Actualizado: 11/12/2019 10:35
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Regresan las palabras

Letras Cubanas publica la poesía reunida de Luis Rogelio Nogueras: una edición descuidada, con un pésimo papel y algunas omisiones.

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La editorial Letras Cubanas presentó en la pasada Feria Internacional del Libro de La Habana la poesía reunida del poeta y también narrador Luis Rogelio Nogueras.

Bajo el título Hay muchas formas de jugar (Editorial Letras Cubanas, colección Biblioteca Literatura Cubana, 2005), el volumen compilado por Neyda Izquierdo Ramos recoge los poemas de Wichy, El Rojo, como le llamaban cariñosamente. Guillermo Rodríguez Rivera, amigo y colaborador del poeta, entregó como prólogo para la edición el texto "La poesía de Luis Rogelio Nogueras", que publicó en el número 18 de la revista Encuentro de la Cultura Cubana, correspondiente al año 2000, y que ahora presenta algunas variaciones.

Rodríguez Rivera analiza pormenorizadamente las circunstancias poéticas en que se inserta la obra de Luis Rogelio Nogueras y destaca que su poesía "está inscrita en un período que produce, en veinte años, el auge de la poesía conversacional en Cuba y su superación". El intelectual atribuye una importancia definitiva para el desarrollo de la poesía conversacional en Cuba, a la publicación, en 1965, de un pequeño cuaderno de poemas de Roberto Fernández Retamar titulado Historia antigua. Tengo ahora mismo este pequeño libro entre mis manos, guarda un retrato que Antonia Eiriz le hizo al poeta y es portador de un lenguaje sencillo e ingenioso al mismo tiempo:

"Mientras tú ardas junto al mar, / Fuego, / Mientras levantes tu columna, viva, dorada, real, / Fuego, / Mientras, como un árbol, crezcas en medio de la noche, alegrándola,
Fuego, / El amor vivirá, el amor tendrá sentido, la vida vivirá, / Fuego nuestro, pájaro inmortal volando sobre las aguas amargas y profundas del mar". ( Historia antigua)

'Repugnante ostracismo'

Nogueras, Rodríguez Rivera, Víctor Casaus y otros jóvenes fueron los firmantes del manifiesto "Nos pronunciamos", que apareció en el primer número del suplemento mensual de cultura El Caimán Barbudo, publicado por el diario Juventud Rebelde en 1966. Allí, entre otras cuestiones, se refiere: "No creemos que exista hoy una crisis de la poesía. Existe, sí, la crisis de una concepción de la poesía. Nos pronunciamos por la integración del habla cubana a la poesía".

En este contexto creador, comenta Rodríguez Rivera en el prólogo a la compilación, Nogueras aporta su trabajo, que se vería reconocido con la publicación de su primer poemario: Cabeza de zanahoria. También considera que ya en este primer volumen se encuentra el germen de todo el devenir poético de El Rojo: la interdependencia entre revolución y cultura, a su juicio, esencial para poder comprender la poesía de este autor.

Rodríguez Rivera subraya que después de Cabeza de zanahoria Luis Rogelio Nogueras no publicó un libro de poemas sino hasta diez años después. ¿La causa? "La dirección del Consejo Nacional de Cultura, a partir de 1971, lo mantuvo en el ostracismo, como a otros importantes escritores cubanos". En su artículo de la revista Encuentro, Rodríguez Rivera escribió 'repugnante ostracismo', por lo que la eliminación de este adjetivo constituye una de las sutilísimas variaciones del texto que ahora usa como prólogo de Hay muchas formas de jugar.


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