Actualizado: 29/11/2022 11:37
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Blonde, Cine, Arte 7

Demasiados demonios

Ana de Armas ha asumido un gran riesgo al interpretar a un icono del cine universal, pero lo ha logrado: su actuación es extraordinaria e impecable

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No he leído la novela homónima de Joyce Carol Oates en la que se basa el filme Blonde, de Andrew Dominik, pues tiene 786 páginas, pero he repasado artículos sobre ella. Llevar al cine una voluminosa obra literaria de carácter introspectivo es una tarea difícil y eso es lo que se ha propuesto el director y guionista. Le ha tomado casi tres horas llevarlo a cabo.

Blonde no es una biografía de Marilyn Monroe, es más bien un viaje introspectivo a la psique de Norma Jeane Baker, que es quien, a ratos, narra el filme cuando el discurso es subjetivo. Vemos a Norma Jeane de niña, abusada por su madre alcohólica y demente. Su añoranza por la figura paterna que nunca tuvo y que va a determinar su personalidad por el resto de su vida.

Su invención de Marilyn, en definitiva, su mejor creación y sus relaciones con dos de sus esposos, el estelar pelotero Joe DiMaggio y el dramaturgo Arthur Miller (ninguno de los cuales es mencionado por su nombre), a los cuales siempre se refiere como “Daddy”.

El filme trata de establecer una relación esquizofrénica entre Norma Jeane y Marilyn, una dualidad imposible de resolver. Norma Jeane solamente quiere ser aceptada y amada por un padre y una madre, mientras Marilyn es una creación que complace todas las aspiraciones sexuales de los hombres, que prácticamente la devoran a su paso. Marilyn es una víctima del sistema que la creó, mientras Norma Jeane queda consumida por la figura que aceptó crear. Vive una mentira. Pero en la intimidad, la llaman por su nombre.

¿Fue Marilyn un invento de los estudios y Norma Jeane asumió pasivamente el papel? ¿O acaso Norma Jeane en su desespero por ser aceptada enriqueció el personaje? Dominik deja esas preguntas abiertas. Vemos a Norma Jeane delirante, confundiendo la realidad con los sueños, drogada por quienes quieren mantener viva a Marilyn, víctima perenne. Y ese es el principal problema del filme, su unidimensionalidad. No hay matices, todo va de mal en peor, no hay respiro para Norma Jeane-Marilyn. Nunca deja ver que Marilyn (o Norma Jeane), fue una mujer inteligente, una excelente actriz, una mujer de negocios que creó su propia productora (Marilyn Monroe Productions Inc.), alguien que también supo sacar provecho de su fama. Solo hay atisbos, cuando deja caer, para sorpresa de quienes la rodean, que ha leído a Dostoyevski y a Chéjov.

Norma Jeane-Marilyn es físicamente abusada por los hombres que ama, manipulada por sus asesores y depredada por la prensa y por sus fanáticos. Todo siempre es tan negativo que el filme se va haciendo agorero y por ende previsible, llegando a momentos en los cuales las secuencias son agobiantes. Las del feto y el aborto resultan cansonas por repetitivas.

A mi me gustaron bastante los dos filmes anteriores de Dominik, Killing Them Softly y The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford. Dos filmes muy oscuros, muy bien resueltos. Es esa oscuridad quizá lo mejor de Blonde. Dominik evita los recursos convencionales del cine comercial y resulta muy creativo cuando se mueve entre lo real y lo onírico. Crea un ambiente ominoso muy efectivo y genera una tensión filosa. Pero en esta película recarga demasiado la trama (y el guion es suyo) de victimismo y demasiado freudianismo pop.

Crea paralelos interesantes entre la figura de Kane en El ciudadano, y la de Norma Jeane. Ambos personajes devorados por sus figuras públicas, ambos perennemente infelices y siempre nostálgicos por algún momento de su infancia en el cual creyeron ser felices por un instante, representado en Kane por el trineo Rosebud y en Norma Jeane por su peluche. Pero eso no es suficiente.

Ana de Armas ha asumido un gran riesgo. Interpretar a un icono del cine universal, un símbolo sexual que pervive en la imaginación cinematográfica, una actriz que ha sido venerada por varias generaciones y que sigue siendo un mito americano. Para colmo del atrevimiento, es cubana. Una caribeña personificando un ídolo anglosajón. Pero lo ha logrado. Su actuación es extraordinaria e impecable. Ha captado a Marilyn hasta en los más mínimos detalles, cada gesto, cada mirada, cada tristeza. Venció todos los desafíos de su papel, que incluyen reproducir secuencias de los filmes de Marilyn, canta en Gentlemen Prefer Blondes y en Some Like It Hot, actúa en Niagara, sale en las fotos originales de Norma Jeane y de Marilyn, y en una secuencia ingeniosa, sale junto a Tony Curtis en la secuencia del tren de Some Like It Hot. De Armas ha sido capaz de cumplir con todas las exigencias de su papel. Y lo que muchos temían, el acento, apenas se nota.

Desde sus comienzos en pequeños papeles en filmes olvidables como Una Rosa de Francia y Madrigal, ambas rodadas en Cuba, pasando por su tiempo en la serie española El internado y luego en mediocres películas españolas como Mentiras y gordas y El callejón, para luego en Hollywood comenzar con Knock Knock, Hands of Stone y después llegar a Blade Runner 2049 y Knives Out, entre otras, la carrera de Ana ha sido de ascenso continuo y ha demostrado sus cualidades interpretativas en cada papel que se le ha dado. En Blonde es capaz de levantar al personaje más allá de las intenciones del director, ya que a medida que progresa el filme, Norma Jeane-Marilyn involuciona, se va convirtiendo en un personaje de cartón, un estereotipo de la víctima.

Siempre he pensado que, a pesar de su belleza y su atractivo físico. A Ana de Armas le falta erotismo. Me parece una lolita caricaturesca, deconstruida. Pero en Blonde, esa falla se convierte en virtud, porque las escenas sexuales de Norma Jeane-Marilyn carecen de sexualidad. Incluso su encuentro con John F. Kennedy es grotesco y sórdido. Es una mujer perennemente violada.

Adrien Brody como el “dramaturgo” y Julianne Nicholson como la madre, están excelentes en sus relativamente breves roles. El resto del elenco hace sus papeles con eficiencia. La película pertenece a Ana de Armas.

La fotografía de Chayse Irvin (Hannah, BlacKkKlansman) merece una mención aparte. Utiliza diferentes lentes, diferente granos y matices, conjugando el blanco y negro, con el color natural y otros en donde predomina el sepia, de manera genial. Creando la confusión necesaria entre los sueños, los delirios y la realidad. Lleva a la imagen con toda perfección las intenciones de Dominik. Otro elemento a destacar es la excelente música original de Nick Cave.

Blonde es un filme ambicioso, que evita transitar por los caminos trillados del cine comercial, no abusa del melodramatismo, pero recarga demasiado la victimización de Norma Jeane-Marilyn, es demasiado macabra, resulta machacona y previsible, se puebla de demasiados demonios y a pesar de momentos de excelencia poética, deja al final un gran vacío.

Blonde (Estados Unidos, 2022). Guion y dirección: Andrew Dominik, basado en la novela homónima de Joyce Carol Oates. Director de fotografía: Chayse Irvin. Con: Ana de Armas, Julianne Nicholson, Adrien Brody y Bobby Cannavale. De estreno limitado en algunos cines de Estados Unidos. Disponible en la plataforma Netflix.


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