Actualizado: 23/09/2019 16:12
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México

¿Continuismo o ruptura?

Más de 71 millones de mexicanos están convocados a las elecciones más reñidas de la historia del país.

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El domingo 2 de julio serán las elecciones para escoger nuevo presidente en México, cuyo pronóstico es incierto.

Dos candidatos —Andrés Manuel López Obrador [AMLO] (33%), de la centroizquierdista Coalición por el Bien de Todos, y Felipe Calderón Hinojosa, del derechista Partido Acción Nacional (31%)— iban al frente de las preferencias en las últimas encuestas permitidas que se levantaron a mediados de junio. Empero, las diferencias ente ambos eran de un 2%, cifra que cabe dentro del margen de error de las consultas, lo que equivale a un empate técnico en el primer lugar. Roberto Madrazo Pintado, candidato de la centrista Alianza por el Bien de México, parecía remontar levemente su tercera posición con el 29% de las opiniones.

De los tres partidos, la Alianza (PRI) es la que tiene una estructura electoral mejor implantada en la mayor parte del país, lo que le puede dar una ventaja no reflejada en las encuestas previas. Téngase en cuenta, además, que los sondeos se suspendieron medio mes antes de los comicios, lo cual los hace vulnerables ante un electorado con un alto nivel de abstencionismo y una enorme franja de indecisos que han estado cambiando de opinión a lo largo del proceso electoral.

Una característica singular de las actuales campañas es que los medios electrónicos, como nunca antes, han cobrado un inusitado protagonismo. Los tres partidos difunden en ellos innumerables spots a toda hora y se ha percibido que son eficaces para modificar las tendencias del voto en la población.

Ahora se hacen más spots que discursos. Este voluble electorado cambia al influjo de mensajes negativos, de las descalificaciones que uno y otro candidato se hacen, más que movidos por las propuestas que enarbolan. Antes del último debate televisado del 6 de junio, Calderón Hinojosa llevaba la ventaja, pero en ese evento López Obrador dio a conocer negocios millonarios que Hildebrando Zavala, cuñado de aquel, hizo al amparo del poder y la influencia del panista cuando fue secretario de Energía.

La denuncia de AMLO y las pruebas que se fueron difundiendo, hicieron que Felipe Calderón perdiera la ventaja que había conservado por semanas.

Votos repartidos

Los análisis preliminares sugieren que ninguno de los candidatos domina abiertamente en algún segmento de edades o de género. Los votos de los jóvenes, las mujeres, los ricos y los pobres se reparten entre todos. Cuando más, se advierten preferencias estatales o regionales y habría que descender al microanálisis para tener una certera radiografía de la geografía electoral.

En el norte, el PAN y la Alianza (PRI) se reparten las zonas de influencia, en el centro las simpatías estarían entre la Alianza (PRI) y el PAN, y en el sureste la pelea se daría entre la Coalición (PRD) y la Alianza (PRI).

Cualquiera que sea el triunfador en la contienda presidencial tendrá que enfrentarse a un previsible reparto equitativo de los escaños y curules del Congreso General entre los tres partidos, con la desventaja para el PRI, que cedió una parte de sus posiciones a candidatos del Partido Ecologista, que se ligó con él en la Alianza.

En muchos estados se presentará el voto cruzado, esto es, que la gente podrá votar por un partido en los distritos o en elecciones estatales para gobernador, pero escogerá al abanderado de otra formación para presidente de la República.

Es muy difícil calcular, por otra parte, las conductas de voto útil que abarcan a las personas que, simpatizando con la Alianza (PRI), que va en tercer lugar, no quieran desperdiciar su voto y opten por otorgárselo a algún candidato potencialmente triunfador, ya sea del PAN o de la Coalición por el Bien de Todos (PRD).


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