Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Cine, Arte 7

El horror del pasado de una nación dividida

Hay muchos elementos de Polanski, de Wajda y de Fellini en el lenguaje narrativo que se utiliza en este filme

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Demon es un filme que bien pudo haber pasado desapercibido. Su presencia en las pantallas americanas es casi incomprensible dada la forma en que se maneja la distribución hoy en día. Filmada en 2015, se ha exhibido mayormente en festivales internacionales y ha sido estrenada comercialmente solo en Polonia, Israel, Brasil, Alemania y desde el 9 de septiembre, en Estados Unidos, de forma limitada. Es además la obra de cineastas polacos, prácticamente desconocidos en este país. Por otra parte, apareció clasificada como película de horror y sin una promoción adecuada. De hecho, me enteré de su estreno por casualidad.

Piotr (o Python), es un joven que vive en Londres, descendiente de polacos. En esa ciudad conoció a una joven polaca, Zaneta, hermana de un conocido suyo. Al parecer, Piotr nació en Gran Bretaña en un hogar polaco. Es ingeniero y maneja un Range Rover, así que se nos hace suponer que tiene buena situación económica, aunque no se detalla. Viene a casarse con Zaneta en el pequeño pueblo polaco de ella, sin conocer de antemano a sus futuros suegros.

Piotr insiste en que se le llame así aunque sus futuros familiares y allegados, lo llaman Peter. También insiste en hablar en polaco, idioma que domina bastante bien, pero en el cual comete errores gramaticales y de pronunciación. Él parece querer, como árbol perdido, buscar sus raíces, pero sus futuros compatriotas le hablan en inglés y se burlan de sus fallos idiomáticos. Parece entender el polaco, pero no a los polacos y ahí comienzan los problemas.

La película transcurre en la víspera y el día de la boda. Piotr se empeña en arreglar una vieja casa propiedad de los abuelos de Zaneta y se tropieza con los restos de una persona, desenterrados por un aguacero y por su manejo de una excavadora. A partir de ahí se obsesiona con la muerta (la clasifica como mujer) y finalmente es poseído por el alma de la misma, convirtiendo la boda en un espectáculo grotesco y espeluznante a la vez.

El argumento se basa en parte en la leyenda del dybbuk, que parte de la secta mística judía que cree en la transmigración de las almas, algo que no aparece en el Talmud. El dybbuk es un alma que fue malvada en vida o que simplemente cometió transgresiones pecaminosas, y que se aloja en el cuerpo de otra persona para evadir el castigo divino o para enmendar hechos pasados o finalizar tareas inconclusas. La película juega con ello, pero le da a su vez otras dimensiones.

Polonia es un país de grandes divisiones que se ha mantenido como nación a base de su tozudez. Ha sido dividida muchas veces geográficamente, atacada por diversas ideologías y dividida interiormente por creencias religiosas. Un país en el cual las relaciones entre católicos y judíos han sido particularmente difíciles y el antisemitismo ha florecido numerosas veces con más fuerza que en otros países. Es una nación que tras cuatro décadas de vivir bajo la hegemonía de la Unión Soviética, ha creado una controversial Comisión de la Verdad para sacar a la luz trapos sucios de diversos orígenes, desde los abusos cometidos por los comunistas, hasta las alianzas traidoras con los nazis.

Demon se ocupa principalmente de todo lo anterior. Su trama es alegórica, pero sin exceso de claves. Narrada con ironía y humor sutil, ofrece pinceladas sobre los demonios del pasado que persiguen la mentalidad nacional. Toca los secretos que aún se guardan sobre las propiedades robadas a las familias judías y la complicidad de muchos ciudadanos comunes para beneficiarse, mediante delaciones y asesinatos, del abuso nazi contra la población judía. La narración fluye bien y el que no tenga información para entender el contexto referente, puede disfrutar la trama de la manera lineal que se presenta. Hay muchos elementos de Polanski, de Wajda y de Fellini en el lenguaje narrativo que se utiliza en el filme. Solamente al final tiene un exceso de explicaciones que no iluminan nada en realidad

Es un filme excelentemente actuado por Itay Tiran (Lebanon) un actor israelita muy famoso en su país por sus actuaciones en cine y en teatro, se dice que interpretó a Hamlet de forma extraordinaria. También el expermentado Andrzej Grabowski, que actuó con Wajda en Walesa: Man of Hope está excelente en su papel del padre de Zaneta. El resto de las actuaciones, todas impecables, tienen menos protagonismo, pero también destaca Adam Woronowicz, otro veterano de Wajda, en su rol del médico alcohólico. La fotografía de Pawel Flis, quien había trabajado con el director en sus otros filmes, es también muy buena, cambiando sutilmente las tonalidades de acuerdo al incremento dramático del filme. El uso de la música de Penderecki es también muy apropiado.

Dejo para último al director y coguionista Marcin Wrona. Nacido en Polonia en 1973, estudió cine en Polonia y en Holanda. Fue un alumno destacado y sus proyectos estudiantiles ganaron premios en varios festivales de cine, incluyendo el de Tribeca en 2002. Alcanzó un doctorado en dirección de cine. Consiguió múltiples premios en festivales internacionales con su debut My Flesh My Blood. Su segundo largometraje The Christening también fue premiado en muchos festivales internacionales. Su cortometraje Teléfono se presentó en Barcelona en 2004 y fue escogido por Pedro Almodóvar para ser incluido en una antología de los mejores cortos europeos del nuevo siglo.

Contó Wrona que cuando buscaba locaciones para su filme Demon, su GPS dejó de funcionar y se perdió, de noche, en un pequeño pueblo polaco en el cual se alzaba una gigantesca sinagoga. Vio esto como un signo, quizá ominoso, pero que lo decidió a seguir adelante con la realización. Su dirección es firme en esta cinta y presagia el continuo ascenso de un gran director. El 18 de septiembre de 2015, tras la premiere de Demon en el Festival de Gdynia, que fue una de las ciudades, junto a Gdansk, en donde se produjeron protestas antigubernamentales en la década de 1970 que a la larga llevaron a la disolución del régimen comunista, Wrona, como un personaje de su admirado Polanski, apareció colgado en la habitación de su hotel.

Demon (Polonia/Israel, 2015). Dirección: Marcin Wrona. Guion: Marcin Wrona y Pawel Maslona, basado en la obra teatral Adherencia de Piotr Rowicki. Director de fotografía: Pawel Flis. Con: Itay Tiran, Agnieska Zulewska, Andrzej Grabowski y Adam Woronowicz. De estreno limitado en algunas ciudades de Estados Unidos.


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