Actualizado: 22/10/2021 20:51
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Cine, Arte 7

Incestos intelectuales

Cronenberg quiere abarcar demasiado y aprieta muy poco

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El cineasta canadiense David Cronenberg (Spider, Eastern Promises, The Fly, Naked Lunch) siempre se ha mostrado interesado en explorar los instintos más oscuros del ser humano. Su cine se ha centrado en personajes dominados por fuerzas instintivas que no pueden controlar, ya sean innatas a ellos o inoculadas, y que les causan lanzarse en conductas destructivas y criminales que casi siempre terminan en la autodestrucción. Tiene una larga carrera poblada de altibajos. Se le conoce como el originador del “horror venéreo”, ya que muchos de sus personajes centrales sufren transformaciones físicas desastrosas o combaten enfermedades contagiosas y desconocidas de efectos irreversibles.

Aunque en las diversas entrevistas que se le han hecho no parece evidenciar mucho conocimiento de la obra de Freud o del psicoanálisis y señala a Nabokov y a William Burroughs como sus mayores influencias intelectuales, sus películas siempre han estado permeadas de claves y símbolos psicoanalíticos desplegados en paisajes delirantes. Abordar una obra en la cual los personajes centrales son los principales creadores del psicoanálisis parece una consecuencia natural de su trayectoria y un terreno adecuado para desarrollar su talento imaginativo.

A Dangerous Method trata sobre la relación entre Sigmund Freud y Carl Jung, que se lleva a fruición mediante el interés que despierta en Freud el caso de Sabina Spielrein, famosa paciente de Jung, con quien comenzó a aplicar sus incipientes teorías sobre la psicoterapia, llamada entonces “la cura hablada”.

La trama comienza en 1904, cuando Spielrein llega a Zurich, a la clínica del doctor Eugene Bleuler, otra figura importante en el desarrollo del psicoanálisis, en la cual trabaja Carl Jung, por entonces un joven psiquiatra de 29 años. Inicialmente se va centrando en la relación entre Jung y Spielrein pero luego salta al 1906, cuando Jung va de Zurich a Viena a encontrarse por primera vez con Freud, con quien había sostenido correspondencia, para consultar con respecto al caso en cuestión y luego vuelve a retomar paralelamente la relación emocional de Jung con Spielrein y la relación intelectual de Freud con Jung, quien llegaría a ser brevemente su príncipe heredero y finalmente su Satanás. Concluye en 1913, cuando ya las relaciones entre los protagonistas están casi rotas y se avecina la primera catástrofe mundial, la cual Jung parece anticipar en un sueño ominoso. La película trata de explorar los atavismos que llevan al rígido protestante Jung a obsesionarse con la volcánica y voluble judía Spielrein, diez años más joven que él, apenas salida de la adolescencia. Por otra parte rastrea la relación paterno-filial que se inicia entre Freud y Jung. Son las dos caras del incesto.

Siguiendo el esquema del psicoanálisis freudiano, Spielrein representa el Id, la fuerza instintiva que contiene a su vez creación y destrucción. Freud representa el Super Ego, el organismo censor y moralizador de la personalidad. Jung es el Ego, ese moderador entre estas dos fuerzas que trata de mantener el equilibrio de la personalidad. Este esquema es lo que lastra el desarrollo del filme, por otra parte narrado de forma bien convencional, respetando los más estrictos dictados del cine comercial para quienes quieren asomarse a temas de peso y pensar un poco, pero no mucho. Como consecuencia, Freud se presenta como un ser paternalista y arrogante, solamente preocupado por la defensa de la escuela de pensamiento psicológico que está creando y sopesando las secuelas políticas y científicas de cada movimiento de sus discípulos, un consumado manipulador. Jung es excesivamente reprimido y cauto, aunque tiene sus propias ideas que a la larga no quiere que sean cortadas por el genio avasallador de Freud. Spielrein es la fuerza bruta instintiva, más destructora que creativa. Es la Mujer tal y como Freud la hubiera percibido.

La película va perdiendo intensidad narrativa al volverse demasiado expositora del desarrollo precoz de las ideas de Jung. Se le ve experimentando con la asociación de ideas, los principios de la teoría de la sincronicidad y se esboza su interés por las religiones orientales. Se hace aparecer brevemente el personaje de Otto Gross ―otro de los pioneros del psicoanálisis, cuyas ideas influenciaron grandemente a D.H. Lawrence y a Kafka, el príncipe heredero original de Freud, tras cuyos excesos de anarquismo y muerte temprana Freud se decidió por Jung―, para explicar el entendimiento junguiano de los instintos. Cronenberg quiere abarcar demasiado y aprieta muy poco. Es encomiable su intento de evitar caer en el didactismo, pero me da la impresión que dada la cantidad de “datos” que ofrece, supone demasiado conocimiento previo del espectador para que éste pueda entender a plenitud lo que ocurre en la pantalla.

Basada en hechos reales (aunque no todos confirmados) y en la obra teatral The Talking Cure, de Christopher Hampton, quien es también coguionista junto con John Kerr, a su vez autor de un libro investigativo sobre estas relaciones, titulado A Most Dangerous Method, la película se pierde a medio camino entre la historia y la ficción. Muy simplista para ser historia y muy poco imaginativa para ser buena ficción.

Sabina Spielrein, excelentemente interpretada por Keira Knightley, que debe haber contratado a un experto en movimientos de quijada para este papel, es un personaje incompleto, quizá victima de la línea misógina Freud-Jung-Kerr-Hampton-Cronenberg, ya que aunque se muestra en la película explicándole a Freud su teoría del instinto de la muerte, la cual éste después desarrollara en el instinto del Tanatos y al final en los créditos se dice que fue una destacada psiquiatra infantil, siempre parece una intrusa en el mundo de las ideas, y se hace hincapié en su masoquismo, que según los análisis de la época es el origen de su histeria. Figura trágica e influyente, sus ideas resonaron en las teorías de Jean Piaget, el padre de la psicología evolutiva, quien fuera su paciente en 1921. Se casó con un médico ruso de origen judío con quien tuvo una relación errática y enviudó en los años treinta, cuando su marido desapareció de manera inexplicada. Su hermano Isaak Spielrein fue uno de los pioneros de la psicología soviética, investigando sobre condiciones laborales, accidentabilidad y satisfacción laboral hasta que incurrió en la ira de Stalin, quien en 1936 lo mandó junto a otros dos hermanos, al Gulag, donde murieron en 1937. Sabina, que había fundado clínicas psicoanalíticas infantiles hasta que Stalin se las cerró en 1936 cuando prohibió el psicoanálisis, regresó en la ruina a su natal Rostov y durante la ocupación nazi de la ciudad en 1942 fue asesinada por éstos, junto a sus dos hijas. Esto no se supo hasta 1983 y en los noventa, sus teorías y las de su hermano, han empezado a revitalizarse en Rusia y en el Occidente.

Michael Fassbender como Jung y Viggo Mortensen como Freud están eficaces en sus roles, con la sobriedad requerida y haciendo lo mejor posible con la falta de vitalidad expresiva que el guión concede a sus personajes. A Vincent Cassel le dan muy poco espacio en su rol de Otto Gross, quien aparece como un tipo antojadizo y volátil, una verdadera caricatura.

Jung y Freud son dos personajes de los cuales se conoce quizá demasiado. Al tratar de exponer con bastante fidelidad a los hechos su relación en los comienzos de la revolución psicoanalítica, Cronenberg perdió la oportunidad de desatar su imaginación y no solo explorar con más soltura las ambivalencias de los personajes en sus dimensiones humanas, sino de presentar con más riqueza las figuras de Spielrein y Gross, de quienes se conoce menos. Se redujo a explotar el incesto intelectual que permeó la relación de las figuras mayores de estos eventos, que son las de menor interés dramático.

A Dangerous Method (Coproducción germano-británica-suiza-canadiense, 2011). Director: David Cronenberg. Guión: Christopher Hampton y John Kerr, basado en la obra The Talking Cure de Hampton. Con: Michael Fassbender, Keira Knightley, Viggo Mortensen y Vincent Cassel. De estreno en todas las ciudades de Estados Unidos.


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