Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Sobre héroes anónimos

En la secuencia inicial de este filme nos parece que estamos ante una obra maestra, pero en las partes posteriores deriva hacia una trama de aventuras de guerra como otro cualquiera

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La batalla de Dunquerque fue una batalla que resultó decisiva en el curso de la II Guerra Mundial. Es una de las operaciones más conocidas y aún discutidas de ese conflicto. Tras invadir y tomar Holanda, las fuerzas alemanas obligaron a retirarse de Bélgica a los ejércitos franceses y británicos que habían intentado una contraofensiva. Entre fines de mayo y comienzos de junio de 1940, casi medio millón (las cifras varían entre 400.000 y 600.000) de soldados de dichos ejércitos se encontraban atrapados frente al mar, en este pequeño pueblo de la costa norte francesa, a diez kilómetros de Bélgica y a setenta y seis de Dover, al otro lado del canal, en Inglaterra, que casi se puede ver en un día claro.

Herman Goring, a cargo de la fuerza aérea alemana (Luftwaffe), pidió a Hitler que le dejara exterminar a las tropas enemigas. Las brigadas Panzers ya se acercaban por tierra a una pedrada de distancia, pero Hitler ordenó a su general von Rundstedt detener el avance de los tanques y la infantería, y lo que pudo ser un nefasto final de la II Guerra Mundial, con una derrota irreparable para las fuerzas aliadas, dio suficiente tiempo a los ingleses para organizar una evacuación, que contó con el apoyo masivo de los civiles que habitaban los pueblos costeros y que cedieron sus botes (aunque, en realidad, a la mayoría les fueron incautados para la operación por el Gobierno de Churchill), o participaron con ellos para ayudar en la labor de rescate.

Todavía los expertos se preguntan la causa de la decisión de Hitler, un hombre sin conocimientos militares, pero el resultado fue que alrededor de 340.000 soldados ingleses y franceses fueron evacuados y la operación Dunquerque permitió a los aliados convertir un seguro revés en victoria y a partir de ahí, ese espontáneo apoyo civil a la evacuación, se conoce como “el espíritu de Dunquerque”.

Ese “espíritu” del hombre común que reacciona ante una situación extraordinaria para la cual no ha sido preparado, es lo que interesa al filme Dunkirk, dirigido por Christopher Nolan. No se involucra en debatir las estrategias militares detrás del suceso, ni le importa la situación histórica del momento. Por lo tanto, no es necesario conocer la Historia ni la historia, para entender y disfrutar el filme.

La trama está dividida en tres narraciones (1. The Mole, 2. The Sea y 3. The Air), que, como supondrá cualquiera con un mínimo de conocimiento de la obra de Nolan, van a confluir al final.

La habilidad artística de Nolan para jugar con las cronologías de manera muy original (desarrollando lo que Iñárritu comenzó en Amores Perros), resulta aquí su peor enemigo.

Dunkirk comienza con una secuencia excelente que pertenece al “segmento” The Mole, en el cual un grupo de soldados aterrorizados andan a la deriva por el pueblo, buscando algo que ni ellos saben. El que será el personaje central de esta narrativa solamente quiere defecar en paz, y la cámara los sigue sin perderles pie ni pisada mientras la banda sonora se mantiene silenciosa hasta que irrumpe una andanada de balas de las tropas enemigas que empieza a matarlos uno a uno mientras corren despavoridos y quien único se salva es el potencial defecador. En esta secuencia inicial nos parece que estamos en presencia de una obra maestra. El uso del lenguaje cinematográfico es original, eficiente, imaginativo y trascendental. A lo largo del segmento de The Mole, el director se concentra en las conductas y actitudes que generan la lucha por sobrevivir. Es el temor, la miseria y el heroísmo de los sin nombre, de los sin rostro y los enfoques de cámara se posan sobre una masa amorfa e indistinguible de soldados, apretados unos contra otros, acechados por un enemigo invisible y sin posibilidades de hacer mucho para protegerse.

Pero The Sea y The Air resultan narraciones muy convencionales, en los cuales se acentúa el heroísmo individual de los actores menores del drama El filme pierde la espontaneidad de la narrativa de The Mole y en el caso de The Sea, incluso trata de eliminar el anonimato del personaje central, dándole antecedentes biográficos que explican su heroísmo y su estoicismo, creando un personaje demasiado unidimensional y virtuoso. The Air se convierte en una trama de aventuras de guerra como otra cualquiera.

El guion está rigurosamente estructurado para manipular los saltos temporales que tanto disfruta Nolan, pero esto convierte al filme en algo predecible que a veces resulta un poco aburrido. Aunque hay que reconocer la habilidad de Nolan para crear tensión de la nada y mantenernos interesados por el destino de los personajes de quienes poco sabemos. Manipula con gran efectividad los elementos de acción del cine comercial que quizá consolidó cuando filmó The Dark Knight, probablemente la más interesante de las secuelas de Batman (ya Nola había dirigido otra anterior de la serie).

Una vez que las historias confluyen, el filme pierde bastante de su dinámica, ya que se nos muestran los mismos hechos desde diferentes perspectivas, añadiendo elementos no vistos en las tomas anteriores, pero a veces, ello crea cierta confusión argumental y la narración se vuelve algo torpe. De haber elegido para todo el filme el estilo de The Mole, la cinta hubiera sido mucho mejor y más original.

A Nolan no le interesa el historicismo. Incluso deja al descuido que en las secuencias iniciales se vean en la costa construcciones que son obviamente contemporáneas. Los mismos soldados parecen bien nutridos y están maquillados para exudar belleza, recurso que funciona porque entonces su tragedia, por contraste, resulta más devastadora.

Christopher Nolan ha dirigido Memento (2000) y Inception (2010), de las cuaes aplica sus conceptos de movimiento cronológico. También ha dirigido Batman Begins (2005), The Prestige (2006) y la ciencia ficción Interstellar (2014), de todas las cuales hay elementos distinguibles en este filme. El libreto se percibe como demasiado prefabricado. A la larga, falla.

Las actuaciones de Tom Hardy, Mark Rylance y Fionn Whitehead son muy buenas, pero conforme al espíritu del filme, no tienen que destacarse mucho. Desempeñan muy bien el rol que se les exige. Hay breves actuaciones de Kenneth Branagh y Cillian Murphy que pudieron haber sido interpretadas por cualquier actor británico. La música de Hans Zimmer es lo peor del filme, es reiterativa y rimbombante. La fotografía del suizo Hoyte van Hoytema (Her, Interstelar) es extraordinaria. Utiliza un color claro, sin brillo y de poco contraste en The Mole, que da el tono de la trama a la perfección. En los otros dos segmentos el enfoque es más convencional, pero a tono con las exigencias. Fue filmada en 70 mms. y se exhibe también en IMAX.

Ya se habla de Oscar para este filme y la mayoría de los críticos la alaban casi sin reparos. No me sumo al coro. También se le ha criticado que no hay mujeres ni minorías étnicas en la película, pero quienes argumentan esto deben sufrir delirio de corrección política. En 1940 las mujeres no participaban en acción directa y, de hecho, se ven varias en los roles que entonces fungían, de enfermeras y personal de apoyo, así como algunas que vienen en las embarcaciones privadas. La composición étnica de la Gran Bretaña de aquellos años no se parece a la de hoy. En los poblados costeros no había minorías y en el ejército había pocas. Por otra parte, no sé cómo aventuran que no hay minorías, ya que la cantidad incontable de extras es, además, indistinguible y a veces parecen un conjunto homogéneo de hormigas. Hay que ser verdaderamente un militante de la policía del pensamiento para quejarse de racismo.

Dunkirk es un filme bastante bien hecho, interesante, que tiene el mérito de durar menos de dos horas y que, aunque utilizando profusamente imágenes generadas por computadora (CGI), no abusa de efectos especiales para impactar al espectador. La técnica no se nota por ser empleada con sutileza. Pero las historias no se conectan armónicamente, se ven forzadas para lograr un fin. Hay mucho de predestinación. Nolan no tiene a quien culpar por esto, porque la escribió, la dirigió y la produjo.

Dunkirk (Reino Unido/EEUU/Francia/Holanda, 2017). Guion, dirección y producción: Christopher Nolan. Director de fotografía: Hoyte van Hoytema. Con: Fionn Whitehead, Tom Hardy, Mark Rylance, Kenneth Branagh y Cillian Murphy. De estreno amplio en todo Estados Unidos.


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