Actualizado: 23/10/2017 19:03
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República Dominicana

Garras bolivarianas sobre el Caribe

La sombra de Hugo Chávez: el presidente venezolano intenta influir en las elecciones de 2008 a través de ex militares dominicanos.

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El general Pedro de Jesús Candelier, ex jefe de Foresta de República Dominicana, había ordenado la suspensión de hornos de carbón y la tala de árboles para esos fines, cuando un carbonero desobediente fue sorprendido en los bosques con un burro cargado de sacos de carbón. "Quemen ese carbón", ordenó Candelier, y luego de meditar un instante agregó: "Con burro y to'".

Esta historia convirtió al general en el prototipo de "mano dura" y la cremación del burro vivo se convirtió en leyenda. Sucedió en el último gobierno de Joaquín Balaguer. Pero en 1996, cuando Leonel Fernández asumió la presidencia de República Dominicana, el general de Foresta fue ascendido a jefe de la Policía Nacional, cargo que ocupó hasta 2002, ya en el gobierno de Hipólito Mejía, que triunfó frente a Fernández en las elecciones del año 2000.

El tránsito de Candelier en la Policía Nacional se distinguió por la intolerancia, la "mano dura" heredada de los tiempos del burro, y una creciente ola de asesinatos de delincuentes de poca o mucha monta, que la policía justificaba con la frase "murieron en un intercambio de disparos".

Las denuncias de asesinatos a mansalva, de simples rateros ultimados tras ser apresados vivos, y encerronas alevosas a delincuentes desarmados, cundieron las páginas de la prensa, lo que coronó la "mano dura" del general Candelier con apelativos muchos más cercanos a la verdad. En 2002, la "celebridad" del general era tan notable que el presidente Mejía lo sustituyó del cargo de jefe de la Policía Nacional.

La reaparición de Candelier data de hace más de un año. Con Leonel Fernández repitiendo su período presidencial tras las elecciones de 2004, una ola de criminalidad y violencia ha alertado al país. Una razón ha sido el estrangulamiento económico y el aumento de la pobreza y la desesperanza; otra, la droga, que antes cruzaba por Dominicana rumbo a Puerto Rico, Estados Unidos y Europa, y ahora deja gran parte de la mercancía en territorio nacional, potenciando el consumo, el tráfico y las pandillas rivales de traficantes, suerte de "franquicias" de los carteles colombianos.

La ocasión no pudo ser más propicia para que el reclamo de una "mano dura" que controlara esa situación hiciera saltar a la palestra pública el nombre de Pedro de Jesús Candelier, ahora frente a un nuevo partido llamado Alianza Popular. El general habla de democracia, pero muestra tras bambalinas su capacidad de reprimir el desorden social que han generado las crisis y los gobiernos incapaces.

Es el eco doméstico de los procesos latinoamericanos que han llevado al poder a una nueva izquierda, desde Lula, moderado y demócrata, hasta Chávez, déspota, totalitario y con visos de dictador.

Sombras nada más

El lunes 26 de febrero, el periódico Listín Diario sacó en primera plana un titular alarmante: "Creen Chávez utilizará influencias en elecciones RD". El artículo comentaba la vinculación del presidente venezolano con dos generales dominicanos fuera de servicio y relacionados con movimientos políticos emergentes: "Se habla de la figura de un ex general y ex jefe militar que en estas semanas está cultivando un discurso crítico sobre las fallas del Estado actual, y también se dice que se han barajado otras figuras, un abogado muy vinculado a la izquierda y a Cuba desde hace años y una prestigiosa líder del Partido Revolucionario Dominicano".

El anuncio encontró rápidas respuestas. El martes, el mismo diario sacaba las declaraciones del secretario de Estado dominicano, Miguel Mejía, quien negó esa posibilidad. Amigo íntimo del presidente de Venezuela y asiduo a la embajada de este país en Santo Domingo, Mejía argumentó: "Hasta donde conozco del presidente Chávez, su gobierno y el proceso bolivariano de Venezuela tienen como principio el respeto de la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos de las naciones". En franca ignorancia de las referencias concretas sobre el proceso boliviano que llevó a Evo Morales a la presidencia, las elecciones ecuatorianas y la candidatura frustrada del peruano Ollanta Humala.


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