancó, filin, afro-mambo y afro-swing para expresarlo con esa gracia innata: arrojo que sólo poseen los elegidos de Dios. Nació pobre y murió con la riqueza del afecto desbordado de un país.

Cantante, compositor, director de orquesta, guitarrista y tresero inicia carrera en 1935 en el Conjunto Avance, en la provincia de Camagüey. Llega a la capital cubana en 1940 y se integra a varias agrupaciones soneras (Sexteto Fígaro, Septeto Cauto). En 1944 tiene contacto con Miguel Matamoros, quien lo invita como voz prima a formar parte del Conjunto Matamoros: inicio de un periplo que lo lleva a México, país donde decide permanecer hasta 1950.

En el país azteca trabaja como solista con Son Veracruzano en dupla con Lalo Montané; colabora con las orquestas de Arturo Núñez, Mariano Mercerón, Rafael de Paz y Dámaso Pérez Prado. Primeras grabaciones con el sello discográfico RCA Victor. Conoce a la bailarina Yolanda Montes Tongolele, al pianista Juan Bruno Tarraza y al tenor Pedro Vargas, con quien hace duetos en “Solamente una vez” (Lara), “La vida es un sueño” (Arsenio Rodríguez), “Perdón/Obsesión” (Pedro Flores).

“Pero qué bonito y sabroso / bailan el mambo las mexicanas / mueven la cintura y los hombros / igualito que las cubanas”. El Benny se abre camino en Ciudad de México y es solicitado para grabaciones de estudio. Aparece en varias películas (Al son del mambo, El derecho de nacer, Fuego en la carne, Quinto patio…) y sobresale en Carita de cielo, con su compatriota, la bailarina y actriz Ninón Sevilla, en la que interpreta Tuñaré, un tema que ya anuncia al Benny de los años 50 en Cuba, al frente de su agrupación.

Regresa a su país natal. Miembro de la Orquesta de Mariano Merceron (“El feo que toca bonito”) en Santiago de Cuba. Figura estelar del programa De fiesta con Bacardí de la emisora CMKW de Cadena Oriental de Radio. Traba amistad con los boleristas Pacho Alonso y Fernando Álvarez. / De vuelta a La Habana: cantante de la Orquesta de Bebo Valdés, Orquesta de Ernesto Duarte (compositor de uno de los grandes éxitos del lajero: el sublime bolero “Cómo fue”).

Año crucial, 1953. Fundación de la Banda Gigante de Benny Moré (La Tribu) conformada por instrumentistas de primera línea: Eduardo Cabrera Cabrerita (piano), Roberto Barreto (sax), Alfredo Chocolate Armentero (trompeta), Rolando Laserie (batería) y Fernando Álvarez (coro), entre otros músicos estrellas. Big Band que acoge más tarde al pianista Lázaro Valdés, al sax José Chombo Silva, al contrabajista Ramón Caturla o al trombonista Generoso Jiménez (“Generoso qué bueno toca usted”). El Benny, dueño y señor de la noche habanera. La ciudad entera, un carnaval; el Benny, protagonista señero.

Guaguancó, son, guaracha, bolero, montuno-cha, mambo, guajira, filin, guaracha-swing en más de 200 piezas grabadas. Benny frasea en un vaivén entre tenor y barítono con ascendentes de sonidos agudos, medios y bajos en intensidades equilibradas y juguetón rubateo. Bolerista y sonero en reflejo de la locución popular (¡Yerro!, ¡Anjá!, ¡Sabroso!, ¡Papara cutí!, ¡Métele!, ¡Candela!, ¡Súbelo!, ¡Angoa!…). Seductora pronunciación melódica trazada desde la naturalidad. Modulaciones sorprendentes en concordia con la expresividad precisa. Manejo del tiempo en las improvisaciones sobre el montuno-mambo que ha sido determinante en el talante de muchos soneros de hoy (Héctor Lavoe, Oscar D’León, Rubén Blades, Gilberto Santa Rosa, Mayito Rivera, Issac Delgado, El Tosco, Robertón…).

Sonero mayor. El Bárbaro del Ritmo (sobrenombre impuesto por el locutor Ibrahím Urbino). Abría una presentación con un son (“Elige tú que canto yo”, “Caricias cubanas”…) para continuar con un mambo (“Mamboletas”, “Loca por el mambo”…) y variar con un montuno (“Se te cayó el tabaco”, “Qué bueno baila usted”…), matizar con un bolero (“Conocí la paz”, “No te atrevas”…) hasta ‘rematar arriba’ con un guaguancó (“Pongan atención”, “Qué sentimiento me da”…). Los bailadores eufóricos pedían más y entraba entonces, el sonido afro (“Siguaraya”, “El tiempo de la colonia”…). Impuntual, desordenado en sus actos cotidianos, dicen que llegaba tarde a los salones de baile, pasado de copas, y era cuando mejor cantaba: alzaba el bastón, se ladeaba el sombrero y la tribu respondía con absoluta pericia musical.

Conductor de orquesta de gestos serpentinos, impredecibles, juguetones y sensuales, en diálogo con los misterios del ritmo que su sangre negra albergaba: un gesto brusco y travieso, escoltado por un pasillo rumbero, incitaba la algarabía de los bailadores. Colombia, Haití, Jamaica, Estados Unidos, Panamá, Venezuela y México fueron testigos de su gracia. En Cuba se adueñó del Ali Bar y del Salón Mambí de Tropicana. Dicen que Papel y tinta, un baile público organizado en 1961 por el periódico Revolución, dirigido por Carlos Franqui, en el Parque Central de La Habana, fue apoteósico y espectacular.

El Benny como un jinete de la cumbancha, bebedor de largo aliento. El eco se prolonga: el hijo de Santa Isabel de las Lajas canta mejor cada día. El conde negro de la música popular cubana cumplió el pasado sábado 24 de agosto, cien años. Los bailadores se arrimaron a las cadencias y las caderas mulatas entonaron un Yiriyiribon eterno.


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