Actualizado: 16/10/2017 9:39
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Retrato

'El hijo desobediente' del PAN

Felipe Calderón: ¿El cambio dentro de la continuidad conservadora en México?

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AFP/ México. Felipe Calderón, con 43 años, fue proclamado ganador de las elecciones presidenciales mexicanas con un escaso margen que fue impugnado por su rival de izquierdas, lo que augura un inicio de gobierno difícil para este joven político con una corta experiencia gubernamental.

Apasionado de la política y de su partido, Acción Nacional (PAN), Calderón gusta de presentarse como "el hijo desobediente", a pesar de que su formación es católica y tradicional, un puro producto panista.

Hace un año era un nombre poco conocido por los votantes, y en cinco meses consiguió igualar la competencia y acabar derrotando al que era el gran favorito para las elecciones del 2 de julio, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

"Yo soy como los caballos buenos, que arrancan desde atrás", asegura una y otra vez sin perder su sonrisa este ex diputado federal y ex ministro de Energía de clase media, aspecto pacífico y discurso nada exaltado, al menos en público.

"En su círculo cercano es una persona que tiende a enojarse fácilmente, y eso no se ha contado mucho", asegura la analista política Katia d'Artigues.

Calderón guarda distancias con los más conservadores de su partido, consciente de que ante el electorado mexicano debe presentar un aspecto más conciliador.

La desigualdad y la impaciencia de las clases populares tras años de austeridad económica son dos de las tareas urgentes del próximo presidente. Son los pendientes del gobierno de Vicente Fox, del que Calderón formó parte escasamente durante nueve meses, hasta mayo de 2004, cuando tuvo que dimitir por anticipar en público su deseo de ser candidato presidencial.

Una carrera rápida

El hijo desobediente, gusta de llamarse Calderón, el título de su reciente autobiografía y de un corrido mexicano con aires trágicos, su preferido. "Quítese de aquí, mi padre/ que estoy más bravo que un león/ no vaya a sacar la espada/ y le parta el corazón", entonó a menudo en campaña.

La canción tiene visos de realidad: Calderón entró en el PAN cuando su padre, Luis Calderón, abandonó el partido en protesta porque consideraba que se había abandonado el carácter orgulloso de sus fundadores, católicos militantes cuando el clericalismo era perseguido en numerosos estados.

El PAN estaba siendo invadido por empresarios y jóvenes dispuestos a tomarse la revancha y el poder, sin esperar a que el PRI se cansara. Entre ellos estaba Felipe Calderón, como él mismo reconoció.

"En mi casa se militaba en la oposición en un tiempo en que México era muy oscuro, un México autoritario, donde ser oposición era muy peligroso: se perdía el empleo, se perdían los amigos, a veces se perdía la vida", explicó Calderón.

Educado en los maristas, de misa diaria, Calderón tuvo una carrera rápida en el PAN. Aunque para ello tuvo que volver a "matar al padre", cuando reemplazó en la presidencia a Carlos Castillo Peraza, su mentor político, en 1996, una sucesión amarga y que provocó la separación definitiva entre ellos.

Lo mismo sucedió con Fox, que lo derrotó en la carrera para ser candidato a la presidencia, en 1999. En protesta, Calderón abandonó la escena pública y se marchó a Harvard para estudiar una maestría en Administración Pública.

Hombre de familia, su imagen rodeado de esposa e hijos ha sido utilizada abundantemente durante la campaña.

Liberal en lo económico, mucho menos en el plano social, Calderón se opone públicamente al matrimonio entre homosexuales y al aborto, aunque no ha expresado claramente cuál sería su política en ese punto si llegara al poder.

Casado con Margarita Zavala, diputada del PAN, Calderón tiene tres hijos.