Actualizado: 12/12/2018 10:27
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Cuba, México, Fidel

«Cuba sin Fidel»

Julio Patán “Cuba es una joya destruida por la utopía castrista”

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Fidel Alejandro Castro Ruz murió el pasado 25 de noviembre de 2016 y las especulaciones han inundado la prensa internacional con axiomas, pronósticos, querellas, debates y dictámenes enfrentados. “No quiero que la muerte de Fidel Castro me desdibuje los Recuerdos”, escribía el periodista Rubén Cortes en Los nómadas de la noche. El poeta Raúl Rivero se sentó a mirar el horizonte en esa noche de su exilio madrileño y le pareció perpetua la serosidad nocturna. El narrador Antón Arrufat se refugió en su casona de La Habana Vieja y dice que una evocación de amarillos cenicientos le nublaron los ojos. El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa declaraba a la prensa: “ya era hora: ojalá y los cubanos tengan un respiro”.

Aparece Cuba sin Fidel (Planeta, 2018), del escritor, periodista cultural y conductor radiofónico/televisivo Julio Patán (Ciudad de México, 1968): “La primera crónica cubana en la nueva era sin Fidel”, reza el cintillo que los editores han puesto en la contraportada con pendenciera visión mercadológica. Los primeros meses del deceso del caudillo de Birán se untaron de un desconcierto donde el desamparo jugaba al dominó con los azares. Julio Patán se montó en un avión y aterrizó en La Habana para ver de cerca las ráfagas de la sombra que dejaba el muerto dueño de la isla mayor del Caribe desde enero de 1959.

Memorándum narrado en primera persona, sorprende la sinuosidad de su enunciación y la proximidad familiar de un relator animoso y enterado de las incidencias de la nación donde el lema de “¡Patria o muerte!” parece convertirse en una bulla de museo. Itinerario de exploración y también un peregrinaje por rutas sentimentales de tropeles manchados por el insomnio del café, los trasiegos de la indecisión, la cruzada del desaliento, los tragos de aguardiente, la acuciante presencia del mar y el viscoso humo del tabaco.

“Fue un viaje en que muy rápido me familiaricé con los olores y la humedad del mar. Caminaba con la mirada alerta, tratando de que ningún detalle se me escapara. Fui en busca de La Habana, pero fui conquistado por ella. Fui a explorar los hechos, pero las efemérides se engrandecían a cada momento. Demasiada historia y demasiada mudanza bajo el sol. Cuba sigue protegida por una gentileza sibilina, la gracia del amor”, declaró, en entrevista para CUBAENCUENTRO, el autor del exitoso manual etílico Cocteles con historia (2014).

¿Cuba sin Fidel o un fragmento de la historia reciente de Cuba a través de la presencia de Fidel?

Te diría que las dos cosas. La figura de Fidel Castro ha sido determinante en estos últimos 60 años de la historia latinoamericana. Logró que la Revolución cubana fuera el movimiento político-ideológico que más elogios recibió durante el siglo XX. No ha existido otro operador político más eficaz que él para mantenerse en el poder. Todo lo que se dice en el libro parte de los ademanes, desempeños y decisiones de Fidel.

Cuba sin el caudillo y con la presencia del hermano…

Pero no es lo mismo, Raúl no es Fidel. Por ahí lo refiero. ¿Raúl es en realidad el duro? Parece que no. Fidel supo montar un teatro muy efectivo en eso. La presencia del hermano que, según todo esto, deja el cargo de presidente en unos meses; un Raúl que ha fortalecido la presencia militar en las grandes empresas del país. Cito aquello: “¿Quiere invertir en Cuba?: el yerno de Raúl Castro será tu socio”.

Hace usted referencia a un personaje literario secular: Mario Conde, el célebre policía de las novelas de Padura. ¿Es posible la existencia de esa alegoría en La Habana?

Como ficción es posible ese Mario Conde habanero. Lo mejor de todo eso es la ciudad donde Conde perpetra sus andanzas. Creo que Padura ha logrado una perfecta comunión entre ciudad y personaje. Ironía que debe mucho a los grandes autores de novelas policiacas estadounidenses sobre todo Raymond Chandler y Dashiell Hammet. Mario conde es una versión tropical de Philip Marlowe y Sam Spade.

Dice usted que La Habana conserva su magia y su misterio. ¿Cómo es posible eso en una ciudad que se está derrumbando?

Precisamente en eso reside el encanto de esa urbe, que ha logrado sobrevivir a pesar de todos los embates. Es una ciudad que te atrapa desde el primer guiño. El viajero percibe la belleza que la caracterizó y que todavía la define. Hay un misterio en todos sus contrastes: el Malecón, la Habana vieja, el Vedado, las vecindades y la gente que la habita. La Habana verdadera todavía hoy, el placer que nace de ver una ciudad que no debería estar así, pero que así y todo invita a seguirla caminando.

Varios momentos clave: Camilo Cienfuegos-Huber Matos; Carlos Franqui-Cabrera Infante-Periódico Revolución; UMAP-Pablo Milanés; Homosexualismo-Reinaldo Arenas-Mariela Castro…

Instancias cruciales. El entresijo de la desaparición de Camilo, la entereza de Huber Matos, Pablo Milanés pidiéndole al régimen una disculpa por los abusos de la UMAP, la filmación de Fresas y chocolate, Mariela Castro afirma que Arenas nunca fue reprimido por su homosexualidad. Carlos Franqui fue una figura determinante en los primeros años del castrismo: llevó el arte europeo a Cuba, fue el operador de la visita de Sartre… Mariela Castro es una “funcionaria” que trabaja amparada por su padre que muchas veces no ve con buenos ojos lo que la hija hace, pero una figura como ella le da cierta credibilidad a una dictadura en escalada al desmoronamiento. Quise referir todo eso porque son sucesos centrales de estos años inciertos por los que ha pasado Cuba.

¿Tuvo contacto con las Damas de Blanco?

En realidad, quería entrevistarlas, pero no fue posible. Me hubiera gustado mucho enriquecer el libro con la visión de esas señoras que exigen un trato humano para sus esposos presos y desfilan de manera pacífica por las calles de La Habana.

¿Cómo se visten los jóvenes actualmente en Cuba?

Imitan la moda occidental. Vi a algunos con ropa de marca que deben ser pirata. Abundan las playeras con imágenes de figuras del rock, banderas de Estados unidos y del Reino Unido. Después de la visita de los Rolling Stones su imagen pulula en la vestimenta informal de los jóvenes. Hay en todo eso un anhelo de vestirse imitando a los personajes de las películas estadounidenses que no sé cómo llegan a Cuba y se venden en el mercado negro.

¿Funcionan la organización de Comité Defensa de la Revolución?

Todavía existen, pero su incidencia es menor en la fiscalización de la vida de los ciudadanos, según me dijeron algunos entrevistados.

Prostitución y racismo. ¿Qué observó usted sobre esos asuntos?

No vi una latente discriminación racial. La escritora Wendy Guerra me decía, un poco en broma y también en serio, que si ella hubiera sido negra su esposo, el pianista Ernán López-Nussa, no se casa con ella. Y la prostitución es un hecho innegable, sobre todo niñas muy jóvenes que los empresarios europeos buscan para sacarlas del país con el pretexto del modelaje.

¿Después de esta experiencia, qué es Cuba para usted?

Cuba es una joya destruida por la utopía castrista. Hoy, esa isla fuera una pequeña potencia; sin embargo, el castrismo la rezagó 50 años en comparación con el resto de América Latina. El tránsito a la democracia será afanoso. Yo tengo esperanza.

Cuba sin Fidel

Autor: Julio Patán

Género: Crónica

Editorial: Planeta, 2018


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