Actualizado: 04/12/2022 4:31
cubaencuentro.com cuba encuentro
| Cultura

Cine, Arte 7

Un cuento de hadas para nuestro tiempo

El director de esta película utiliza el lesbianismo para confrontar la lucha entre los valores tradicionales y los nuevos conceptos de renovación cultural

Comentarios Enviar Imprimir

Nacido en Túnez pero radicado en Niza desde los seis años, Abdellatif Kechiche (1960) hace un cine cuyos temas fundamentales son el enfrentamiento de valores entre la (antigua) metrópolis y sus colonias, las confrontaciones entre la tradición y la renovación, así como el dilema de la inserción en la cultura dominante o la opción por el margen minoritario. Dicho de este modo, parecería que Kechiche hace un cine grandilocuente y pretencioso, pero sus películas se ocupan de la Historia en la cotidianidad de las vidas ordinarias. Su cine, narrado en tono menor, presenta seres que viven entre dos culturas o dos escalas de valores, pero que enfrentan esto con la naturalidad de lo anodino.

En su primer filme, La culpa es de Voltaire (2001), expone el drama de un inmigrante ilegal que todo a lo que aspira es a poder reiniciar su existencia en Francia, asimilarse lo más pronto posible y ganarse la vida como mejor pueda. Es un individuo ingenuo, crédulo y Kechiche hábilmente contrapone la cultura árabe y la francesa, en su relación con los burócratas de inmigración. Con su segundo largometraje L’esquive o Games of Love and Chance (2003), se ganó el César a la mejor dirección. Aquí presenta a un grupo de adolescentes, la mayoría de origen árabe o africano, que discuten en sus clases del Licée, las obras de Voltaire y Flaubert y que montan una obra de Marivaux, pero tropiezan con dificultades para digerir los valores tradicionales franceses en contrapunto a sus experiencias personales como inmigrantes de primera generación que habitan un suburbio marginal de París. Con The Secret of the Grain (2007) repitió el César y se ganó además el Louis Delluc, el premio más prestigioso que se otorga a los cineastas franceses. En esta película se presenta el drama de un inmigrante que trabaja en los astilleros de Seté, que no acaba de asimilarse pero persiste en su sueño de tener su propio restaurante de comida árabe. La fama parece lo llevó a hacer una película por encargo, Black Venus (2010), basada en la vida de la trabajadora doméstica sudafricana Saartjes Baartman (inolvidablemente protagonizada por la cubana Yahima Torres), que fue llevada a Londres como espectáculo circense. Aquí aprovecha para introducir su tema sobre la colisión de valores culturales, la reacción ante lo nuevo y la fuerza del estereotipo y de los prejucios.

A pesar de una tensión latente que se mantiene a lo largo de todas sus obras, en los filmes de Kechiche la sangre nunca llega al río y si lo hace es de forma tan natural como la vida misma. Sus trabajos nos envuelven sin sobrecogernos, es un observador imaginativo de lo corriente.

Ahora llega su película más controversial, Blue Is the Warmest Color (o La Vie d’Adéle: Chapitres 1 et 2) ganadora de la Palma de Oro en Cannes en 2013 y que también le valió a sus dos actrices estelares el premio a la mejor actuación, en una decisión sin precedentes tomada por el jurado encabezado por Steven Spielberg.

Adéle (Adéle Exarchopoulos) es una adolescente de 17 años proveniente de una familia típica de la clase media baja francesa de provincias. Vive en Lille con sus padres, dos trabajadores humildes que defienden los valores del cartesianismo del pobre y asiste al último año del Licée. Aspira a ser maestra de kindergarten. En su escuela, le parece que le falta algo que le impide integrarse completamente a sus compañeras de grupo. La mayoría de los muchachos son franceses de primera generación, de nuevo hijos de árabes o norafricanos. La confrontación cultural se expresa en la asimilación de las lecturas de Marivaux. Kechiche da la impresión que apuesta por los valores tradicionales franceses. Siente casi necesaria la imposición de la cultura centenaria occidental frente a la pasiva, retrógrada y milenaria cultura africana, aunque le parece muy conveniente que ésta sazone a la primera con sus elementos musicales y expresivos.

Adéle tiene un romance, casi impuesto por sus amigas, con un compañero de estudios, pero este la deja insatisfecha. Un día le pasa por al lado una joven con pelo azul que va fuertemente abrazada a otra muchacha y se queda impactada por el casual y breve encuentro. Más tarde, comentando con una compañera de clase sobre su frustrada relación con el muchacho, siente una atracción hacia esta que las lleva a besarse con pasión. Cuando al día siguiente Adéle va hacia ella con la urgencia del reclamo sentimental, la otra la rechaza y le insiste que ella no es lesbiana y eso fue solo un impulso pasajero. Adéle queda confundida y estuporosa. Comienza a tener sueños eróticos con la joven del pelo azul.

Más adelante, un compañero de clase, árabe y gay, la lleva a un club para homosexuales y ahí vuelve a ver a la joven del pelo azul. Esta finalmente la envuelve en su red. Emma (Léa Seydoux), que así se llama, es una estudiante de Arte, unos cuatro años mayor y con grandes aspiraciones a ser una artista famosa. Entablan una relación homosexual en la cual Emma se muestra a todos abiertamente pero Adéle se ve obligada a negarlo ante sus compañeras y ante sus padres y sufre las consecuencias de su inconsecuencia. Se pasan la mayor parte del tiempo juntas. Emma la pinta y la idolatra. Adéle cumple sus 18 años completamente enamorada.

Aquí Kechiche usa el lesbianismo para confrontar la lucha entre los valores tradicionales y los nuevos conceptos de renovación cultural. Emma viene de un ambiente liberal. Su padrastro parece ser un bon vivant de inclinaciones artísticas y de mente abierta, como su madre, y reciben a Emma y a Adéle como pareja. Esto lo contrasta con la invitación a comer con los padres de Adéle, en la cual la relación se mantiene oculta y los padres ingenuamente engañados.

Tras su graduación, Adéle comienza a trabajar como maestra, comienza a vivir con Emma y poco tiempo después se siente atraída por un compañero de trabajo. Termina teniendo una relación con él y Emma no se lo perdona. Rompen y Emma vuelve con una mujer que era un viejo amor, pero que tiene muchos contactos con galeristas y figuras del mundo artístico.

Al final es donde Kechiche se reserva su mejor carta. Emma asciende a la cima provinciana del arte. Adéle asiste a su primera exposición importante y observa como Emma ha cambiado. De la rebelde que conoció y de la cual se enamoró, queda poco. Ahora no es más que una oportunista, lamiendo las botas de los poderosos con el objetivo de promover su arte en el mercado. Adéle se va, pero no resignada, sino satisfecha con su estación en la vida y su carrera de maestra. Es a la larga, la convencional, menos pretenciosa y más simple Adéle, herida de amor, la que resulta más auténtica y fiel a sus principios. Tiene el coraje de aceptar sus logros y limitaciones.

La gran controversia de la película son, por supuesto, sus largas escenas de erotismo lésbico en las cuales las actrices se mueven en primeros planos, completamente desnudas, en posiciones meticulosamente coreografiadas pero conservando su carga lasciva, disfrutando todo tipo de posiciones hasta el goce mayor. Se repiten orgasmos bien explícitos y el deleite carnal es trasmitido directamente y con naturalidad. Muchos grupos de LBGT se han quejado de que ese tipo de relaciones no se dan así, pero parecen muy realistas y estoy seguro que el 90% de quienes ven la película no tienen idea de cómo son las relaciones entre dos lesbianas. Otros se quejan de que Kechiche construyó las escenas para satisfacción personal. Puede que haya algo de cierto en esto, ya que a veces son excesivamente largas las secuencias de coito (no que yo me queje) y la película, que dura tres horas, pudo haber cortado al menos veinte minutos de estas escenas, sin perder su fuerza. Kechiche insiste en mostrar el placer en toda su intensidad como desafío a lo establecido. Las fronteras de la pornografía se cruzan varias veces de forma sutil. Lo importante es que, artísticamente, lo que se ve es creible.

Las dos actrices estelares están excelentes en sus papeles. Léa Seydoux ya ha mostrado su ilimitado talento en Farewell My Queen (2012) y Belle Epine (2010), en este filme continúa su ascendente carrera. Adéle Exarchopoulos, en su primer papel importante, resulta extraordinaria, respondiendo a todas las exigencias de un personaje que se encuentra en el centro de la tormenta, que sale en casi todos los planos de la película y que requiere de movimientos dramáticos delicados, mientras la enfocan mayormente en primer plano.

La fotografía de Sofian el Fani, hecha en formato digital con una Canon 300, responde a las necesidades de ambientación. Provee un brillo y una luminosidad de postal, que a momentos se diluye para acentuar la naturalidad del entorno y la acción. Desnuda hasta los más mínimos detalles visuales. Se ajusta a las necesidades del tema, a pesar de ser la primera vez que trabaja con Kechiche. El guión mantiene la trama dentro de los límites narrativos simples, estructurado con diálogos sencillos, incluso cuando en ciertos momentos rondan temas solemnes. Capta perfectamente los estados de ánimo de adultos y adolescentes.

Existen otras controversias que han sido reclamadas por el equipo técnico que firmó una carta condenando lo poco que se les pagó y la cantidad de horas extras que tuvieron que poner sin remuneración. Asimismo las actrices se han quejado de lo brutal de las exigencias de Kechiche durante la filmación y de las difíciles condiciones bajo las cuales las hizo trabajar. Pero ya eso son asuntos extracinematográficos. Lo cierto es que el director ha sabido construir un cuento de hadas para nuestros tiempos, en el cual la heroína, tras pasar por incontables humillaciones y situaciones difíciles, es rescatada al final, esta vez por sí misma, gracias a su persistencia en aferrarse a sus valores.

Blue Is the Warmest Color (Coproducción franco-belga-española, 2013). Dirección: Abdellatif Kechiche. Guión: Abdellatif Kechiche y Ghalia Lacroix, basado en la novela homónima de Julie Maroh. Director de Fotografía: Sofian el Fani. Con: Adéle Exarchopoulos, Lea Seydoux, Salim Kechiouche y Alma Jodorowsky. De estreno amplio en todos los Estados Unidos.


Los comentarios son responsabilidad de quienes los envían. Con el fin de garantizar la calidad de los debates, Cubaencuentro se reserva el derecho a rechazar o eliminar la publicación de comentarios:

  • Que contengan llamados a la violencia.
  • Difamatorios, irrespetuosos, insultantes u obscenos.
  • Referentes a la vida privada de las personas.
  • Discriminatorios hacia cualquier creencia religiosa, raza u orientación sexual.
  • Excesivamente largos.
  • Ajenos al tema de discusión.
  • Que impliquen un intento de suplantación de identidad.
  • Que contengan material escrito por terceros sin el consentimiento de éstos.
  • Que contengan publicidad.

Cubaencuentro no puede mantener correspondencia sobre comentarios rechazados o eliminados debido a lo limitado de su personal.

Los comentarios de usuarios que validen su cuenta de Disqus o que usen una cuenta de Facebook, Twitter o Google para autenticarse, no serán pre-moderados.

Aquí (https://help.disqus.com/customer/portal/articles/960202-verifying-your-disqus-account) puede ver instrucciones para validar su cuenta de Disqus y aquí (https://disqus.com/forgot/) puede recuperar su cuenta de un registro anterior.