Actualizado: 29/02/2024 16:32
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Cine, Arte 7

Inmunidad, privilegio y poder

Los actores Depardieu y Bisset son el centro de este filme y sin ellos se derribaría el edificio que construye magistralmente el director

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No hay dudas de que los poderosos se consideran inmunes, más allá del bien y del mal, por eso son capaces de grandes estupideces. Rodeados de amanuenses y aduladores los poderosos llegan a creer que son intocables y se desconectan por completo de la realidad que los rodea. Embebidos del privilegio que se les concede se vuelven arrogantes y se atreven a traspasar los límites de lo permisible y entrar incluso en la ilegalidad porque simplemente piensan que lo pueden hacer.

Dominique Strauss-Kahn era un profesor de Economía surgido de las filas juveniles del partido comunista francés y luego se unió al partido socialista. Llegó a ser diputado al parlamento, alcalde de Sarcelles y ministro de Economía y Finanzas durante el gobierno del socialista Lionel Jospin, en 1997. Perdió en las elecciones partidarias por la presidencia de Francia, en 2007, contra Segolene Royal, pero siguió siendo considerado como el principal candidato del partido para las elecciones presidenciales francesas de 2012.

En el año 2010, el diario The Jerusalem Post lo consideró como el sexto judío más poderoso del mundo. En 2007, tras una larga carrera en el sector privado, fue elegido por la comunidad europea como director administrativo del Fondo Monetario Internacional.

Pero el poder corrompe. Strauss-Kahn era proclive a las orgías y a tener relaciones sexuales, no se sabe si consensuales o no, con algunas de sus subordinadas. El 15 de mayo de 2011 fue arrestado por la policía de Nueva York cuando se disponía a abordar un avión con destino a Paris. Había sido acusado de abuso sexual por una mucama del Hotel Sofitel, Nafissatou Diallo, natural de Guinea. El juicio criminal fue anulado porque la acusadora probó ser poco confiable, pero el juicio civil parecía ir por buen camino para la demandante y fue resuelto fuera de las cortes, cuando Strauss-Kahn acordó pagar alrededor de dos millones de dólares a Diallo por su silencio. Luego fue suplantado en su cargo, cedió la nominación del partido al actual presidente francés Francois Hollande, su mujer, Anne Sinclair una famosa periodista política francesa, heredera de una gran fortuna, le pidió el divorcio y otras decenas de acusaciones por participar en coordinación de prostitución, otra violación y escandalosas orgías se le vinieron encima. Casi todas las acusaciones fueron finalmente retiradas y un impenitente Strauss-Kahn se paseó por el festival de cine de Cannes, en 2013, con su nueva pareja, Myriam L’Aouffir una alta ejecutiva de la televisión francesa.

Estos son los hechos y los personajes en los cuales se basa Welcome to New York, el excelente filme de Abel Ferrara. Sin embargo, no es necesario tener conocimiento de los mismos para disfrutar de la bien urdida trama. Ferrara y su veterano colaborador Christ Zois han creado una narración en la cual se realiza una disección de los excesos del poder que no requiere, ni busca, explicaciones.

Deveraux (el personaje basado en Strauss-Kahn) se comporta con altanería durante una reunión con un jefe de seguridad, mientras una asistente le masajea la espalda. Luego atraviesa un aeropuerto en total soledad y perfecto anonimato, solo para llegar a un hotel donde le esperan unos compinches rodeados de prostitutas y cocaína. Tras despedir al primer grupo, le traen otras dos mujeres para escenificar un cuadro orgiástico hasta altas horas de la madrugada. Por la mañana, tras la agitada noche y terminado de tomar un baño, aparece la mucama anunciando su presencia en el cuarto.

Desnudo y apenas cubierto por una toalla, Deveraux se le aproxima a la mujer y le dice “¿Tú sabes quién soy?” para acto seguido tratar de forzarla a que le practique felación. La escena es narrada en dos secuencias de manera un poco ambigua, para dejar lugar a la duda respecto a los hechos. La mucama procede a su vez en forma algo sospechosa. Pero aquí Deveraux, el poderoso, se muestra en plena soberbia.

Poco después, asistimos a su arresto en aeropuerto de Nueva York y a la subsecuente rutina del arresto policial. Aquí Ferrara da su golpe maestro. Mostrando al poderoso fuera de su cenáculo, confundido, tratado como cualquier delincuente, temporalmente desposeído de sus privilegios, humillado y ofendido. Gerard Depardieu interpreta al personaje con gran coraje escénico. Exhibe su obeso y decadente cuerpo sin rubor y con la humildad obligada por las circunstancias. Se destaca su actuación comedida, en un personaje contra el estereotipo del galán que muchas veces ha interpretado. Nos deja ver también cómo funciona el poder cuando lo ejercen los que lo tienen solamente de forma limitada y quieren aprovechar su momento fugaz lo más posible.

Entran entonces en función los abogados, los mejores que se pueden comprar, así como el personaje de Simone, la esposa que ha trabajado, usando su influencia y su dinero, para elevar a Deveraux a la cima del poder y ahora lucha por defenderlo para salvar un poco su propia dignidad, aunque es obvio que lo detesta y está harta de él. Jacqueline Bisset interpreta a la esposa hastiada de manera perfecta. Sus gestos, su entonación y sus manerismos son los de una mujer que se mueve sutilmente en las altas esferas del poder y siente solo desprecio por su ingrato esposo, a quien su irresponsabilidad lo lleva a arruinar todos sus planes.

Depardieu y Bisset son el centro del filme y sin ellos se derribaría el edificio que construye magistralmente Ferrara. En la primera secuencia del filme, que es un seudodocumental dentro de la ficción, se observa a Depardieu siendo entrevistado respecto a la forma en la cual aborda su papel. Con ese rol demuestra una vez más que es uno de los mejores actores franceses de los últimos cuarenta años.

Abel Ferrara (Bronx 1951), es lo que se dice un verdadero director maldito. Durante su carrera ha pasado del cine independiente, a la televisión, a los estudios de Hollywood y de nuevo al cine independiente. Es un hombre multipremiado en los festivales europeos que arranca reacciones extremas. Tras graduarse de cine en las Universidad Estatal de Nueva York, su primer largometraje fue una película pornográfica (9 Lives of a Wet Pussy) en la cual la actriz estelar era su novia. Tras rodar un par de escenas despidió al actor principal y asumió el rol porque dijo que no quería ver como se acostaba el tipo con ella y él lo podía hacer mejor.

Sus primeros largometrajes mostraban la influencia de Martin Scorsese. Luego dirigió episodios de una muy buena serie televisiva, Crime Story, y en 1990 irrumpió con la excelente King of New York, en la cual un criminal recién salido de la cárcel dirige un grupo de contrabandistas de drogas afroamericanos. A este filme le siguió con Bad Lieutenant, una joya interpretada por Harvey Keitel, pero que fue eclipsada por la aparición casi paralela de Reservoir Dogs, el debut de otro genio, Quentin Tarantino. Ferrara fue Tarantino antes de Tarantino, con mayor sordidez narrativa pero con un sentido de la ironía demasiado sutil y con una seriedad que lo hizo sufrir ante el gran sentido del humor de Tarantino. Scorsese escogió Bad Lieutenant como una de las diez mejores películas de la década de los años noventa.

Luego Ferrara hizo un par de filmes para Hollywood, Dangerous Games, con Madonna y Body Snatchers, pero ninguno tuvo éxito de crítica ni de taquilla. Regresó al cine independiente con filmes interesantes pero no bien logrados, como New Rose Hotel y Mary. Siguió ganando premios, pero asustando a críticos y distribuidores. Tras cuatro años sin realizar largometrajes reapareció con 4:44-Last Day on Earth una aproximación moderna al apocalipsis, que confundió a todos y tres años después regresa en plena forma con Welcome to New York, pero como ha perdido la fe de los distribuidores, en este caso el de Independent Film Channel, este filme no se ha exhibido ni se exhibirá en los cines, sino que ha pasado directamente a Video On Demand, una nueva forma de distribución que afortunadamente permite el acceso a un buen cine que nadie se atreve a promover. Tiene engavetado su filme Pasolini, en el cual William Dafoe interpreta al famoso director italiano en las últimas horas de su vida.

La fotografía de Ken Kelsch, quien ha trabajado con Ferrara en varios de sus filmes, es radiográfica. Le da un toque documental a las escenas de ficción que enfrentan al espectador ante una crudeza sórdida que añade un dramatismo sagaz a la trama.

Welcome to New York es un filme serio, que evita el exceso de gravedad y que sin didactismo ni enjuiciamiento realiza un excelente contrapunto entre el poder, sus privilegios, sus excesos y las consecuencias de su peso. Muchos lo ven como una ominosa alegoría del capitalismo moderno, pero a mi me parece que es mucho más que eso, porque no puede ser limitado como un filme militante. Es una meditación discursiva sobre el ser y su circunstancia.

Welcome to New York (EEUU, 2014). Dirección: Abel Ferrara. Guión: Abel Ferrara y Christ Zois. Director de Fotografía: Ken Kelsch. Con: Gerard Depardieu, Jacqueline Bisset, Drena de Niro y Paul Calderon. De estreno en Video On Demand a través de Time Warner, Comcast y otros servicios de satélite.


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