Actualizado: 21/11/2017 14:51
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La creación literaria de la joven diáspora postsoviética en Cuba

Crónica de una investigación en curso

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La creación de los autores de doble origen, o sea, aquellos que descienden de ciudadanos cubanos y personas (por lo general, mujeres) nacidas en los territorios que integraron la URSS; conforma en Cuba una fenomenología no lo suficientemente abordada por los estudios literarios.

Aun así, pueden rastrearse antecedentes significativos, tales como Lo que se perdió, artículo publicado por el prestigioso poeta e intelectual Víctor Fowler Calzada, en la revista cultural Dédalo, (2003) y Lo que dejaron los rusos, ensayo escrito por José Miguel Sánchez Gómez, (Yoss) en la revista cultural Temas, (numero 37-38) en 2004.

Por otra parte durante ese periodo fue realizado por la cineasta francesa Penda Houzangbe el documental Kuba liubov moya (Cuba,amor mío) sobre Natalia Balashova, quien fuera en vida, fundadora y activista del proyecto Rodniki (Manantiales), primer intento de aunar a la diáspora postsoviética en Cuba.

La académica e investigadora Jacqueline Loss, de la Universidad de Connecticut, ha publicado el ensayo titulado Wandering in Russian, que se encuentra incluido en el libro Cuba in the Special Period, editado por la también investigadora y profesora de la Universidad de California, San Diego, Ariana Hernández-Reguant. Loss prepara un libro cuyo título tentativo es Cultural Memory: Cuba and the ex-Soviet Bloc. En el año 2005, la investigadora y académica austriaca Isabella Wieser, realizó un estudio comparativo del bilingüismo ruso-español en Rusia y Cuba, el cual fue presentado por ella como tesis de grado a la Universidad de Viena.

Es muy llamativo que, al menos hasta este momento, solamente dos autores cubanos se han adentrado en esta temática. Como mencionamos mas arriba, contamos con dos magníficos ensayos publicados sobre las consecuencias culturales de la presencia soviética en Cuba (de la autoría de Víctor Fowler y Yoss), mas, ninguno de los dos profundiza en los aspectos esenciales de la creatividad literaria de autores jóvenes pertenecientes en segunda generación a la gran diáspora postsoviética de la Isla, quienes han asumido (a veces, inconscientemente) su hibridez como un modo de vida.

Su relevancia para la cultura cubana actual es muy significativa: basta con mencionar a escritores como Anna Lidia Vega Serova, Andrés Mir y Verónica Pérez Konina (ahora Verónica Proskurnina), los dos últimos actualmente residentes en Moscú. La propia autora del presente artículo vive en Cuba y pertenece a dicha generación.

Estos autores comparten una serie de experiencias claves relacionadas con cambios geopolíticos que condujeron a que el mundo fuera como ahora es; particularmente relacionados con la historia más reciente de Cuba, con su lugar en el mundo y con los procesos sociales a escala global en los que se ha visto involucrada. No se trata solo de una hibridez étnica, sino también del tránsito de los autores por situaciones límites y de la realización de un potencial cuestionador y crítico de lo que rutinariamente se suele entender por cultura.

La edad de estos jóvenes escritores oscila entre los 40 y los 13 años, y son miembros de una diáspora que se ha integrado activamente a la sociedad cubana. Muchos dominan sus lenguas maternas y disponen de amplios conocimientos culturales provenientes del espacio geopolítico postsoviético, lo cual se trasluce en su obra.

Sus textos resaltan la capacidad de sobreponerse a los abismos, al vacío, a lo vacuo e insípido. Es una literatura de resistencia espiritual, marcada por cicatrices ontológicas y de desarraigo como fuente motriz desde una perspectiva audaz, macro, y autocrítica. Escrituras que muestran divergentes realidades sociales, conceptos de ampliación humanitaria, observación de la realidad desde un circuito integrado por dobles filos y urgencias.

Para la cultura cubana sería un saludable paso adelante desempolvar estas apreciaciones y poner a prueba el dominio irrevocable de este espíritu, que por avatares de la historia y paradojas de la geopolítica, yace subterráneo en los campos soleados y las sofocantes calles de las ciudades de Cuba.

Esta investigación en curso, está inspirada en los estudios realizados por el psicoanalista humanista Erich Fromm; así como en algunas tesis de Michel Foucault, de los autores “postmodernos” (Lyotard y otros), y en los estudios recientes de la identidad y la hibridez cultural (en Cuba, una autoridad en el tema es la doctora Carolina de la Torre). Se pretende llegar a una ontología generacional, creativa, existencial, de una parcela desconocida de la literatura cubana

Queremos dar respuestas, entre otras, a las siguientes preguntas:

¿Existen rasgos comunes entre las obras literarias de los creadores cubanos pertenecientes a la diáspora postsoviética? ¿Cómo se relacionan esos rasgos con los cambios geopolíticos de los últimos 20 años, con el entramado de culturas vivenciado por esas personas, y con las experiencias vividas recientemente en o desde Cuba? ¿Cuál es el lugar de la literatura escrita desde la diáspora postsoviética en la cultura cubana actual?

Por ello, en estos momentos, se encuentra listo un colchón editorial con obras de varios autores que ya han entregado sus colaboraciones. Otros autores inéditos están dispuestos a colaborar.

La convocatoria fue pública, y recibió divulgación vía Internet entre los años 2005 y 2008. Todos los textos han sido sometidos a un proceso de revisión y selección en 2009 y 2010.

Bajo el título de Cherez paru shagov (En un par de pasos) se encuentra en proceso editorial esta primera selección de textos para su publicación, lo cual en parte es uno de los resultados finales de esta investigación.

El borsch y el ajiaco cubano son dos platos aparentemente incompatibles. Por eso la historia y la tradición cultural de una nación es un proceso constante de asimilación e hibridación. Cuba es un país cuyos precedentes en ese sentido no pueden ser circunscriptos a dos o tres elementos. La huella cultural rusa en la Isla ha significado luces y sombras en su devenir. De ninguna manera las sombras deben ser pretextos para ignorar las luces.

Esta investigación y sus resultados más inmediatos son un primer paso en el sentido de hacer visible para todos, esas luces que han acompañado a la diáspora intelectual cubano-postsoviética.


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