Actualizado: 21/11/2019 17:15
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Colombia

El mito y el crimen

Poco se sabe de la vida privada de Manuel Marulanda, pero mucho sobre sus ataques, secuestros y actividades de narcotráfico.

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Ya en el contexto del frustrado proceso de paz colombiano del Caguán, en 1999, Jojoy —miembro del secretariado de las FARC— le decía que no habría "negociación, sino diálogo". Él, que "en principio admitió la discusión, terminó imponiéndose, y Jojoy se limitó a callar".

Se dice que "cuando él hablaba, los demás sólo escuchaban, y cuando intervenían pedían permiso, incluido Raúl Reyes", segundo en las FARC. "Era un jefe indiscutible que ejercía el mando".

Estos testimonios —el primero sería increíble si no tuviera a América Latina como escenario— pertenecen al ex presidente colombiano Andrés Pastrana y a Camilo Gómez, comisionado de Paz durante el proceso en el Caguán.

Desde luego que nos referimos a Manuel Marulanda, otro alias, al igual que Tirofijo, cuyo verdadero nombre era tan sencillo como el campesino que una vez fue: Pedro Antonio Marín.

En un viejo legajo judicial, de cuando Marulanda tenía 21 años, éste confiesa que sabía firmar pero no leer ni escribir. Informó allí que era natural del municipio de Génova (centro oeste de Colombia) y que de la agricultura lograba su sustento. Fue además carnicero, leñador, tendero y panadero antes de fundar el grupo guerrillero que lo haría célebre, casi mítico, por más de 40 años.

Biógrafos afirman que en sus albores políticos fue Marulanda un campesino de "filiación liberal", que luego del asesinato en 1948 de Eliécer Gaitán, líder del Partido Liberal, y la violencia que se instauró en Colombia, aprendió a "cargar un arma y vivir huyendo de la policía, tras ver cómo perseguían a su familia".

Pero antes de aquella casi olvidada investigación judicial, había tenido su "bautismo de fuego". En 1949, en compañía de varios de sus hermanos y primos, asaltó su pueblo natal, Génova, pero fue rechazado por la policía.

Es decir, que aquel joven iletrado, que sostenía humildemente carecer de antecedentes judiciales, no conocer el "motivo" de su detención, e incluso citaba personas que podían dar fe de su buena conducta, cargaba ya sobre su conciencia más de un asesinato.

En realidad, Marulanda inspiró, cohesionó e impuso su carácter y métodos sobre los miles de hombres que, desde hace mucho, integran las FARC. Su muerte, que se sitúa en el 26 de marzo pasado, sólo se conoció hace unos días.

De hito en hito

La desaparición de una personalidad invita siempre a desempolvar el camino hasta el fin inevitable. En 1964, Marulanda, ya en la izquierda y con experiencia en la organización de fuerzas campesinas, funda las FARC, apoyado por miembros del Partido Comunista.

Para la fecha, habían resistido una gran ofensiva gubernamental que obligó a un puñado de hombres, encabezados por el "campesino de aspecto bonachón" pero "desconfiado", a internarse en las montañas.

La capacidad de resistir a las distintas operaciones del gobierno y los deseos de que Marulanda desapareciera —deseos que compartían millones de colombianos— ayudó a generar su leyenda.

En 1964, 1970, 1995, 2004 y hasta en enero de 2008, se divulgó la muerte de Marulanda en combate o por enfermedad. De todas estas sentencias mediáticas —a veces muy convincentes—, salió vivo.

Entre 1980 y 1990, las FARC intensificaron sus ataques, incrementaron los secuestros y se iniciaron en las actividades de narcotráfico. También empezaron los secuestros masivos de soldados y policías, así como atentados contra políticos.

A través del denominado impuesto de gramaje, cobrado a los productores de cocaína, las FARC se enriquecieron enormemente. Y estas actividades se llevaron a cabo bajo las órdenes y la guía de Marulanda.

Poco se sabe sobre su vida privada. Biógrafos sostienen que a Marulanda sólo tenían acceso contados efectivos. Tuvo al menos siete hijos reconocidos, entre ellos la compañera de Raúl Reyes, abatido en territorio ecuatoriano por el ejército de Colombia el primero de marzo pasado.

Probablemente, como un grano romántico añadido al mito, se informó que en brazos de su compañera murió el guerrillero "más viejo del mundo", el hombre que llegó a crear un Estado dentro del Estado colombiano.


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El fallecido líder de las FARC, Manuel Marulanda, en una imagen de 2001. (AP)Foto

El fallecido líder de las FARC, Manuel Marulanda, en una imagen de 2001. (AP)

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