Actualizado: 16/10/2017 9:39
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Dos libros de cuentos

A continuación dos reseñas de dos libros de cuentos: Cuando llegaron los helechos, de Luis Marcelino Gómez, y Salir de casa, de Luis de la Paz

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Cuando llegaron los helechos, Luis Marcelino Gómez, 2009. Relatos. Monte Ávila Editores, C. A., Caracas. 79 págs.

Aunque han pasado seis años desde su publicación, nunca es tarde para comentar un libro, sobre todo si su calidad lo amerita. Cuando llegaron los helechos contiene siete cuentos, escritos en distintas épocas (de 1976 a 1993), y en diferentes ciudades (Banes, La Habana, Madrid, Miami).

Primero, quiero decir que me complació mucho no haber encontrado (raro logro aun en publicaciones de renombradas editoriales) ninguna errata, solo un detalle sin importancia: una coma separada de la palabra que la precede (Pág. 55, sexta línea). Es evidente el cuidado con que se escribieron estos textos. Se nota que fueron revisados hasta la perfección, tanto lingüística como estética. Los siete cuentos son muy buenos, y en todos se aprecia el inconfundible estilo de su autor, lo cual es en sí una encomiable virtud.

Mis preferidos: “El epigrama de Sofronio Orojos” y “En el río”, ambos maravillosos. De haber participado en cualquier certamen serían, sin discusión alguna, merecedores de premios.

El que menos me gustó, aunque está magistralmente escrito, es “El diablero”. Me parece demasiado rebuscado y ambicioso. La inclusión de una frase de la ópera Rigoletto en medio de tan desolado y rústico paraje resulta inadecuada. Tampoco está justificado mencionar las mariposas con sus nombres en latín. Este cuento, de por sí “árido”, resulta demasiado largo para mi gusto y podría muy bien dividirse en dos. El primero contaría la “llegada” de Graciliano Cáceres a un otero de tierra bermeja que, sedienta, clamaba desde sus rendijas; y las dos desgracias del protagonista: la plaga de langostas que asola su sembradío. El reciente día lo sorprendió febril, desnudo, bajo un manto de alas ásperas que no calmaban su frío, y entre los tallos cercenados de lo que fuera siembra floreciente; y, posteriormente, la pérdida de su nueva cosecha debido a la sequía y a las llamas, El astro solar había golpeado la espalda del suelo con látigo de lumbre. Su fuego ardió la piel de Graciliano. En el segundo cuento de esta propuesta división aparecería Graciliano ya convertido en “el diablero”, hacedor de demonios de barro. A pesar de lo dicho anteriormente, el lenguaje de éste al que me he atrevido a criticar y a sugerir modificaciones es, como en el de los otros seis cuentos, muy hermoso. Hay una frase que ella sola merece un premio a la excelencia, y no por la pícara alusión, muy lograda por cierto, sino por su concepción y su hechura, tanto, que da regocijo leerla: Había estado curioseando en lo pentecostal, porque allí tocaba pandereta alguien por quien él tañía su instrumento.

Se adivina también en todo el libro una esmerada atención investigativa a la autenticidad del ambiente y a los objetos regionales mencionados.

No dudo en calificar estos cuentos como “Joyas literarias”.

Salir de casa, Luis de la Paz, 2015. Alexadria Library Publishing House. Miami. 123 págs.

En el libro hay doce cuentos de distintos temas y estilos; y se alternan los inéditos con varios publicados anteriormente. El más corto es de sólo 4 páginas; el más largo, de 15. Entre mis preferidos, “Balseros”, tiene 14; y el que menos me gustó, “El examen”, tiene 15.

Un escueto comentario sobre algunos de ellos.

En “Balseros” un reportero de televisión de Estados Unidos y Arturo, su camarógrafo cubano, visitan la Isla en los días de la “crisis de los balseros”. De la Paz describe muy bien los preparativos para el riesgoso viaje por mar, la construcción de las balsas, el peligro y la desesperación de los que abandonaban Cuba en rústicas y peligrosas embarcaciones, los ahogados, las separaciones familiares, la tristeza de los que por temor al mar no se atrevieron a embarcarse, etc.

En “South Beach”, un hombre casado, busca aventuras en esa zona de la playa miamense y termina masturbándose en el baño de su casa, mientras la esposa duerme. Esa es la trama, pero la anécdota sirve para develar el hastío de la vida matrimonial y para contar las diferentes tentaciones a las que el joven se enfrenta esa noche, sobre todo la última, en la que Estuvo seriamente tentado a estirar el brazo derecho, correr el cerrojo y dejar entrar al muchacho que de pronto se le antojó de una belleza extraordinaria…

“Llegó Daniel” narra la inesperada llegada a Miami de un joven cubano en busca de su padre. Este cuento, lleno de sutilezas, es también uno de mis favoritos.

“La presentación” es una sátira sobre escritores y las presentaciones de libros; y aunque el ardid del “disparo” resulta un poco exagerado, el cuento cumple su cometido.

Dejé para el final el que menos me gustó: “El examen”. El argumento es una realidad cotidiana muy común, en la que no hay sorpresas ni un desenlace que interese al lector.

En una entrevista publicada el 2 de agosto en el Nuevo Herald, Luis de la Paz define así la temática de esta excelente colección de relatos: “La base de la vida gira mucho alrededor de lo erótico, el sexo y las complejidades de las relaciones humanas”. Premisa que está plenamente reflejada en “Salir de casa”.

Luis Marcelino Gómez (Ciudad de Holguín, Cuba, 1950) escritor de origen sefardí. Es psiquiatra, y doctor en letras con una tesis doctoral sobre la mujer en el siglo XIX. Excooperante médico en Angola, donde reunió en un volumen la primera colección de relatos africanos escrita por un latinoamericano en África. Traductor. Profesor universitario. Actualmente se desempeña como Senior Lecturer de español y portugués en The University of North Carolina at Chapel Hill, Estados Unidos, donde creó e imparte el primer Curso de Creación Literaria en español. Es el editor de la revista bilingüe Aguas del Pozo/Waters of the Well dedicada al género cuento. Ha publicado libros de poesía, ensayo y cuatro colecciones de relatos: Donde el sol es más rojo (La Torre de Papel, EEUU, 1994), Oneiros (Término Editorial, EEUU, 2002), Memorias de Angola, cuentos africanos (Panamericana Editorial, Colombia, 2003, 2008) y Cuando llegaron los helechos, (Monte Ávila Editores Latinoamericana, Venezuela, 2009). En 1985 se le confirió el Premio Nacional de Cuento en La Habana, Cuba, cuyo jurado fue presidido por Onelio Jorge Cardoso. En 2007, fue Finalista del Premio de Cuento Juan Rulfo en París, Francia. También ha publicado narrativa, ensayo y poesía en revistas de África, Europa, las Américas y el Cercano Oriente. Tiene varias novelas y colecciones de relatos inéditas.

Luis de la Paz (La Habana, 1956). Premio Museo Cubano de Ensayo y Premio Lydia Cabrera de Periodismo. Escritor y periodista residente en Miami. Abandonó la Isla durante el Éxodo del Mariel, en 1980. Ha publicado los libros Un verano incesante (Ediciones Universal, 1996), El otro lado (Ediciones Universal, 1999) y Tiempo vencido (Editorial Silueta, 2009). Además, Reinaldo Arenas, aunque anochezca (Ediciones Universal, 2001), una recopilación de textos y documentos sobre el escritor Reinaldo Arenas. Teatro cubano de Miami (Editorial Silueta, 2010), selección de siete obras de dramaturgos residentes en Miami, y Cuentistas del Pen (Alexandria Library, 2011), recopilación de 22 relatos de cuentistas miembros del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio. Un cuento suyo es recogido en Cuentos desde Miami (Poliedro, 2004) y en Palabras por un joven suicida (Editorial Silueta, 2006). Es también autor de los monólogos Feliz cumpleaños mamá y El Laundry, representados en el IX y XI Festival Latinoamericano del Monólogo, en Miami (2010 y 2012). Fue columnista de Diario Las Américas (1996 - 2013). En la actualidad escribe sobre arte y literatura para el Nuevo Herald.


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