Actualizado: 20/10/2021 13:39
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La censura cubana a través del lente americano y para consumo americano

Quizá sin proponérselo, este documental refleja la larga historia de tribulaciones, frustraciones y fracasos por los que han pasado los roqueros cubanos a manos de la censura del gobierno

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Los roqueros cubanos de todas las décadas conforman uno de los grupos más reprimidos, censurados, ninguneados y marginalizados por el aparato cultural cubano. A pesar de cambios más bien técnicos en los modos de represión, la narrativa oficial siempre los ha identificado (y los identifica) como símbolos de la penetración cultural americana. Hablan y cantan en el lenguaje y la música del enemigo, no importa que ya muchos componen sus piezas en español.

La situación es peor si se considera que apenas hay documentación, visual o escrita, sobre su desarrollo. Más allá del excelente y reciente documental A contratiempo (2016), dirigido por Jorge Soliño, que se enfoca en los grupos de las décadas del 60 y 70, y de los (pocos) libros de Humberto Manduley López, apenas hay material que deje constancia de la existencia de dichos grupos. Ni siquiera han recibido la solidaridad o el respeto de la comunidad roquera mundial. Hace poco, Netflix estrenó el documental Break It All: The History of Rock in Latin America (2020), dirigido por Rubén Albarrán, Humberto Calderón y Gustavo Santaolalla en el cual el rock cubano no merece ni una breve apostilla.

Los Últimos Frikis es un documental centrado en el grupo cubano de rock metálico Zeus, principalmente en la figura de su vocalista Diony Arce. Quizá sin proponérselo, refleja la larga historia de tribulaciones, frustraciones y fracasos por los que han pasado los roqueros cubanos a manos de la censura del gobierno.

Su director, Nicholas Brennan, cuenta que fue a La Habana como “estudiante de cine en Nueva York”, en 2009 y vivió en la ciudad tres meses (no aclara si tuvo algún vínculo con la escuela de cine de San Antonio de los Baños). En una de sus salidas nocturnas fue al Maxim Rock y allí descubrió al grupo Zeus. De esa experiencia surgió un cortometraje de 11 minutos, Hard Rock Havana, pero desde ese momento se propuso ampliarlo a un documental de largometraje. Durante los próximos diez años, con grandes limitaciones, viajó a Cuba para filmar el trabajo de la banda y a entrevistar a sus integrantes.

La narrativa del documental es simple y lineal. Sigue a los diferentes miembros de la banda en sus ensayos, con su familia, tratando de sobrevivir y los entrevista. Todos los miembros coinciden en expresar que lo único que siempre les ha interesado es tocar la música que les gusta y las imágenes tratan de expresar estas vicisitudes.

Zeus, fundada en 1988, se constituyó en una de las bandas metaleras más importantes en Cuba. Dieron muchos espectáculos en el Maxim Rock y en El Patio de María, dos lugares de dimensiones mitológicas para los fans del rock en la isla. Incluso se presentaron en España dos veces, pero a pesar de cierta permisividad que hubo en aquellos tiempos, siempre se les trató de ahogar.

Esto se ve en el filme cuando el grupo organiza una gira por Cuba, con el “apoyo” de la Agencia Cubana de Rock y cuando llegan a un lugar no hay nada preparado, ni siquiera la menor promoción (así y todo, algunos de sus fans se enteran) y en otro momento los integran a un festival de reguetón, música que abiertamente declaran en el documental que desprecian. Hasta que tienen que suspender la gira por falta de recursos y de apoyo.

Lo que se percibe a lo largo del documental es la atmósfera de miedo perenne que se vive en la isla. En un momento dado uno de los miembros de la banda va de noche a comprar una soda en una tienda clandestina a través de una ventana y la vendedora se indigna por haberse aparecido con cámaras y extranjeros. En otro momento, mientras en una entrevista se habla sobre la censura política, el miembro entrevistado le dice al director que mejor cambian a discutir influencias musicales, porque hablar de política les puede traer muchos problemas.

Arce, cantante que se distingue por su voz potente y rasgada, muy parecida a la de los vocalistas de algunas bandas metálicas americanas, pasó a Zeus tras haber estado preso por seis años cuando era miembro del grupo Venus, otro grupo importante en el rock cubano y estaba en la cima de su carrera. Nunca se explican las razones de su presidio y Arce se niega a revelarlo en el documental.

La censura que sufre Zeus no es muy diferente de la que sufrieron las bandas roqueras de los 60 y 70. Está claro en el filme que los roqueros cubanos siempre han sido vapuleados y manipulados por el gobierno. Al final se dice que Arce pasó a dirigir la Agencia Cubana de Rock. Maniobra vieja, ya cuando han perdido su efervescencia, a estos roqueros cincuentones se les concede la migaja de formar parte de una institución gubernamental inoperante. Una forma no muy original de domesticación.

Brennan insiste, en entrevistas que se le han hecho, que siempre tuvo en mente a la audiencia de Estados Unidos, que le interesaba que el americano promedio entendiera que estos músicos, que no se diferencian mucho de sus coetáneos americanos, tenían que producir su música bajo condiciones muy difíciles, inimaginables para una banda americana equiparable y que el precio que pagaban a la larga era el ostracismo. Dice también Brennan que le interesaría muchos que el mundo descubriera a Zeus. Ojalá fuera así, porque de paso aprenderían un poco cómo se vive bajo un régimen totalitario.

La banda sonora del filme fue realizada por Dave Lombardo, el baterista de la famosa agrupación Slayer, quien nació en Cuba en 1965 y vino a Estados Unidos a los dos años de edad. La excelente fotografía es de Javier Labrador Deulofeu, quien ya es conocido por su magnífico trabajo en Santa y Andrés, They Are We y El extraordinario viaje de Celeste García.

Los miembros de Zeus expresan en el filme la ironía de que tiene que venir alguien del extranjero para reconocer su trabajo, pero quizá eso resulte en algo positivo y la realidad cubana pueda llegar a más lugares. Los Últimos Frikis fue nominada, en 2020, al Knight Documentary Achievement Award que concede el Festival Internacional de Cine de Miami, pero perdió frente a Cuban Dancer, del italiano Roberto Salinas.

Los Últimos Frikis (EEUU, 2019). Guion y dirección: Nicholas Brennan. Director de fotografía: Javier Labrador Deulofeu. Con: miembros de la banda metalera Zeus. Disponible en la plataforma Topic o a través de Amazon Prime.


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