Actualizado: 04/12/2022 4:31
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Cine, Arte 7

La identidad fragmentada

The Attack resulta a veces un thriller político que escudriña una realidad muy compleja, mientras se mueve en la cuerda floja entre los estereotipos del género sin caer en ninguno

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Una mujer se abraza a un hombre en despedida. Llora, pero la imagen se presenta borrosa y no se sabe si es de alegría o de finalidad. El hombre está de espaldas y el fondo de la imagen es apenas distinguible. A esta imagen regresará el filme, aclarándola, agrandándola y enfocándola desde diferentes perspectivas, para indagar en la imagen que de sí mismo tiene el personaje central.

El doctor Amin Jaafari es un destacado cirujano israelí de origen palestino, que al principio de The Attack se ve recibiendo un premio importante de una organización gremial israelí que es “la primera vez en 41 años que se le concede a un árabe”. Es un hombre que parece tenerlo todo, el respeto y la admiración de sus colegas, el amor de su mujer y una cómoda situación económica. Es el perfecto asimilado. Al día siguiente, en una de las secuencias mejor logradas del filme, mientras almuerza en el hospital con unos colegas, se escucha una bomba lejana. Todos se asoman con curiosidad pero nada concreto se percibe. Esta secuencia agorera está excelentemente dirigida con la adecuada restricción y la precisa austeridad narrativa. El hecho se presenta como preocupante pero cotidiano para quienes viven en una sociedad a diario asediada.

Poco después llegan las víctimas de la explosión, niños en su mayoría. Amin es uno de los cirujanos que les atiende. Uno de los adultos heridos se niega a que lo trate un árabe. El horror del atentado se muestra con crudeza pero sin excesiva explosión visual. Sus resultados repugnan y estremecen. Amin lo enfrenta como otro día de trabajo. Poco después, le despiertan de madrugada y le piden que regrese al hospital. Llega sorprendido y le informan que entre los muertos está su esposa. No lo puede creer hasta que identifica el cuerpo cercenado de Siham. Para colmo, le anuncian que su mujer es sospechosa de haber sido la suicida que plantó la bomba. El Shin Bet no tarda en caerle arriba al doctor y lo trata como sospechoso o como conspirador.

Tras varios días de arresto y comprobada su inocencia, Amin es liberado y comienza su viaje primero a demostrar la inocencia de su mujer hasta que una vez convencido de su culpabilidad, a tratar de entender el origen de sus acciones. Sin saberlo, su recorrido se va convirtiendo gradualmente en un examen de su propia identidad, de lo que sabe de sí y de quienes le rodean. Amin se encuentra estupefacto ante un universo que no sabe si es real o es su propia creación. De Tel Aviv va a Nablus, en los territorios de Israel bajo el mando palestino. Sus relaciones con todos quienes le rodean, colegas, familiares, amigos de la infancia, son en realidad superficiales. Amin no conoce a nadie. Descubre toda una faceta de la vida de Siham que hasta el momento ignoraba, fue incapaz de leer entre líneas o de entender pistas. Al final del camino, su revalorización existencial lo confundirá aún más.

Con elementos discursivos que a veces recuerdan The Fugitive y a ratos The Constant Gardener, pero sin parecerse a ninguna, The Attack resulta a veces un thriller político que escudriña una realidad muy compleja y que añade algunos elementos poco familiares para el público occidental. Se mueve en la cuerda floja entre los estereotipos del género sin caer en ninguno. Aunque se le siente una proclividad hacia la causa árabe, nunca llega a ser abiertamente parcial. Mantiene un decoroso balance ante una realidad tan manipulada y tan falsamente conocida. No es didáctica ni tecosa.

El libanés Ziad Doueiri (Beirut, 1963), que ha sido premiado varias veces por sus anteriores filmes West Beirut (1998) y Lila Says (2004), comenzó trabajando de asistente de cámara con Quentin Tarantino en Pulp Fiction (1994) y Reservoir Dogs (1992), de quien parece haber aprendido a transitar entre géneros e influencias, pero de quien ha sabido distanciarse visualmente para crear su propio estilo. En The Attack, bajo el disfraz de la intriga política, se las arregla para hacer una exhaustiva investigación de los problemas de asimilación y de identidad, en una región en la cual se cruzan razas y fronteras, en un ambiente de constante hostilidad y desconfianza. Lo que a veces parecen problemas de guión, falta de desarrollo de personajes, no es más que una brillante estrategia para mostrarnos el mundo tal y como lo ve el protagonista. Estamos tan confundidos como él. La información se nos da a bocados y nunca se nos deja digerir del todo. En este filme solo se hace camino al andar y no hay destino definido.

Basada en la novela homónima de Yasmina Khadra, que es el seudónimo de Mohammed Moulessehoul, un exmilitar argelino que vive en Francia, el filme tiene muy poco de literario. La actuación del excelente actor árabe-israelí Alí Suliman (The Time That Remains, Paradise Now) evita el monólogo y la introspección para ofrecer el desconcierto de su personaje mediante gestos mínimos, reacción a situaciones y relación con los otros personajes. Prácticamente es visible en cada plano de la película y el resto de los actores quedan relegados a un coro efectivo, un colectivo de apoyo dramático, en el cual apenas pueden destacarse Evguenia Dodina como una colega que le ofrece sostén, Dvir Benedek como el jefe de seguridad del hospital, quien le ayuda y le admira, y Uri Gavriel en el papel del capitán del Shin Bet que conduce un fiero interrogatorio con Amin. La fotografía de Tommasso Fiorilli, de planos mayormente cerrados, panorámicas breves y progresiones de nebulosidad, se ajusta apropiadamente al objetivo del filme.

The Attack trasciende porque es inquisitiva al abordar problemas graves como son las divisiones entre familias, colegas, amigos y hasta matrimonios cuando se vive bajo condiciones extremas. También al enfrentar cuestiones de identidad y asimilación social y las reacciones de la gente cuando se rompe el espejo en que se miran. Nunca cae en la trampa de ofrecer soluciones.

The Attack (Líbano-Francia-Qatar-Bélgica, 2012). Dirección: Ziad Doueiri. Guión: Ziad Doueiri y Joelle Touma, basado en la novela de Yasmina Khadra. Fotografía: Tommasso Fiorilli. Con:

Alí Suliman (Amin), Reymonde Asselem (Shiram), Evguenia Dodina (Kim), Dvir Benedek (Raveed), y Uri Gavriel (Capitán Moshe). De estreno en algunas ciudades de Estados Unidos. De momento, está prohibida en los países árabes.


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