Actualizado: 24/06/2022 11:47
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Cine, Arte 7

Tony Soprano se despide

James Gandolfini, quien muriera al final del rodaje del filme, en su inesperado último rol se roba la película con una actuación llena de naturalidad

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Bob Saginowski (Tom Hardy) y su primo Marv (James Gandolfini), atienden y administran en Brooklyn un pequeño bar de vecindario, cuyos parroquianos rutinarios son trabajadores de la construcción que vienen con sus jackets y gorras con el logotipo del equipo de fútbol americano de los Giants de Nueva York, cuyos juegos siguen con religiosidad deportiva.

Bob, un tipo aparentemente de inteligencia fronteriza, despacha los tragos mientras Marv, mucho mayor que su primo parece concentrarse en llevar las cuentas. Todos están familiarizados con sus habituales.

El bar no pasa de ser un tugurio de medio pelo como muchos que abundan en todos los barrios de Estados Unidos. Se llama Cousin Marv y como indica su nombre, alguna vez perteneció al primo mayor, pero desde hace diez años pasó a manos de los miembros de una suerte de mafia chechena, que utilizan el lugar para recaudar dinero de negocios cuyo tipo desconocemos. Diariamente varios individuos vienen y le pasan a Bob sobres llenos de dinero en efectivo cuyo origen nadie pregunta, este los deja caer a través de una especie de buzón oculto tras el mostrador y cada semana uno de los chechenos recoge el total.

Bob y Marv operan con mirada distante y resignada. Se nota que sobre ellos pesa un pasado que esperan reaparezca de alguna forma ominosa. Una noche un par de enmascarados ineptos asaltan el local y se roban cinco mil dólares. Los chechenos no están contentos pero ni Bob ni Marv parecen muy alterados. Luego, Marv conoce accidentalmente a Nadia (Noomi Rapace), una mujer con historia de escoger mal a los hombres con los cuales se reúne.

Ambos son vigilados por un personaje algo misterioso y amenazador, Eric Deeds (Mattias Schoenaerts), que pasó un tiempo en prisión acusado del asesinato de uno de los habituales del bar.

Esta es la trama alrededor de la cual gira The Drop, un thriller clásico, que luego desarrolla diferentes desviaciones argumentales y mayores complicaciones temáticas, pero que todo se hace creíble por ser un filme hecho a base de un guión inteligente, algo que últimamente se ve poco. Todos sus personajes ya los hemos visto en otras películas, nos resultan cinematográficamente familiares, pero en esta cinta van cobrando nueva vida a través de la complejidad que la trama va desenvolviéndose y revelando nuevos matices de estos.

La película mantiene un paso relativamente lento, presenta sus personajes y establece su ambiente con cuidado, para luego desarrollarlo de una forma en que el terror parece que va a saltar en cada encuadre. Las secuencias se hilvanan por el hilo común de una tensión que no se disipa, que es de relativamente baja intensidad, pero que sabemos explotará de alguna manera, solo que no sabemos cuándo ni cómo. Es un guión pulido y bien resuelto.

El director belga Michael Roskam, cuyo primer largometraje Bullhead (2011) fue nominado al Oscar a la mejor película extranjera, con este segundo esfuerzo demuestra que sabe moverse y reflejar perfectamente bien lo mismo la mafia rural de Bélgica que el bajo mundo de Brooklyn. Es lo que tradicionalmente se conocía como un excelente metteur en scene, un hombre que tiene gran capacidad para trasladar cualquier idea a la imagen. Trabaja dentro de los lineamientos del cine comercial, pero sin innecesarios fuegos artificiales.

El guión, a cargo de Dennis Lehane, quien anteriormente había escrito Mystic River, Gone Baby Gone, algunos episodios de The Wire y el largometraje Shutter Island, es intrincado y a la vez compacto. Es una narración sólida en la cual ambiente y personajes se confunden en un universo de miseria existencial cotidiana, de gente con poca esperanza y menos ambiciones, de traiciones subliminares y de desconfianza generalizada. Un universo que parece de antemano derrotado. La excelente fotografía de Nicolas Karakatsanis, con sus tonos oscuros pero ricos en contrastes, se encarga de subrayar lo anterior con diestra sutileza.

Pero la película no sería nada sin sus actores. La fuerza de los personajes está perfectamente realizada por sus intérpretes. Tom Hardy demuestra su versatilidad al encarnar a Bob con discreción dramática, pero sin descuidar las variaciones expresivas que nos van dando a comprender la complejidad de su personaje. Cuesta trabajo creer que este es el mismo actor de filmes como Locke, Inception y Bronson, entre muchos otros en los cuales ha representado personajes muy disímiles y todos de gran intensidad histriónica.

Mattias Schonaerts (Bullhead y Rust and Bone), aunque parece tocar una sola cuerda, lo hace muy bien como el acechante Eric Deeds. Noomi Rapace, quien hizo el papel estelar en los filmes suecos de The Girl with the Dragon Tattoo, y que tuvo un papel destacado en Prometheus, continúa su excelente carrera adaptándose a su personaje con mimetismo acertado. Los otros personajes secundarios conforman un coro eficiente que no pierde una nota y entre todos llevan el peso argumental de la película a buen destino.

Pero es James Gandolfini, quien muriera al final del rodaje del filme, quien en su inesperado último rol se roba la película con una actuación llena de naturalidad, con sus pequeños gestos y sus pequeñas muecas manteniendo nuestra atención en este personaje, un desesperado que no sabe cómo salir del hueco existencial que él mismo se ha cavado lentamente a través de los años, que contiene una violencia siempre a punto de hacer erupción. Un personaje muy distinto al Tony Soprano con el cual alcanzó fama mundial en la serie televisiva The Sopranos. Gandolfini, sin saberlo, se despide por todo lo alto y literalmente con un estallido.

The Drop (EEUU, 2013). Director: Michael Roskam. Guión: Dennis Lehane basado en su cuento “Animal Rescue”. Director de fotografía: Nicolas Karakatsanis. Con: Tom Hardy, James Gandolfini, Noomi Rapace y Mattias Schoenaerts. De estreno amplio en las principales ciudades de los Estados Unidos y próximamente en España y Francia.


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