Actualizado: 17/10/2017 10:31
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Literatura, Jazz, Cortázar

Cortazarjazzeando: centenario del Cronopio

La narrativa de Cortázar está trazada huyendo de toda linealidad temporal. Rayuela es, indiscutiblemente, una Jazzuela

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Cuando Julio Florentino Cortázar Descotte (Ixelles, Bruselas, 26 de agosto de 1914 - París, 12 de febrero de1984) escuchó a Bix Beiderbecke, un azoro grande y una pena ensimismada de sí mismo lo acosaron: se fue apresurado a comprar una trompeta. La obtuvo por 20 francos en una pequeña tienda de la orilla izquierda del Sena en el Barrio Latino de París. Concentrado, hizo mudanza a su memoria de los acordes de “Bless You Sister” y fue feliz durante varias semanas. La noche que “I’ve Got a Feeling I’m Falling” —trompeta de Louis Armstrong, voz de Vilma Middleton, trombón de Trummy Young y piano de Billy Kyle— lo condujo por los amarraderos de la cadencia supo que “el jazz es una música que permite todas las imaginaciones”.

Julio Cortázar iba siempre caminando por el mundo con un bamboleo en el que se mezclan guiños del Earl “Fatha” Hire de “I Ain’t Got Nobody” (Lucas —alter ego de Cortázar en Un tal Lucas— quiere, a la hora de morir, escuchar su solo de piano) con improntas de Jelly Roll Morton, Bud Powell, Kenny Clarke y Thelonious Monk: “Swing, luego existo”.

“La libertad es eso que el jazz alude y soslaya y hasta anticipa”. 62, modelo para armar o El perseguidor o Rayuela. Gregorovius, Etienne, Ronald, Perico y Oliveira en el Club de la Serpiente escuchando a Benny Carter y Johnny Hodges. “Uno es una pobre porquería al lado de un tipo como Johnny Carter” (El perseguidor). La vuelta al piano de Thelonious Monk. La vuelta al día en ochenta mundos. El jazz es un saxofón al que se le ha roto el alma. Un soplo murmura el sueño. Charlie “Bird” Parker corre detrás de la vida que lo rebasa con 15 minutos de adelanto: “My Melancholy Baby”, “Irresistable You”. La Maga escucha un lamento de la trompeta de Lee Morgan.

La narrativa de Cortázar está trazada huyendo de toda linealidad temporal. Rayuela es, indiscutiblemente, una Jazzuela. Convergencias donde discurren glosas de George Gershwin, Tadd Dameron, Dizzy Gillespie, Lester Young, Sonny Rollins, Horace Silver, Elvin Jones, Coleman Hawkins, Thelonious Monk, Charlie Parker, Miles Davis, Art Blakey, Errol Garner, Art Tatum... Swing, bebop, hardbop, free: “...alguien ha puesto The blues with a feeling y casi no se baila, solamente se está de pie, balanceándose, y todo es turbio y sucio y canalla y cada hombre quisiera arrancar esos corpiños tibios mientras las manos acarician una espalda y las muchachas tienen la boca entreabierta y se van al miedo delicioso y a la noche, entonces sube una trompeta poseyéndolas...” (Capitulo 17, Rayuela).

Rayuela (Sunnyside, 2012): el saxofonista alto portorriqueño, Miguel Zenón, y el pianista francés Laurent Coq grabaron un fonograma en el que ponen de manifiesto los hilvanes jazzísticos de la novela emblemática de Cortázar: formato de cuarteto (sax alto, piano, trombón/cello, batería/tabla/percusión) y 10 temas que hacen referencias a personajes y circunstancias del cosmos cortazariano: “Talita”, “La muerte de Rocamadour”, “Gekrepten”, “Buenos Aires”, “Moreliana”, “Oliveira”, “Berthe Trepat”, “Traveler”, “La Maga” y “El Club de la Serpiente”.

Suerte de anagrama musical que hace una exégesis de la novela: marcha ondulada en la que llega la rubia teñida Gekrepten; Oliveira se pregunta: ¿Encontraría a la Maga?; Morelli escribe un libro de visión aniquilante; y en Buenos Aires hay una hora en que casi nadie haceel amor. Jazz programático que rinde tributo al Cronopio mayor, quien hizo de la literatura un paseo sinuoso: las palabras son armónicos naturales caligrafiados en una escala de blue note donde humor, juego, búsqueda, añoranza y exilio (“de la tierra al cielo”) conforman una descarga, jam session inolvidable. Centenario del más jazzista de todos los escritores latinoamericanos.


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