Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Río 2007

Un senador brasileño pide a Fidel Castro que no interrumpa la carrera de Rigondeaux y Lara

La misiva está firmada junto al ex campeón mundial brasileño de los pesos gallo y pluma Eder Jofre.

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El senador brasileño Eduardo Suplicy, aliado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pidió en carta abierta a Fidel Castro que no interrumpa la carrera de los boxeadores Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara, deportados por Brasil el pasado 4 de agosto, informó EFE.

Firmada junto al ex campeón mundial brasileño de los pesos gallo y pluma Eder Jofre, la misiva fue publicada este miércoles por el diario brasileño Folha de Sao Paulo. Suplicy refiere en el documento que los dos pugilistas tienen condiciones de ganar medallas en los Juegos Olímpicos de Pekín y no se les puede negar esa posibilidad.

Considerando que los dos boxeadores reconocieron su error, regresaron a la Isla y "son campeones olímpicos con posibilidades de volver a vencer, pedimos que se les dé una nueva oportunidad, como merecen todos los seres humanos", afirma la carta, calificada por Jofre y Suplicy de petición "humanitaria" al gobierno de Cuba.

Los firmantes, que respetarán cualquier decisión que sea tomada, se muestran contrariados por un artículo en que Castro da a entender que ninguno de los dos boxeadores podrá representar a Cuba ni en los campeonatos mundiales ni en los Juegos Olímpicos.

"Quien le escribe ha recomendado a los Estados Unidos el final del bloqueo económico impuesto a Cuba hace tantas décadas como el señor sabe", indica Suplicy, un veterano senador izquierdista que en diferentes oportunidades ha defendido a La Habana.

Al final de sus carta, los firmantes comentan que "permitir que Ringondeaux y Lara disputen los próximos Juegos Olímpicos representando a Cuba contribuye al espíritu universal del deporte. Amando a Cuba, como declaran, con seguridad continuarán a vivir en su país".

Rigondeaux, de 26 años y doble campeón mundial y olímpico, y Lara, de 24 y campeón mundial de la categoría welter, desaparecieron poco antes de presentarse al pesaje previo a su competición en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro. Fueron deportados hacia Cuba tras haber sido localizados por la policía brasileña en un balneario.

La empresa promotora alemana Arena comunicó que ambos boxeadores firmaron contratos profesionales de cinco años, y la embajada germana en Brasil indicó que ambos solicitaron visados de trabajo para Alemania, pese a que los propios protagonistas aseguraron a su regreso a Cuba que nunca intentaron desertar.