Actualizado: 06/12/2021 17:08
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Cueto, Literatura, Literatura Cubana

Espíritu festivo y reflexión

Tres Divertimentos, el libro más reciente publicado por Juan Cueto-Roig, además de reunir textos bienhumorados, posee el mérito de que entretiene sin dejar de ser serio

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El título del más reciente libro de Juan Cueto-Roig puede llevar a engaño: Tres Divertimentos (Editorial Silueta, Miami, 2020, 165 páginas). En realidad, los divertimentos son 139, si no los he contado mal. La cifra tres se refiere a los tres bloques —En el huerto, Breviario, Bestiario— en los que su autor los ha distribuido.

Al referirse a esos textos, Cueto-Roig comentó: “No buscan más que eso: divertir y tratar de entretener a los lectores en medio de la pandemia”. Y en efecto, ese espíritu festivo es el que anima al libro desde la primera página hasta la última. Nada más iniciar la lectura, empieza uno a sonreír: “En cofrecillos sellados/ (sobra decir que discretos)/ guarda el ají los secretos/ del huerto y de sus pecados”. En ese primer bloque hallamos poemas dedicados al ajo, el boniato, la calabaza, el coco, el mamey, la sandía, la yuca... Con picardía muy cubana, Cueto-Roig une dos de esos productos agrícolas en “La papaya y el plátano”: “La papaya, sensual, pero discreta,/ trata en vano de cubrirse con las hojas/ sus enormes ubres verdes./ Mientras/ el plátano, a su lado, descarado,/ exhibe sin recato su racismo inhiesto”.

En Breviario, Cueto-Roig abandona el verso y opta por la prosa. Reúne allí narraciones breves, diálogos, greguerías, aunque en tres de los textos retorna a la poesía. Vuelve a demostrar el poder de síntesis y el gusto por la concisión que en él son su marca de fábrica: “Si la vida es sueño, ¿qué cosa es entonces el insomnio?”. Está también presente su ingenio festivo. Un ejemplo de ello es el collage que arma con los nombres de cuatro conocidos comercios que tuvo nuestra capital. Lo disfrutarán, estoy seguro, aquellos que conocieron Cuba en la etapa de los malditos explotadores: “Fin de siglo, la elegante tienda habanera que la filosofía romántica del cubano bautizó con un nombre que evocaba el encanto de la época finisecular”.

Además de valerse del humor blanco, en varios textos Cueto-Roig fustiga aspectos de la conducta humana como la corrección política, el engaño en la vida real y en las redes sociales, el salvajismo cometido en nombre de la civilización. Incorpora, asimismo, la sátira política en “Un funcionario del Ministerio del Interior de Cuba define la palabra apagón”, “Reciclaje dialectico” y “Consejo póstumo de Lenin a futuros autócratas comunistas”, que copio a continuación:

“«Constrúyanse un mausoleo de concreto inexpugnable. Las miradas de odio que he tenido que soportar durante décadas en este sarcófago abierto no se las deseo a nadie».

“(Algunos ya le han hecho caso.)”.

Si En el huerto tenía las frutas y vegetales como núcleo aglutinador, el de Bestiario lo constituyen, como su nombre lo indica, los animales. El koala, el león, la mosca, la nutria, el oso, el rinoceronte, el elefante y la tortuga figuran entre los incluidos. A la cebra le dedica el escritor estos versos: “Ajena a su indumentaria/ sin pudor ni avergonzada,/ libre va la condenada/ vestida de presidiaria”. Y el pez volador queda descrito con imaginación y sugerencia en estos otros: “Pez volador,/ sale y sale del agua:/ ¿querrá secarse?// ¿O será un ave/ que con disfraz de pez/ quiso bañarse?”.

De acuerdo al diccionario de la Real Academia, divertimento es una obra artística o literaria de carácter ligero, cuyo fin es entretener. Los textos de Cueto-Roig son, en efecto, divertimentos, pues se ajustan a esa definición. Pero a su ligereza y a su capacidad de distraer suman otras cualidades. En primer lugar, están bien escritos, con lo cual quiero decir que denotan elaboración e intenciones estéticas. En los poemas, su autor emplea un variado repertorio de métrica y rimas, algo de lo cual son prueba los ejemplos citados. En esas páginas hay, asimismo, hallazgos de sensibilidad e ingenio, así como un logrado esfuerzo de condensación.

Tres Divertimentos es además una obra bienhumorada, que entretiene sin dejar de ser seria. Propicia tanto el disfrute como la reflexión, pues sus textos constituyen un gozoso trabajo del pensamiento. Una combinación que es muy de agradecer, por el respeto que conllevan a la inteligencia de los lectores.

En suma, se trata de un libro que posee méritos suficientes para que desde aquí lo recomendemos. Quienes atiendan nuestro consejo, se han de divertir con la lectura de textos como este, titulado “De los apellidos y sus consecuencias II”:

“¿A qué debe su renombre Juan de la Cosa?

“A que fue un valiente conquistador español, contestó el niño más estudioso de la clase.

“Pues yo siempre pensé que se debía a otra cosa, dijo el que estaba sentado a su lado.

“El maestro, al oírlo, le preguntó:

“¿A qué cosa?

“A su cosa”.