Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Música

Nuevo capítulo en el libro del jazz

'Funk Tango', el último álbum de Paquito D'Rivera, lo revalida como uno de los músicos cubanos más importantes de los últimos 40 años.

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Funk Tango (Paquito Records, 2007) es uno de los trabajos más elocuentes del saxofonista, clarinetista, compositor y director nacido en La Habana en 1948 bajo el santo y seña de Francisco Jesús Rivera y Figueras y que todos celebramos como Paquito D'Rivera.

Esta vez acompañado de jóvenes jazzistas: Diego Urcola (trompeta, trombón de válvula), Ed Simon, Alon Yavnai y Fernando Otero (piano), Oscar Stagnaro (bajo), Mark Walker (batería), Pernell Saturnino (percusión), Pablo Stagnaro (cajón) y Héctor del Curto (bandoneón), D'Rivera consigue una atmósfera de acusado aire sureño desde un ataque hard/funk en permanente coqueteo con el cubop y segmentos de referencias expresionistas/cool que conjugan en libre recreación algunos apuntes de las huellas de Piazzola en el jazz latino.

Disco estructurado en bloques temáticos, a manera de un recital que va desde el cubop ( Pere, La Yumba-Caravan, Como un bolero) con pausas expresionistas y costura cool ( Revirado, Contradanza, Milonga y Final waltz), en contrapunteo con un hard/funk ( Funk Tango, What about that!) de alegre costura armónica, para finalizar con un epílogo magistral: la clásica Giant Steps (Coltrane), con arreglo del bajo Stagnaro, que permite al trompetista Urcola suscribir con acentos hubbardianos/roditianos la portentosa imaginación melódica de Trane; al saxo alto D'Rivera, delinear filigranas desbordadas de lúdicas consonancias; y al cajón Pablo Stagnaro, hilvanar con el percusionista Saturnino un espacio rítmico que remite a la música yoruba afrocubana.

Interesante debut de Urcola como trombonista de válvula ( Como un bolero) y también especial la participación de tres pianistas con estilos y pretensiones diferentes: Ed Simon, de acusada tendencia monkiana; Alon Yavnai, en los senderos de Mc Coy Tyner; y Fernando Otero, con oficiosa y elegante digitación que hace recordar a Hancock y Barron.

Como siempre, Paquito D'Rivera nos regala improvisaciones de un virtuosismo juguetón. Basta escuchar con detenimiento los atajos reverberantes del ricercare logrado con el clarinete en Final Waltz, para saber que estamos en presencia de un instrumentista de rubato excepcional.

Habanera (2000), The Clarinetist (2002) y The Jazz Chamber Trío (2005) lo confirmaban como un jazzista con propuestas revolucionarias dentro del panorama actual de la música afrocaribeña, al tomar distancia con algunos lugares comunes del jazz latino, a veces repetitivos y esquemáticos.

Imposible olvidar sus "travesuras" en la versión para jazz del Adagio de Mozart, así como algunas producciones fundamentales del jazz afrocubano de los últimos 20 años: Reunión (1990), con el trompetista Arturo Sandoval; 40 Years of Cuban Jam Session (1993), feliz encuentro de tres generaciones de músicos cubanos; Portrait of Cuba (1996), orquestaciones del pianista argentino Carlos Franzetti (ganador de un Grammy); y Tropicana Nights (1999), recreación de la época de oro del cabaret Tropicana.

Funk Tango abre un capítulo en el libro del jazz y revalida a D'Rivera como uno de los músicos cubanos más importantes de los últimos 40 años, ganador de varios Grammy y autor de unos 30 discos como solista y acompañante de figuras de la talla de Gillespie, Tyner, O'Farril, Tito Puente, Herbie Manm, Lalo Schifrin…