Actualizado: 07/12/2022 17:02
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Estereotipo, imagen y duplicidad

En esta película hay momentos en los que no se sabe quién engaña a quien, ni si los personajes en realidad viven y creen en sus estereotipos o simplemente se esconden tras ellos

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Humberto es un multimillonario de orígenes humildes que, al llegar a los 80 años, decide que para compensar por la falta de pedigrí de su pasado, tiene que hacer algo para dejar su huella para el futuro. No quiere ser recordado solamente como alguien que hizo mucho dinero. Pensando en voz alta con su ayudante, se le ocurre financiar un puente que lleve su nombre, para después donarlo al Estado, pero, mejor aún, quiere producir una película y que esta sea una obra maestra.

Complaciendo sus deseos, su asistente le consigue a Lola Cuevas, una directora muy famosa, de gran prestigio; a Félix Rivero, uno de los actores más populares del mundo, ganador de premios Goya y Oscar; y finalmente a Iván Torres, un maestro de la actuación, un hombre venerado en el mundo del teatro y del cine independiente, lo que se entiende por un actor “serio”, quien además es dramaturgo. El filme contará una tragedia familiar entre dos hermanos que no se llevan porque uno fue culpable de la muerte de los padres, por provocar un accidente al manejar borracho y el hermano mayor lo denuncia a la policía.

El filme en realidad nunca lo vemos, Competencia oficial, se concentra en los ensayos y en todo lo que se deriva de ahí. Iván y Félix, tanto por su imagen pública como por sus personalidades son los perfectos antagonistas. El filme adelanta, sin mucha sutileza, desde el principio, el contrapunteo al cual vamos a asistir. Félix llega en su Lamborghini, besándose con una mujer joven, mientras que Iván lo hace en un taxi.

El ensayo va a resultar el catalizador de todo lo peor (y a veces lo mejor), de las personalidades de ambos actores y de la directora. Lola es dominante, es una lesbiana andrógina, con un encanto femenino que usa para dominar a los machos. Hace polvo los egos de sus estrellas, pero sabe explotar y sacar lo mejor de sus mejores y de sus peores cualidades.

Félix es el actor popular, aparentemente no tiene escuela dramática, no cree en tener que conocer la psicología de los personajes que interpreta, sino que piensa que él y su inspiración personal es lo que le da vida a lo que interpreta. Iván es el actor de método, el intelectual, que es además profesor de actuación y que cree que hay que meterse en los más mínimos detalles del personaje para darle el soplo de vida y poder interpretarlo. Es también el enfrentamiento entre el actor millonario y aparentemente sin cerebro y el actor pensante, con medios de vida más modestos.

Todas estas contradicciones se van poniendo de manifiesto en las diferentes secuencias del filme de forma inteligente, que exponen los estereotipos que predominan en el mundo del espectáculo, tanto para sus componentes como para las audiencias. También se observa la hipocresía y la duplicidad de los personajes que se esconden tras su imagen. Iván alardea de no querer recibir nunca un Oscar y en un momento se le muestra ensayando un discurso de no aceptación del mismo.

En Competencia oficial hay momentos en los que no se sabe quién engaña a quien, ni si los personajes en realidad viven y creen en sus estereotipos o simplemente se esconden tras ellos. A ratos parece que se descubren en estos contrapunteos que no solamente se limitan a Félix y a Iván, sino que también involucran a Lola.

Competencia oficial es obra de Gastón Duprat y Mariano Cohn, quienes un poco a la manera argentina de los hermanos Coen, han colaborado en filmes como El ciudadano ilustre (2016) y Mi obra maestra (2018), como coguionistas o codirectores o productores. Su obra se caracteriza por un humor muy irónico y filoso en donde se cuestionan la validez del arte, el papel de los protagonistas, la condescendencia de las élites intelectuales, los estereotipos que habitan el mundo de la cultura y las duplicidades y traiciones que se esconden tras la imagen y la hipocresía para engordar los egos y las cuentas bancarias.

En los filmes de este duplo casi nada es lo que parece y en la medida que avanza la trama, el resultado es pocas veces lo que esperamos, pero eso está hecho con mucho ingenio y siempre con sarcasmo. Cohn y Duprat casi siempre están un paso adelante del espectador, para demostrar que están en control de su narrativa y de los personajes. En Competencia oficial exhiben esas cualidades. En algunos momentos recurren al chiste fácil, al esquema pedestre del cual se burlan y en otros momentos quizá machacan demasiado los temas para lograr que se entienda su punto de vista, pero esos momentos son los menos. Casi siempre encuentran soluciones creativas para los problemas que construyen.

Se dice que a las actrices cuyas características faciales, ojos, nariz y boca, se apelotonan hacia el centro de un rostro pequeño, se les da fácil la comedia porque ya el público está dispuesto a reírse, por puro efecto perceptual. De ser esto cierto, Penélope Cruz es una de las actrices que más provecho les saca a sus características faciales. Al igual que ha hecho en papeles dramáticos, con el personaje de Lola Cuevas, mantiene una cara de póker casi todo el tiempo, pero su personaje rebosa comedia y humor sutil.

Oscar Martínez ha trabajado con frecuencia con estos dos directores. En El ciudadano ilustre hace un papel que desde el punto de vista psicológico se parece al de Iván y aquí está magistral una vez más, asumiendo esa arrogancia y ese paternalismo típico del intelectual que piensa que no se le estima como merece, o que es meramente un objeto de culto y de cultos. Antonio Banderas realiza una excelente actuación como Félix, utilizando el estereotipo estigmático que lo ha acompañado en toda su carrera, tirado a menos por la crítica española por su éxito en Hollywood. Aquí demuestra que es un actor de muchos recursos.

La película a veces se vuelve demasiado teatral en su montaje y depende quizá demasiado del guion, pero la fotografía del barcelonés Arnau Valls Colomer (Nieve negra), logra matizar el ambiente de una manera que no podría darse en una producción teatral. La película ha sido presentada y nominada a varios premios, en los festivales de San Sebastián y Venecia.

Competencia oficial (España/Argentina, 2021). Guion y dirección: Mariano Cohn y Gastón Duprat. Director de fotografía: Arnau Valls Colomer. Con: Penélope Cruz, Antonio Banderas y Oscar Martínez. De estreno limitado en las ciudades importantes de Estados Unidos.


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