Actualizado: 22/11/2017 12:21
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Cigala, Música, Omara

El dueto Omara & Cigala inunda la Ciudad de México con boleros, sones, danzones y flamenco

Omara Portuondo a CUBAENCUENTRO: “Estoy en mis mejores momentos, estos conciertos con este gitano me rejuvenecen”

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La Novia del Bolero Filin, la cubana Omara Portuondo, y el cantaor madrileño, Diego El Cigala, se presentaron durante dos noches consecutivas en el Teatro Metropolitan de la Ciudad de México, la semana pasada, miércoles 25 y jueves 26 de octubre, en dos correrías de “sarao y fandango” en prodigioso mestizaje musical: Omara & Cigala. Sones, boleros, éxitos. Ciento diez minutos en que dos pianistas (Rolando Luna, de Cuba; Jaime Calabuch Jumitus, de España), un contrabajo (Yandy Martínez), una batería (Reiner Limonta) y una sección de percusiones afrocubanas (Andrés Coayo) escoltaron las voces de un gitano heterodoxo y de una habanera arropada por los hechizos del Caribe.

Tercera llamada. Inicia Jumitus con acordes en clústeres monkianos de conjeturas flamencas que dan entrada a Diego El Cigala con “Te quiero, te quiero”, el éxito de los 70 de Nino Bravo: piano y voz en connivencia pop-gitana de subjetiva pronunciación. Ingresa el madrileño al cosmos de la mexicana Consuelo Velázquez con “Amar y vivir”, que el cuarteto lo ejecuta en tiempo de chachachá con solo de Jumitus en montuno de sorpresiva costura melódica. “Buenas noches, México. Gracias. Estamos contigo esta noche y todas las noches. Va nuestra música como regalo para aliviar tus dolores. ¡Viva México!”, grita Cigala, el público pondera con fervor.

El pianista cubano Rolando Luna entra a escena con la Dama del Buena Vista Social Club sujetada de su brazo. “Si te contara” es el proemio de la cubana, un bolero filin de Félix Reina, que los músicos glosan en versión rítmica y Omara y Diego silabean desde lúdica vocalización. La hija del barrio habanero de Cayo Hueso se balancea bajo la cadencia 2/3 de apuntes guaguancoseros que rematan la pieza. “Lo que me queda por vivir” (Piloto y Vera): Rolando Luna y Omara Portuondo exaltan los instantes. “Tal vez”: shake de Juan Formell capitulado por Omara en apuntes filinescos con variantes rítmicas de irresistible tumbao de songo. / Vuelve Jumitus con pespuntes de arpegio sonero que desemboca en “Lágrimas negras” (Miguel Matamoros) con estribillos y pregones pegajosos: “Yo no tengo la culpita / ni tampoco la culpona / de que me digan Omara / ¡oye, tú estás sabrosona!”.

Intermedio: “Almendra”, acompasado danzón de Abelardito Valdés en fonología de cubop/latin jazz/descarga: magistrales improvisaciones de timbales, contrabajo, piano y batería songuera. Una pareja en un rincón baila el prodigio de los compases en 2/4 del matancero Miguel Faílde. Pausa que se amplifica. La noche, amuleto de consonancias que reinicia bajo una lluvia de retumbos. El público aclama. El público agradece la grandeza del cuarteto instrumental que los cubanos han enviado desde La Habana para este tour de milagros.

Segunda parte. Jumitus llega con digitaciones afro/andaluzas para dar entrada al cantaor en “Un compromiso”(García Segura) —el gran éxito en España de Antonio Machín—, que se complementa con “Obsesión”, del portorriqueño Pedro Flores, en tempo de mambochá, “Vete de mí”, de Bola de Nieve, “Silencio”, de Rafael Hernández, “Noche cubana”, de Portillo de la Luz, “Esta tarde vi llover”, de Armando Manzanero, “La última noche que pasé contigo”, de Bobby Collazo, “Un millón de amigos”, de Roberto Carlos, y “Periódico de ayer”, de Héctor Lavoe, en duetos o vocalizaciones individuales alternadas de Omara y Cigala. “Bésame mucho”, de Consuelo Velázquez, a piano solo, y “Dos gardenias”, de Isolina Carrillo, en hilvanes de guaguancó/flamenco que Omara convierte al final en una “conga-bulerías” de vendimia santiaguera en desbordado vaivén.

Omara & Cigala. Boleros, sones, éxitos o los empalmes de culturas hermanadas por los azares de los encantamientos. África en conversación con rumbos peninsulares. Encrucijada de pasiones. “La música de España y el Caribe se imbrican en un viaje de ida y vuelta con África como puente. Éste es uno de los conciertos más gozosos de mi carrera. Trabajar con Omara es un placer. Recuerdo constantemente a Bebo Valdés, quien me inoculó este amor por la música cubana”, comentó para CUBAENCUENTRO el intérprete de “Nieblas del Riachuelo”. Por su parte, Omara concluyó: “Mira mijito, estoy en mis mejores momentos, estos conciertos con este gitano me rejuvenecen: ¿quién ha dicho que este domingo 29 de octubre cumplo 87 años? Toy’entera. Hay Omara pa’rato”.


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Omara Portuondo con El Cigala en la Ciudad de MéxicoFoto

Omara Portuondo con El Cigala en la Ciudad de México (foto: Arel Márquez).