Actualizado: 23/10/2019 9:47
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América Latina

Chávez, ¿relevo de Castro?

Desaparecido el gobernante cubano, es razonable esperar que otros líderes pretendan ser los voceros del antiimperialismo regional.

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Chávez no parece haberse percatado de la taimada calidad del antinorteamericanismo en nuestro continente. En la Cumbre de las Américas llevada a cabo en Mar de Plata, en noviembre de 2005, Chávez anunció la "muerte del ALCA". Sin embargo, muchos gobiernos latinoamericanos que Chávez dio por enrolados en su cruzada antiimperialista prefieren hoy proseguir discutiendo calladamente con EE UU sobre preferencias arancelarias, tal como lo hace hasta el propio Evo Morales.

Llegados aquí calza bien una precisión sobre el antinorteamericanismo. Esa mezcla de emociones y de ideas adversas a Estados Unidos ––algunas falsas, otras irritantemente verdaderas— es en nuestro continente muy anterior a Fidel Castro.

Petrodólares de por medio

Hace un siglo el escritor uruguayo José Enrique Rodó acuñó la palabra "nordomanía" para fustigar a los latinoamericanos que admirasen los usos estadounidenses. Está en la naturaleza de las relaciones históricas entre EE UU y sus vecinos del sur el que no haya sido nunca fácil adversar a Washington sin pagar duramente las consecuencias.

En dos siglos de espinosa convivencia ha habido pocos voceros latinoamericanos del sentimiento antiestadounidense tan consistentes como Fidel Castro. Es cierto que el duro embargo de que ha sido objeto la hoy empobrecida isla de Cuba le ha facilitado encarnar al orgulloso David caribeño y obtener de ello sumo provecho político. También que sus peores enemigos reconocen en Castro una actitud indoblegable y digna de respeto.

En esto último se funda el único consenso que el controversial Fidel Castro despierta entre los latinoamericanos. Chávez sencillamente no goza de ese consenso.

A pesar de su prédica integracionista y de grandes desembolsos como el que significa adquirir buena parte de la deuda argentina, Chávez no ha logrado sino ganar enemigos en la región. O perder amigos, como usted prefiera. Basta ver cómo sus relaciones con el Brasil se han resentido mucho más allá de lo que el lenguaje diplomático permite ver.

Chávez ha escarnecido a las naciones vecinas que, calladamente, negocian acuerdos de libre comercio con Washington. Esto, a pesar de que él mismo disfruta de su propio e informal acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Venezuela, pese a la merma sensible de su producción, sigue siendo uno de los proveedores de crudo más seguros con que cuenta la economía estadounidense.

La falta de controles y contrapesos que caracteriza la vida política en Venezuela le ha permitido a Chávez entenderse con las petroleras extranjeras con el mismo secreto y ausencia de auditoría con que lo haría un príncipe heredero de la casa real saudí. Antiimperialismo y cazas rusos subsidiados por petrodólares de las transnacionales: "la tierra es plana", diría a ello Tom Friedman.