Actualizado: 15/12/2017 17:30
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Lanthimos, Cine, Arte 7

Lanthimos y el absurdo que se racionaliza

Los artífices de esta cinta quieren estar en misa y en procesión, tratando de mantener el filme con altos valores artísticos, pero con un ojo atento a la taquilla

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En Dogtooth, tres adolescentes crecen aislados del mundo, sus padres controlan todas sus actividades y su aprendizaje y les aseguran que no pueden abandonar la casa hasta que no se les caigan sus colmillos. Hasta el significado de las palabras se les subvierte. Luego, en Alps, unos individuos comienzan un negocio en el cual personifican a personas recientemente fallecidas para ayudar a los familiares a ajustarse durante el proceso del duelo. El grupo mantiene estrictas reglas que los personificadores están obligados a seguir.

Tras un comienzo fatal con My Best Friend (2001), el director griego Yorgos Lanthimos (Atenas, 1973), comenzó a crear un universo de conductas y situaciones absurdas con Kinetta (2005), un filme que casi nadie ha visto, pero luego elaboró y refinó ese universo absurdo en las películas arriba mencionadas, que le valieron reconocimiento internacional. Dogtooth (2009) fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera y ganó el premio de Un Certain Regard que otorga el festival de Cannes. Con Alps (2011), ganó el premio al mejor guion en el festival de Venecia. Lanthimos devino ídolo de la crítica internacional.

Apoyado en el éxito de estos dos filmes, en 2015, para la realización de The Lobster, Lanthimos consiguió un apoyo financiero mayor y más amplio dentro de la comunidad europea y Estados Unidos. También tuvo la oportunidad de trabajar con actores famosos (Colin Farrell y Rachel Weisz). El filme, que trata sobre una Ciudad del futuro en el cual los solteros son llevados a un Hotel y si no encuentran pareja en cuarenta y cinco días son transformados en animales y enviados a “Los Bosques”, tuvo también gran repercusión de crítica y una mayor aceptación en la taquilla. Recibió nominaciones a los óscares y a los Globos de oro, ganó premios en numerosos festivales, incluyendo tres en el de Cannes.

Sin embargo, a pesar de lo absurdo de la premisa, me pareció que Lanthimos violó las leyes del absurdo e intentó darle características de thriller al filme. Para mi resultó en una contradicción insufrible, que no dejaba que se desarrollaran bien los elementos del absurdo ni los del thriller. Me pareció que el estilo de Lanthimos comenzaba a agotarse y a comercializarse. La ironía era más convencional.

Con The Killing of a Sacred Deer, el director vuelve a caer en las trampas que él mismo se tiende. Esta vez vuelve con Colin Farrell y le suma a Nicole Kidman. Filmada casi toda en Cincinnati, la trama se centra en un cirujano que establece una extraña relación con un adolescente porque se siente culpable de haber matado al padre, por descuido, en una operación. Se reúnen en una cafetería y el doctor Murphy mantiene esta relación oculta de su esposa, una exitosa oftalmóloga.

A medida que pasa el tiempo, el joven va mostrando sus verdaderas intenciones en mantener la amistad. Le promete a Murphy que su familia va a morir, empezando por sus hijos y le predice algunas enfermedades inexplicables que empiezan a padecer. Entonces Murphy tiene que revelarle a su esposa las intenciones del joven. Es el desmoronamiento de los discretos enigmas de la burguesía.

El filme logra momentos macabros, funciona bien cuando se acerca a la comedia negra, pero cuando apuesta de nuevo por el thriller basado en supuestos absurdos, pierde efectividad y Lanthimos acude a demasiados lugares comunes. Incluso las relaciones entre los miembros de la perfecta familia burguesa suenan ya a muy vistos en otros filmes y la influencia de Michael Haneke y de Martin Scorsese se hace demasiado evidente. Incluso el título, basado en la tragedia griega de Agamenón, que supuestamente entregó a su hija Efigenia para tratar de ganar Troya (aunque distintas tragedias difieren en quien fue realmente sacrificada y en el destino de Agamenón), resulta un elemento demasiado rebuscado para orientar el desarrollo de la trama.

En este filme Lanthimos quiere complacer a demasiada gente y el resultado es una obra desigual, con momentos excelentes y momentos muy malos, que termina volviéndose cansona y repetitiva. Uno no puede seguir viéndola como una absurda parodia negra y como thriller psicológico o filme de horror no funciona bien.

Las actuaciones de Farrell como el Dr. Murphy y la de Nicole Kidman como la esposa oftalmóloga son muy buenas, pero se restringen al canon de Lanthimos, de mover a los personajes como hacía Bresson, con movimientos hieráticos, mientras espetan sus parlamentos de la forma más monótona posible. El joven actor irlandés Barry Keoghan (Dunkirk), resulta convincente en su rol de Martin, el joven vengativo. Ofrece un personaje de horror, que parece incapaz de sufrir o de tener empatía por nadie, es lo dantesco personificado.

El guion fue trabajado en conjunto con Efthymis Filippou, el periodista, novelista y dramaturgo griego que ha colaborado en todos los guiones anteriores de Lanthimos. Me parece que han encontrado un callejón sin salida y que el estilo Lanthimos se ha saturado. Quieren estar en misa y en procesión, tratando de mantener el filme con altos valores artísticos, pero con un ojo atento a la taquilla. Sus líneas argumentales son cada vez más tradicionales y menos absurdas. El absurdo obedece a su propia lógica sin sentido y es así como trabaja bien, tratar de explicarlo o de hacerlo creíble mediante la racionalización lógica de causas y consecuencias lo destruye y, en este caso, despedaza la base del argumento.

La fotografía de Thimios Bakatakis, que también ha trabajado con Lanthimos en todas sus películas, es efectiva, dando una claridad a exteriores e interiores que contrasta con lo siniestro de la trama, es probablemente el elemento que da mejores resultados en el filme.

Hay que esperar la próxima cinta de Lanthimos, la ya terminada The Favourite, que se promociona como una “ácida historia de intriga real, envidia, pasión y traición en la corte de la Reina Ana, en la Inglaterra de principios del siglo dieciocho” para ver hacia donde se dirige el director.

The Killing of a Sacred Deer (Irlanda/EEUU/Reino Unido, 2017). Dirección: Yorgos Lanthimos. Guion: Yorgos Lanthimos y Efthymis Filippou. Director de fotografía: Thimios Bakatakis. Con: Colin Farrell, Nicole Kidman, Barry Keoghan y Alicia Silverstone. De estreno limitado en ciudades selectas de Estados Unidos.


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