Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Sexo, lucha de clases y la malicia narrativa

Estamos ante una película cuya trama es narrada con una malicia imaginativa que resulta muy disfrutable

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El arte de narrar una historia aparentemente sencilla y revelar, mediante la técnica narrativa, todas sus complejidades, es un juego difícil que implica elaborar una trama partiendo de que la realidad no es solamente lo que se ve, pero tampoco es lo que pensamos en un momento determinado. El quid está en presentar los detalles en el momento oportuno.

En The Handmaiden una joven es aparentemente separada de su familia para trabajar como criada de una heredera, en una gigantesca mansión aislada. Sucede en Corea, en la década del treinta, durante la ocupación japonesa. Tras un primer período de control brutal, durante el cual la menor oposición era violentamente eliminada y luego de crecientes protestas de la población, el imperio japonés se volvió un poco tolerante y permitió prosperar la industria nacional, al punto de que cuando Japón se rindió en 1945, Corea era la segunda nación más industrializada de Asia. En la etapa en la cual se ubica el filme, las jóvenes coreanas eran reclutadas como esclavas sexuales de los militares japoneses, por lo que irle a servir a una mujer aristocrática era un privilegio de pocas.

Sookhee llega, muy nerviosa porque quiere hacer su trabajo bien para no perderlo, a la residencia de Lady Hideko, quien ha sido criada por su tío, separada del resto del mundo, dedicada a aprender a leer textos que este posee. El tío, que fue esposo de la tía materna de Hideko, es un coreano anglófilo y amante de la cultura japonesa, quien ha cambiado su nombre por el de Kouzuki , tiene la intención de desposarla para quitarle la fortuna.

Cuando Sookhee y Hideko se encuentran, explota la pasión sexual a primera vista, lo cual cambia toda la ecuación entre los personajes, porque Sookhee no es lo que inicialmente se piensa. Es una huérfana que vive con un grupo de mujeres buscavidas, que constituyen una falsa familia bajo el control de un chulo que se hace llamar el Conde Fujiwara. Sookhee es una carterista entrenada en la calle desde pequeña y no tiene filiaciones con nadie. Fujiwara también tiene su plan para apoderarse de la fortuna de Hideko y Sookhee es su peón.

El tío Kouzuki colecciona libros eróticos y ha entrenado a Hideko para que los lea, con erotismo convincente, a grupos de hombres que acuden a la mansión y pagan por el espectáculo. Hideko tampoco es tan inocente como parece.

Pero esta verdadera lucha de clases, en la cual una clase solo quiere derribar a la otra para ocupar su lugar, se nos va dando poco a poco, en tres capítulos diferentes que van enriqueciendo el tejido argumental. No es, como en Rashomon, la presencia de varias versiones de una misma realidad, sino es mostrar las diferentes capas de una realidad que se nos va transformando a medida que obtenemos más información.

Es también una historia de obsesión sexual lesbiana y de traiciones sentimentales. Contar más no vale la pena, pues parte de la originalidad del filme es la forma en que los capítulos desarrollan el argumento y hay muchas sorpresas para el espectador que no se deben revelar.

El guion, escrito por el propio director, Chan-wook Park, está basado en una novela de 2002, titulada Fingersmith, escrita por la galesa Sarah Waters y que transcurre en la Gran Bretaña victoriana. Waters es una escritora que gusta transponer los roles sexuales en períodos históricos de siglos atrás. Los protagonistas masculinos son generalmente sustituidos por lesbianas. No conozco esta novela, así que no sé cuánto el filme le debe a Waters o cuánto a la imaginación de Park, quien ha sido capaz de adaptar una obra puramente occidental a un contexto asiático. De lo que no hay dudas es de que es una trama narrada con una malicia imaginativa que resulta muy disfrutable.

Park, quien es mayormente conocido por sus filmes Oldboy (2003) y Lady Vengeance (2005), considerados como clásicos del horror asiático, encasillados en esa escuela que se ha dado en llamar Asian Extreme, por su uso extremo de la violencia, se despliega aquí como un esteta que cuida hasta el más mínimo de los detalles visuales. La puesta en escena es sencillamente hermosa, lo cual se acrecienta en los encuentros sexuales entre las protagonistas, tan explícitos como los que escandalizaron a Cannes con el filme Blue Is the Warmest Color. Quizá en el festival de Cannes tienen afinidad por este tipo de temas, ya que The Handmaiden ganó el premio a la mejor dirección artística y fue nominada a la Palma de Oro.

Además, Park mantiene el libreto y las actuaciones bajo estricto control, encuadrando las escenas de manera que sexo, crimen y estética nunca tomen caminos diferentes. Se las arregla también para que no notemos ciertos trucos que suceden a lo largo del filme, pequeñas manipulaciones dramáticas que pasan inadvertidas, porque llena la pantalla de detalles visuales y la trama de demasiados niveles narrativos, todos los cuales se consolidan en el último capítulo.

Min-Hee Kim como Hideko y Kim Tae-Ri como Sookhee están excelentes en sus respectivos papeles. Ninguna es conocida en Occidente. Para Kim Tae-Ri este es su primera actuación en un largometraje, Min-Hee Kim ha actuado en varias películas que han llegado a estas costas en DVD o por streaming, como Helpless (2012) y Tears for the Dead (2014). Jung-woo Ha, un actor que ha ganado varios premios de actuación en festivales asiáticos y que aquí ha sido visto principalmente por The Berlin File (2013), hace una camaleónica y convincente actuación como el Conde Fujiwara, dando muchos matices a su personaje.

La fotografía de Chung-hoon Chung, quien había trabajado con Park en Oldboy y Lady Vengeance es de una fuerza visual extraordinaria y subraya con eficiencia la tonalidad emocional del filme.

The Handmaiden (Corea del Sur, 2016). Dirección: Chan-wook Park. Guion: Chan-wook Park y Seo-Kyung Chung, basado en la novela “Fingersmith” de Sarah Waters. Director de fotografía: Chung-hoon Chung. Con: Min-Hee Kim, Kim Tae-Ri y Jung-woo Ha. De estreno limitado en varias de las ciudades más importantes de Estados Unidos.


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