Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Con ojos de lector: Música

No tiene copia: es original

Con su tercer disco en solitario, la intérprete tunera Haila se consolida como la nueva estrella de nuestra música bailable.

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Se ha convertido en un lugar común el presentar a Haila como la nueva Celia Cruz. Aparte de esa puñetera manía que tenemos los seres humanos de buscar etiquetas y clasificar todo lo que se mueva bajo el sol, hay que admitir que en eso ha influido el hecho de que la joven intérprete tunera debutó como solista con un disco compacto que se titulaba precisamente Tributo a Celia Cruz. Pero que no cunda el pánico: la Reina de la Salsa es uno de esos fenómenos irrepetibles, como lo fueron, para limitarme al ámbito insular, Benny Moré y Bola de Nieve. Y Haila, por lo demás, tampoco necesita ser comparada con ninguna otra artista, pues posee sobradas cualidades para destacarse por sí misma. Ella misma lo aclara en una de sus canciones: "No tengo copia, soy original".

Algo que además Haila María Mompié González ya ha logrado sobradamente, pese a su juventud (tiene apenas treinta años). Eso se explica por lo temprano que inició su andadura en la música. Inicialmente, su primera elección fue la danza, a la cual dedicó varios años de estudio. Hasta que un día una conocida intérprete, Yaquelín Castellanos, la escuchó cantar y se quedó muy impresionada con su excelente afinación y su poderoso timbre. Ahí se decidió el futuro de Haila, quien a los diecisiete años pasó a formar parte del Septeto Tradición. De éste pasó después al grupo Habana Son, y en 1994 se incorpora a Bamboleo, agrupación con la cual se revela como una talentosa sonera, algo bastante difícil para una mujer debido al machismo que impera en ese campo. Como vocalista de Bamboleo, Haila grabó dos discos y se presentó en escenarios de Europa y América Latina. La siguiente estación de su itinerario es el proyecto Azúcar Negra, que como ella ha declarado, se formó supuestamente para contribuir a su lucimiento personal. Al final, las cosas no funcionaron como ella pensaba, y Azúcar Negra, comenta, le quedó demasiado pequeña para lo que ella deseaba hacer. Con ese colectivo, no obstante, realizó nuevas giras por el extranjero y consiguió que su nombre se popularizara entre los bailadores de la Isla, a través de temas como Yo no me parezco a nadie y Andar andando.

En el año 2001, a su regreso de una gira por Europa, Haila pensó que era el momento de emprender una nueva etapa de su carrera artística y decidió debutar como solista. El talento que para entonces había demostrado poseer le permitió poder contar para su primer trabajo discográfico, Tributo a Celia Cruz, con la colaboración de un estupendo equipo: Lázaro Ros, el tresero Barbarito Torres, Paulito FG (Paulito FG y su Élite), Mayito Rivera (Los Van Van), Jesús Alfonso (Muñequitos de Matanzas), José Luis Quintana Changuito (Los Van Van), José Luis Cortés, el legendario artífice de NG La Banda. A ellos se sumaron José Manuel Cerito, reconocido como uno de los mejores arreglistas de su género (lo llaman el Quincy Jones cubano), e Isaac Delgado, quien asumió la producción y dirección musicales. Atreverse a interpretar composiciones como Bemba colorá,El yerbero moderno,Usted abusó o Químbara, que tan indeleblemente identificamos con Celia, significaba un reto del que parecía imposible salir airoso. El mejor elogio que se puede decir de ese trabajo es que Haila consigue imponer a esas canciones un sello muy personal. Con ella, nuestra tradición sonera se rejuvenece con aires nuevos y frescos, pues como bien apunta Tony Pinelli en las palabras para presentar el compacto, Haila no canta son, sino que lo recrea.


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