Actualizado: 26/05/2022 12:27
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Mordiscos al castrismo

Libros subversivos, publicaciones y películas independientes: ¿Comienza la cultura cubana a colarse por las grietas del régimen?

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Dagoberto ValdésFoto

Dagoberto Valdés, director de la revista católica ‘Vitral’.

Es difícil saber cuándo empieza a desmoronarse una dictadura, en qué momento las grietas hechas a sus muros de impunidad hacen más cercano el naufragio de ese bote a la deriva. Por eso es menester fijarse bien en el acompañamiento cultural y espiritual que está teniendo la vida subterránea de la Isla en los últimos años.

Por cada zarpazo propinado contra sus esferas civilistas, sus ansias de libertad individual o incluso en los casos de represión directa, van surgiendo nuevas maneras de encarar la guerra nada fría ni sutil que lleva a cabo la dictadura contra los hacedores de la iniciativa colectiva en pos de un día de luz, amor, de libertad.

Es en el ámbito cultural donde se aprecian pasos cada vez más definidos, iniciativas más certeras y eficaces en unos casos y en otros, balbuceos a penas, pero pertenecientes todos a ese despertar tan necesario, inminente. En el campo de las publicaciones literarias, la revista Vitral, del Centro de Formación Cívica y Religiosa (Diócesis de Pinar del Río), con su director al frente, el laico Dagoberto Valdés, ha sido de las más sonadas y de las que más ha llegado a una mayoría expectante de cubanos.

Vitral no sólo se ha ceñido al mundo de su impresión y distribución: una página web, un concurso literario que incluye los géneros de poesía, ensayo, cuento y décimas se ha encargado de ser un pretexto bien justificado para celebrar cada año un aniversario de su publicación, así como de la promoción de escritores, encuentro con intelectuales, personalidades importantes dentro de la oposición interna, diplomáticos de la mejor voluntad para con la causa de la Cuba "silenciosa que espera" y otros líderes civilistas, que junto a sus fieles lectores defiende un espacio sin igual en el mundo cubano de la cultura no oficial.

Las cada vez más bullentes publicaciones electrónicas son otra toma de oxígeno para los asfixiados lectores cubanos dentro de la Isla. La columna La lengua suelta, de la revista electrónica La Habana Elegante, junto a la revista Cacharro(s), son dos ejemplos de talento, valentía y amor por Cuba. La primera es como el Zarapico feijosiano, juguetona, hábil y con la mordacidad que no se halla ya en ningún rincón del empaquetado condominio oficial cubano. La lengua suelta, cuando se suelta, hace añicos a la oficialidad cultural, se ríe a carcajadas y no con risita socarrona. Los más encumbrados intelectuales de la cohorte castrista salen trasquilados por el ojo avizor del equipo que contiene a un Fermín Gabor como seudónimo y látigo de muchos.

En cambio, Cacharro(s) tienen otro corte: aunque mordaz y viperina, su campo es la literatura de todas las orillas. Tiene un equipo de colaboradores que va, para no mencionarlos a todos, desde el asentado José Kozer hasta el joven poeta Javier Marimón. Dirigida por el narrador Jorge Alberto Aguiar, esta revista está cerca de los cinco mil consumidores, y el ingenio con que utilizan el lenguaje de Microsoft Word para confeccionarla hasta la habilidad para la realización de sus portadas, hablan de la laboriosidad con que se trabaja para fomentar el diálogo y la respiración necesaria para la isla de mañana.

A estas publicaciones le siguen el Movimiento de Bibliotecas Independientes, que aún castigadas con los saqueos de las fuerzas de la Seguridad del Estado, continúan pasando libros y revistas a una gama cada vez más diversa de cubanos del barrio: ex dirigentes, estudiantes, amas de casa, jóvenes descreídos y decepcionados de tanta consigna. Todos hallan refugio en el silencio paciente de las Bibliotecas Independientes.

Otras iniciativas como el boletín Cubanet, Causa Cuba (órgano de la oposición democrática de Pinar del Río), la antología anual Ojos Abiertos (concurso El Heraldo, auspiciado por las Bibliotecas Independientes), el boletín Plantados hasta la Libertad, junto a la revista por excelencia de la literatura cubana contemporánea, Encuentro de la Cultura Cubana, que cada vez llega a una mayor cantidad de cubanos y cada día se cuela en resquicios más insospechados de la sociedad, además de tener número a número más colaboradores de dentro de la Isla, cuestión ésta que preocupa tanto al ministro de Cultura como a los órganos represivos.


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