Actualizado: 22/09/2020 8:54
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Cine desde el sofá de la casa

Para pasar un poco mejor estos duros días y olvidarnos por un rato de la pandemia, una lista con cinco sugerencias de películas que se pueden ver con subtítulos en español en YouTube

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Ahora que las salas están cerradas y nos vemos obligados a permanecer en nuestras casas, las plataformas como Netflix, HBO y Amazon Prime están recibiendo un número muy elevado de visitas. Esas no son, sin embargo, la única opción. Otras veces he comentado la variedad de filmes y series que están accesibles gratuitamente en YouTube. Para pasar un poco mejor estos duros días y olvidarnos por un rato de la pandemia, esta semana he preparado una lista de sugerencias de películas que se pueden ver con subtítulos en español. Temática y estilísticamente son cintas muy distintas, pero comparten la apuesta por el buen cine. Espero que cada uno encuentre por lo menos una adecuada a sus gustos cinéfilos. Al final, incluyo los enlaces de todas. Que disfruten su visionado.

Una excelente opción para disfrutar del cine negro norteamericano de la época dorada, la brinda La dama del cuadro (1954). Es uno de los últimos clásicos de ese género y una de las mejores cintas policiacas de Fritz Lang (1890-1976). Se basa en una novela de J. H. Williams, One off Guard, y narra la historia de un hombre común, profesor de psicología, que se ve involucrado con una mujer falta. Él y sus amigos comienzan a obsesionarse con el retrato de una bella joven que está expuesto en el escaparate contiguo al club en el cual se reúnen. Un día el hombre conoce a la mujer y acepta ir a su apartamento, donde ocurre algo inesperado.

El interés dramático de la película no se basa en averiguar quién es el asesino, con vistas a la sorpresa final, sino en el conflicto que este vive desde que comete el crimen y en sus esfuerzos por escapar de las investigaciones policiales. Lang explora las razones por las que puede cometer un asesinato un hombre común, que es arrastrado por una fatalidad que se percibe como inevitable. El resultado es un melodrama inteligente, misterioso, sólido, que posee una atmósfera asfixiante, un desarrollo perfectamente hábil y un perfecto ensamblaje de todas sus piezas. Cuenta con un estupendo elenco, en el cual sobresale Edward G. Robinson.

Al comentar La dama del cuadro, el cineasta cubano Daniel Díaz Torres destacó que “la narración es conducida con una precisión que no deja lugar a ningún tiempo muerto, sin salirse de los cánones de un montaje convencional —y quitemos a esta última palabra cualquier tipo de connotación peyorativa”. Todo es de una gran sobriedad, agrega, desde los imperceptibles movimientos de cámara hasta las escenas violentas. Y expresa que el filme reúne de modo ejemplar los mejores elementos temáticos y estilísticos del cine negro.

Los inundados (1961) fue la película que dio a conocer internacionalmente al argentino Fernando Birri (1925-2017). Obtuvo el premio a la Ópera Prima en el Festival de Venecia y el Especial del Jurado en Karlovy Vary. Eso, a pesar de que desde su estreno en Bueno Aires sufrió distintos tipos de censura y a que el Instituto Nacional de Cinematografía, que no reconocía su calidad, no la envió a los festivales de Cannes de Locarno que la habían solicitado. El filme marcó además el ingreso del neorrealismo en las pantallas argentinas. La propuesta de Birri era dar cuenta de la realidad social a partir de un cine popular hecho desde modelos alternativos.

El argumento se puede resumir como sigue. Una mañana, Dolorcito Gaitán, criollo de pura cepa, al despertar mete los dos pies en el agua. Al igual que otros habitantes de pocos recursos de un barrio de la Boca del Tigre, al sur de la provincia de Santa Fe, él y su familia sufren una inundación. La intervención de las autoridades es, como siempre, insuficiente y se ven forzados a refugiarse en un vagón ferroviario hasta que bajen las aguas del río Salado. Un día, sienten que el vagón se desplaza por la campiña santafecina. En esta casa provisional viajan involuntariamente, enganchados —¿por equivocación?— a un tren carguero, que se dirige al norte del país. A lo largo de este viaje, fantástico y dramático al mismo tiempo, encuentran gentes curiosas y variopintas que les demuestran su solidaridad.

Los inundados es cine testimonial y de denuncia social, que logró llegar a un público amplio. En su filme, Birri combina el neorrealismo con la farsa y la picaresca criolla, aparte de que retoma la línea de autores argentinos como Payró, Fray Mocho y Gudiño Kramer. La historia de Dolorcito y su familia está narrada sin dramatismo y con un humor que disimula el rictus solemne. Eso permite descargar su peso dramático, a la vez que facilita la reflexión y la mirada crítica. A lo largo de la película, salen a flote los politiqueros sin escrúpulos, la demagogia de algunos opositores, el clientelismo, la prensa corrompida y los partidos políticos locales que capitalizan el desastre natural y prometen mejoras. Al final, Dolorcito se pregunta: “¿Cuándo será la próxima inundación?”, prueba de que el problema se seguirá repitiendo.

Revelación de un cineasta único

En más de un sentido, La infancia de Iván (1962) es una obra que acumula varias singularidades. Primero, fue un trabajo de encargo que el cineasta ruso Andréi Tarkovski (1932-1986) logró hacer suyo. Lo había comenzado otro director, que a la semana fue despedido. Él fue escogido para retomarlo, pero para aceptar puso algunas condiciones. La primera, no aprovechar el material ya filmado. La segunda, reescribir el guion, que se basaba en un relato de Vladimir Bogomolov. Tarkovski sostenía que este no podía ser más que un punto de partida, cuyo contenido tenía que cobrar vida de acuerdo con sus convicciones personales sobre la futura película. Reconocía que, en muchos aspectos, no se identificaba con ese texto, pero hubo uno que le interesó: la figura del niño que lo protagoniza, un personaje fuera de su órbita, destrozado por la guerra. Dijo que lo conmovió su dramatismo interior y que eso fue lo que excitó su fantasía.

La película narra la historia de un niño huérfano de doce años, cuyos padres fueron asesinados por los nazis en los primeros meses de la Guerra Patria. Él logró escapar y fue adoptado por una unidad del Ejército Rojo. A manera de venganza, decide colaborar con las tropas soviéticas y gracias a su pequeña estatura, realiza con éxito tareas de exploración que requieren que cruce varias veces las líneas enemigas. Pero aunque se trata de una cinta de tema bélico —y esa es otra de sus singularidades—, los combates y maniobras militares quedan fuera de campo. Lo que se cuenta tiene lugar muy lejos del frente y ocurre entre las misiones de Iván. A Tarkovski le interesa lo que acontece en el interior de los personajes, así como la dualidad entre ese niño que se comporta como un adulto y el mundo de sus sueños, que para él es el único modo de conservar los vestigios propios de su edad. Ese plano onírico no aparece en el relato de Bogomolov, y el cineasta justificó así su inclusión: “Yo debo filmar no solo lo que le ocurrió a Iván en la guerra, sino también lo que no ocurrió: la felicidad infantil que la guerra le arrebató”.

La infancia de Iván reveló a un cineasta con un futuro muy promisorio, lo cual su filmografía posterior confirmó con creces. Ahí están presentes ya, en estado embrionario, las características de la estética que hicieron de él un creador único. El relato es complejo y visualmente fascinante. La línea narrativa es ortodoxa, pero Tarkovski sabe darle otro vuelo, al insertar ciertas rupturas: los sueños, los tiempos muertos, cierto predominio de la reflexión. La puesta en escena es sobria, cuidada, detallista, precisa y, a la vez, mística. Otros aciertos notables son la esmerada fotografía y el tratamiento del sonido. En su libro Esculpir en el tiempo, el cineasta escribió que La infancia de Iván tuvo para él una importancia especial: “Consideraba esta película como un examen final que aseguraba mi derecho a trabajar de modo creativo”.

El filme tuvo su estreno en el Festival de Venecia, donde se alzó con la máxima recompensa, el León de Oro, compartido ex aequo con Crónica familiar, de Valerio Zurlini. Un detalle singular más a añadir: fue la primera ópera prima que obtenía ese galardón. Tuvo además una excelente acogida en la crítica internacional, y directores como Ingmar Bergman y Krzysztof Kiewslowski han expresado su admiración por la cinta de su colega. La nota discordante la dio el diario comunista italiano L’Unitá, que la acusó de pequeñoburguesa. En la Unión Soviética, La infancia de Iván tuvo un estreno limitado. Tras verla, Nikita Jrushov comentó: “Nosotros nunca usamos niños como ese en la guerra”. Eso bastó para que casi no se mencionara y casi no se exhibiera.

Medea (1969) fue la única incursión que Maria Callas hizo en el cine. Entonces la diva se hallaba retirada del mundo lírico. El cineasta y escritor italiano Pier Paolo Pasolini (1922-1975) se preparaba para filmar un largometraje a partir de la tragedia de Eurípides y le propuso que interpretara a la protagonista. Lo hizo porque Callas había sido la Medea más famosa entre todas las intérpretes de la ópera homónima de Cherubini. Por su parte, ella declaró: “Soñaba desde hacía muchos años con un papel, con un trabajo como este. Medea era mi última oportunidad. A mi edad no hay que confiar demasiado. Así que dije: Maria, adelante”. Y así fue como abandonó el retiro que se había impuesto tras ser abandonada por el armador griego Aristóteles Onassis, su pareja desde hacía casi una década.

La película se rodó en Turquía y Siria, así como en Viterbo, Pisa y los estudios de Cinecittá. El núcleo dramático de la obra de Eurípides ocupa la segunda parte. Se centra en el último tramo del mito de los argonautas, durante la humillación y la venganza de Medea. En la primera parte, Pasolini desarrolla los hechos previos, y según él era una especie de documental antropológico rodado con extremo respeto y sin una pizca de desprecio hacia los “bárbaros”, representados por el pueblo del cual es hija Medea.

Una cineasta experimental irreverente e iconoclasta

Pasolini muestra la terrible confrontación de dos culturas incompatibles: el mundo irracional y mágico de Medea y el mundo racional de Jasón. Sitúa la trama en el momento de mayor tensión, cuando las diferencias entre esas dos dimensiones se revelan irreconciliables. Rehúye la tragedia como camino narrativo y se vale de los sueños como elemento básico para tratar de comprender la psicología de esa mujer enloquecida por sus sentimientos, a quien sus visiones atormentan al mezclarle pasado y presente. Y también propone una redefinición de la sacralidad.

Medea es una de las obras más valoradas de Pasolini y en ella su imaginación visual alcanzó una de sus cumbres. Sin embargo, en el momento de su estreno no tuvo una acogida entusiasta. Algunos críticos opinaron que la crudeza de sus imágenes era muy desagradable. A otros les pareció una excentricidad hacer una revisión marxista del mito griego. Todos, en cambio, coincidieron en que Callas estaba espléndida. Pasolini comentó que era la actriz más dócil con la que había trabajado. Y dijo que “con un movimiento de ojos expresa aquello que expresaba con grandes gestos en la ópera”. Pese a esos elogios, Callas no quiso repetir la experiencia.

En esta corta lista, la película más experimental, irreverente, transgresora e iconoclasta corresponde a una cineasta. Se titula Las margaritas (1966) y su realizadora es Vêra Chytilová (1929-2014), quien ya desde Una bolsa de pulgas (1962), el cortometraje con el cual se graduó en la Escuela de Cinematografía de Praga, se convirtió en la figura más visible de la Nueva Ola Checoslovaca. En la producción de ese país, tal espíritu de independencia y tal apuesta por la renovación estética y temática no contaban con una tradición o unos antecedentes que ayudasen a explicar un vanguardismo de convicciones tan firmes, mucho menos en una mujer.

“Siempre he encontrado aburridas las convenciones”, declaró la realizadora. Y al explicar la postura de ella y de sus compañeros de generación, expresó: “Hemos abandonado el naturalismo porque es un camino que no conduce a ninguna parte”. Por eso desde el inicio de su trayectoria, su filmografía se caracterizó por la provocación y la crítica a los clichés formales, una estética que se materializó en unos trabajos osados y experimentales.

Antes de que se inicie la acción de Las margaritas, aparece un cartel en el cual se lee: “Esta película está dedicada a aquellas personas que solo se indignan ante una lechuga pisoteada”. Tras eso, se ve a dos chicas llamadas Marie, una rubia y otra morena, que mientras toman en sol en bikini concluyen que si todo el mundo está corrompido, ellas también lo estarán. Luego de esa subversiva conclusión, las dos amigas y cómplices pasan a dedicarse a ser malas. Ejercen la provocación allí por donde van, hacen gamberradas y ponen patas arriba los lugares que visitan. Engañan a hombres maduros para comer gratuitamente en restaurantes, escriben y dibujan las paredes de su casa, engullen y destrozan los manjares de un banquete preparado para otros, improvisan un baile en un cabaret para boicotear el número en escena. Unas travesuras destructivas que son menos malvadas de lo que pretenden.

El filme no posee diálogos propiamente dichos, y los textos que dicen las dos chicas recuerdan a los del teatro del absurdo. Tampoco tiene una trama definida, pues no sigue una narración tradicional. Hay una sucesión de escenas inconexas que subvierten los códigos narrativos. Chytilová emplea la técnica del collage e incluye cambios de color, efectos visuales, ingredientes del slackstick y la comedia del cine mudo, juegos de animación, cámara lenta. Por supuesto, esos planteamientos atentaban contra los esquemas estéticos y morales del socialismo soviético. Lo cual provocó que tras la invasión del 68 Las margaritas fuera censurada y a su directora no la permitieron volver a trabajar hasta 1975.

La fábula rebelde y nihilista posee además un trasfondo feminista y cuestionador. Hay una crítica de la corrupción de la sociedad checa de esa época, en la que las mujeres ocupaban un lugar subalterno en un mundo dominado por los hombres. Y, en fin, su alegoría grotescamente filosófica está abierta a otras interpretaciones. Sin embargo, esas metáforas e intenciones no deben amedrentar, pues no constituyen una razón para que la película de Chytilová no se disfrute. Es una comedia alocada, una alegre irreverencia, que más de medio después sigue sorprendiendo por su estilo gamberro y su frescura.

La dama del cuadro: https://www.youtube.com/watch?v=Wrg4KcwdXI8

Los inundados: https://www.youtube.com/watch?v=QYtDT2OmAgI

La infancia de Iván: https://www.youtube.com/watch?v=p5VIoKSGs44

Medea: https://www.youtube.com/watch?v=uZYy493Hrd8

Las margaritas: https://www.youtube.com/watch?v=aF7VWEIkGBg